El jefe de Policía de Paysandú, comisario general Alejandro Sánchez, junto al subjefe, comisario mayor Coriolano Umpiérrez, entregaron reconocimientos a dos efectivos del Área de Respuesta Policial (ARP) que el pasado 27 de diciembre protagonizaron un accionar decisivo que permitió salvar la vida de un niño de cuatro años, tras sufrir una descarga eléctrica en su vivienda. La valerosa acción llegó incluso a conocimiento del ministro del Interior, Carlos Negro, quien se encargó de hacer llegar su felicitación a la labor de los uniformados.
Ese día quedó grabado para siempre en la memoria de la familia de Iohan Santiago Robaina Portela. El pequeño sufrió una fuerte descarga eléctrica al manipular un teléfono celular que se encontraba enchufado, instantes después de haber salido de la piscina. La situación derivó en un cuadro crítico, sin signos vitales aparentes. Sin embargo, la rápida intervención policial cambió el desenlace de una historia que parecía perdida.
Los protagonistas fueron el cabo Andrés Torres y el agente Christian Ávila, integrantes del Área de Respuesta Policial. Según relató Torres, próximo a las 15.30 ingresó un llamado al 911 a través del Centro de Comando Unificado Departamental alertando sobre un menor inconsciente en una finca en inmediaciones de Yapeyú y Enrique Chaplin. “Concurrimos al lugar y encontramos al niño inconsciente, con muy pocos signos vitales. De inmediato lo subimos al patrullero y comenzamos el traslado de urgencia al hospital”, recordó.
Durante el trayecto, ambos efectivos aplicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar. “En el camino se le fueron realizando técnicas de RCP, que son cursos que se nos brindan en Jefatura, y gracias a eso le pudimos salvar la vida”, señaló el cabo Torres. Al arribar al centro asistencial, el niño fue entregado al equipo médico, que continuó con la atención de urgencia.
Aun luego de finalizar el procedimiento, la preocupación no cesó. “Tengo hijos chicos y queríamos saber cómo seguía, porque uno hace su trabajo y se va con esa intriga. Por suerte pudimos contactarnos con la mamá y nos dijo que estaba fuera de peligro, y seguimos paso a paso su recuperación”, comentó el efectivo.
El 31 de diciembre, Iohan recibió el alta médica y fue visitado por los policías en su hogar. Pero el vínculo no terminó allí. “El día de Reyes le llevamos un regalito. Verlo hoy con vida emociona mucho, porque tenerlo en brazos casi sin vida fue espantoso. Como policías, estas son las cosas lindas que te da la profesión. Le llevamos una pelotita, un regalo simple, pero para nosotros fue enorme”, expresó Torres.

Conmovida, la madre del niño, Agustina Portela, relató a EL TELEGRAFO los angustiosos momentos vividos. “Él había salido de la piscina y quería ir a la cocina a buscar un helado. Para eso pasó por nuestro dormitorio, vio el celular cargando y lo desconectó, pero quedó pegado al cargador”, recordó. Fue su abuela quien advirtió la situación e intentó liberarlo hasta lograr que soltara el cable.
En un primer momento pensaron que el niño estaba bien, ya que salió caminando hacia el patio. Sin embargo, al llegar al fondo del terreno se desplomó. “Empezó a convulsionar y vimos que se estaba poniendo violeta. Mi papá le empezó a hacer respiración boca a boca y yo llamé al 911 varias veces, desesperada, porque ya casi no tenía latidos. En un momento mi padre me dijo ‘está muerto’ y yo no podía aceptar eso. Salí a la calle y justo venía la patrulla con los muchachos”, relató.
El traslado fue realizado con el agente Ávila al volante, en una situación de extrema tensión que fue valorada por el Comando, mientras desde el CCUD se coordinaban acciones para despejar el tránsito. Al llegar al hospital, los médicos fueron contundentes: “Nos dijeron que estaba intubado, pero que el hecho de que los policías le hicieran RCP durante el traslado fue todo”, contó la madre.
Iohan fue derivado al CTI de Comepa, donde permaneció bajo estricta observación. “Nos decían que había que esperar, que incluso podía tener muerte cerebral. Pero gracias a Dios, antes de las 24 horas se despertó solo, le sacaron los tubos y comenzaron las evaluaciones. No tuvo daños en el cerebro ni en el cuerpo. Hoy corre, juega, está bien, gracias a ellos y también a mi papá”, concluyó emocionada.
El reconocimiento, del que también participaron el subcomisario Leonardo Sosa, jefe del ARP, y dos oficiales del servicio encargados de atender los llamados del 911, no solo destaca el profesionalismo y capacitación de los efectivos, sino también el compromiso humano que permitió que hoy Iohan esté vivo y su familia pueda contar esta historia con gratitud y emoción.

