A punta de revólver, delincuente asaltó una carnicería de 25 de Mayo y Pinilla

La tranquilidad de la noche se vio abruptamente interrumpida en una carnicería ubicada en la intersección de 25 de Mayo y Pinilla, cuando dos empleados que se disponían a cerrar el local fueron sorprendidos por un delincuente armado que, en cuestión de minutos, se llevó la recaudación del día y dejó a las víctimas en estado de shock.
De acuerdo a la información recabada por EL TELEGRAFO, el episodio ocurrió cuando el comercio se encontraba prácticamente sin clientes y los trabajadores realizaban las últimas tareas de rutina. Mientras una mujer contaba el dinero de la caja registradora, su compañero ordenaba productos y preparaba el local para el cierre, en un ambiente que parecía transcurrir con normalidad.
Sin embargo, la calma se quebró de forma repentina cuando un individuo ingresó al local con el rostro cubierto por un casco protector. Desenfundó un arma de fuego y, con tono amenazante, le ordenó al empleado que permaneciera inmóvil. Acto seguido, se dirigió hacia la mujer, a quien –visiblemente alterado– le exigió que abriera la caja y le entregara todo el dinero.

La escena se tornó aún más angustiante cuando, no conforme con la recaudación que quedaba a la vista, el asaltante reclamó insistentemente más efectivo. La empleada, presa del nerviosismo, le indicó que no había más dinero –ya le había entregado 35.000 pesos– mientras el delincuente agitaba el arma y elevaba la voz, generando una sensación de permanente riesgo.
Luego, el malhechor se dirigió nuevamente al trabajador, a quien golpeó, y le ordenó que colocara el dinero en una mochila negra que llevaba consigo. Cada movimiento se hacía lento, producto del temor y la tensión, mientras el asaltante observaba de cerca y apuraba la acción con gestos y amenazas.
Consumado el robo, el delincuente se retiró rápidamente del comercio y se subió a una moto en que lo esperaba su secuaz, para darse a la fuga. Apenas se cerró la puerta, el empleado bajó la persiana metálica, que quedó semicerrada, en tanto su compañera, aún conmocionada, tomó su teléfono celular para dar aviso inmediato al propietario del local sobre lo ocurrido.

Toda la secuencia del asalto quedó registrada por las cámaras de seguridad del comercio, que no solo captaron el accionar del delincuente, sino también el estado de nerviosismo y desorientación en el que quedaron los trabajadores tras el violento episodio.
Minutos más tarde se realizó la denuncia correspondiente al servicio 911, lo que motivó la rápida presencia de personal policial en el lugar. Los efectivos recabaron datos, tomaron declaraciones a las víctimas y dieron intervención a Policía Científica, que efectuó el relevamiento de rigor en busca de elementos que permitan identificar al autor del hecho.