¿Más poder económico? ¿Supremacía mundial? ¿América (EE.UU.) por sobre todo? Claro, son cosas que al gobierno de Donald Trump le interesan. Pero no es lo único. Porque ya que estamos ante una oleada de cambios, la actual administración estadounidense ahora también quiere que la población coma de manera diferente. Así como lo lee.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos presentó una nueva pirámide alimenticia que se alinea con los ideales del movimiento Make America Healthy Again (MAHA, una variante del movimiento del presidente Trump, que se traduce a “Hacer a América Saludable De Nuevo”), que adquirió un nuevo peso político dentro de la agenda impulsada por el secretario Robert F. Kennedy Jr., con toda la carga de su apellido a cuestas.
Como parte de la campaña “eat real food” (come comida de verdad), el gobierno actualizó las directrices dietéticas para priorizar proteínas, grasas saludables, frutas y verduras, y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, que Kennedy señaló en el pasado como una de las principales causas de enfermedades crónicas.
En 2011, el Departamento de Agricultura de EE.UU. reemplazó la tradicional pirámide alimenticia por un plato dividido en porciones. Sin embargo, nuevamente se optó por retomar el formato piramidal, esta vez invertido, con una distribución equitativa de proteínas, grasas, frutas y verduras, y una pequeña sección inferior destinada a granos y cereales. “Gracias al audaz liderazgo del presidente Trump, estas directrices reajustarán la política nutricional federal, dando prioridad a nuestras familias y nuestros niños en nuestro camino hacia una nación más saludable. Por fin estamos reajustando nuestro sistema alimentario para apoyar a los agricultores, ganaderos y empresas estadounidenses que cultivan y producen alimentos reales”, dijo la secretaria del Departamento de Agricultura, Brooke Rollins.
Somos lo que comemos
En el comunicado del Departamento de Salud también se señaló a las Administraciones pasadas de haber priorizado alimentos de baja calidad y altamente procesados, así como intervenciones farmacológicas, por encima de estrategias de prevención. El giro en las directrices alimentarias consolida la relevancia política que adquirió la ola MAHA, un movimiento impulsado en redes sociales por madres y activistas de wellness que adoptan causas como como la alimentación “limpia”, la reducción de ultraprocesados, el escepticismo frente a las vacunas obligatorias y la desconfianza hacia la industria farmacéutica y alimentaria.
Tras el anuncio, influencers del movimiento MAHA, como Vani Hari –quien cuenta con 2,3 millones de seguidores en Instagram– celebraron la nueva medida del gobierno estadounidense. “La nueva pirámide alimentaria. WOW. Parece hecha a nuestra medida”, escribió desde su cuenta The Food Babe.
Las recomendaciones
Dar prioridad al consumo de proteínas de alta calidad y densidad nutricional en cada comida. Se recomiendan entre 1,2 y 1,6 gramos por kilogramo de peso corporal al día, ya sea de fuentes animales –como huevos, aves, pescados y carne roja– como proteínas de origen vegetal, entre ellas legumbres, frutos secos, semillas y soya.
Evitar alimentos ultraprocesados, en especial productos empacados, preparados o listos para consumir con alto contenido de sal o azúcar, así como bebidas azucaradas como refrescos, bebidas de fruta y energéticas.
Evitar azúcares añadidos y edulcorantes no nutritivos, y eliminar su consumo en menores de cuatro años.
Priorizar grasas provenientes de alimentos como carnes, aves, huevos, pescados, frutos secos, semillas, lácteos enteros, aceitunas y aguacate, y cocinar con aceites naturales y densos en nutrientes, como el aceite de oliva.
Priorizar el consumo de granos integrales ricos en fibra y reducir de forma significativa los carbohidratos refinados altamente procesados como pan blanco, tortillas de harina y galletas.
La guía también plantea que personas con ciertas enfermedades crónicas “podrían experimentar mejoras en su salud” al seguir dietas con menor contenido de carbohidratos.


