Gran aumento de estudiantes en los Centros María Espínola

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed), brindó resultados del informe sobre Facilitadores de los Centros María Espínola del país. Este estudio analiza el diseño, implementación y los aportes de esta figura clave en el acompañamiento a los centros educativos y en la consolidación de una gestión con foco en el liderazgo pedagógico. El documento caracteriza el rol del facilitador, sus principales tareas y la modalidad de trabajo.

Para la realización de este trabajo, el Ineed se nutrió del análisis documental provisto por la Anep y de treinta entrevistas en profundidad. También utilizaron los datos extraídos de una encuesta realizada a docentes de los centros María Espínola en 2024, que tuvo una tasa de respuesta del 80%.
El informe se enfocó en cinco centros María Espínola de Montevideo y en tres del Interior. Cuatro de ellos pertenecen a Secundaria y los cuatro restantes a la UTU.
Fedora Carbajal, del área técnica del Ineed, brindó los detalles, indicando que entre 2021 y 2025 se incorporaron 60 centros María Espínola, de los cuales más del 80% trabaja con población de los quintiles 1 y 2. Asimismo, en este período la matrícula se incrementó de 1.742 a 7.900 estudiantes aproximadamente.

El estudio se enfoca en la gestión estructurada con base a proyectos institucionales, uno de los componentes de la propuesta educativa. “Este aspecto se basa en el trabajo sobre un proyecto desarrollado para el centro educativo y en la autoevaluación institucional, donde el facilitador cumple un rol fundamental. El facilitador fue creado para apoyar a los centros en la elaboración, gestión y evaluación de proyectos durante 3 años”, explicó.

De este modo, la referente explicó que cada centro tiene el cometido de elaborar e implementar su proyecto institucional, realizar autoevaluaciones anuales y diseñar e implementar planes de mejora basados en los resultados. El facilitador es el encargado de guiar todas las etapas, apostando a que las opiniones de los directores y docentes sean incorporadas en la autoevaluación de los proyectos. Lo facilitadores reconocieron la importancia del proceso de trabajo, con relación a la construcción de confianza y a la clarificación del rol. Asimismo, percibieron que la articulación con la unidad de gestión de centros fue positiva, ya que en las reuniones de coordinación encontraron espacios de acompañamiento necesarios con un enfoque horizontal y complementario.

Respecto a la percepción del acompañamiento de los facilitadores, más del 70% de los docentes la valoraron de manera constructiva. “El apoyo a los proyectos institucionales fue considerado de manera positiva y la documentación y sistematización de acciones también, ya que permitió apostar a una cultura de colaboración y registro y redundó en la mejora de la gestión de los directores”, indicó.
Los docentes entrevistados también destacaron que los facilitadores propiciaron espacios de intercambio colaborativo.