Mujeres líderes del sector TI destacan oportunidades de crecimiento, aunque faltan políticas de equidad

La Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), a través de su Observatorio TI, dio a conocer el informe Mujeres e industria TI – Liderazgo femenino, un estudio orientado a examinar la situación de las mujeres dentro del sector tecnológico uruguayo, identificar obstáculos para su desarrollo profesional y relevar iniciativas destinadas a promover una mayor equidad en el acceso a cargos de decisión.
La investigación se centró especialmente en las trayectorias de mujeres que hoy ocupan roles de liderazgo, analizando cómo acceden a estos espacios, en qué condiciones ejercen la toma de decisiones y cuáles son sus percepciones sobre el liderazgo en un ámbito históricamente dominado por hombres.

Para elaborar el informe se realizó una encuesta autoadministrada a 111 mujeres líderes pertenecientes a 65 empresas socias de CUTI. Además, se llevaron a cabo 14 entrevistas en profundidad con mujeres que ocupan cargos de liderazgo y con informantes vinculadas al análisis del liderazgo femenino en el sector.

Persistencia de brechas en la alta conducción

El estudio se apoya en datos del Informe Anual del Sector TI, según el cual en 2024 las mujeres representaron el 33% del empleo en la industria tecnológica. Al observar las posiciones jerárquicas en empresas socias de CUTI, el porcentaje alcanza el 35% en cargos gerenciales y desciende al 22% en puestos de dirección.
El documento identifica diversas barreras que influyen en el acceso y la proyección hacia posiciones de liderazgo. Entre los desafíos más mencionados por las entrevistadas aparecen la conciliación entre la vida laboral y familiar (50%), la escasez de referentes femeninos (40%) y la persistencia de sesgos de género (30%).

También se registran, aunque con menor frecuencia, dificultades vinculadas a la falta de formación específica, obstáculos dentro de las organizaciones y experiencias asociadas a entornos laborales fuertemente masculinizados, como el aislamiento o el denominado síndrome del impostor.
El informe señala que muchos de los desafíos vinculados al género suelen manifestarse en las primeras etapas del liderazgo. En esos momentos aparecen microdesigualdades, sesgos culturales y tensiones asociadas a la maternidad o a las responsabilidades de cuidado.

Al consultar sobre la existencia de políticas o acciones de equidad de género dentro de las empresas, el 55% de las mujeres líderes indicó que en su organización no existen iniciativas formales en esa dirección. Según el informe, este dato refleja que la institucionalización de políticas de género en el sector todavía es incipiente, aun en un contexto en el que se perciben mayores oportunidades para el liderazgo femenino.

Reconocer la brecha y promover la escucha
Además de identificar obstáculos, el relevamiento destaca la importancia de que las organizaciones reconozcan la existencia de desigualdades. Varias de las entrevistadas señalaron que negar la brecha de género constituye un impedimento para impulsar cambios.
En ese sentido, se subraya el valor de la escucha como práctica organizacional. Conductas como las interrupciones reiteradas o el mansplaining fueron mencionadas como situaciones que afectan la visibilidad y el reconocimiento de las mujeres en espacios de decisión. Promover entornos de conversación abiertos y de escucha activa, especialmente en directorios y ámbitos de conducción, aparece como un elemento clave para avanzar hacia una mayor equidad.

En algunas de las entrevistas también se destacó que el respaldo explícito de la conducción empresarial resulta determinante para sostener políticas y acciones a largo plazo.

Herramientas para fortalecer el liderazgo femenino

Al ser consultadas sobre qué medidas podrían fortalecer la presencia femenina en posiciones de liderazgo, las participantes mencionaron principalmente la formación y capacitación específica en liderazgo (36%) y la implementación de programas de mentoría (34%).
Otras propuestas incluyeron políticas que faciliten la conciliación entre trabajo y familia (23%) y la adopción de cuotas u objetivos de género en cargos de decisión (20%).

En cuanto a las características asociadas al liderazgo, las entrevistadas destacaron habilidades transversales como la empatía, la escucha activa, la comunicación clara, el trabajo en equipo y la capacidad de generar confianza. También mencionaron la importancia de la adaptación, el aprendizaje continuo y la organización.
El estudio señala que las mujeres participantes ejercen liderazgo en una amplia diversidad de áreas dentro de las empresas tecnológicas, que abarcan desde la dirección general y la estrategia empresarial hasta la gestión de personas y cultura organizacional, administración y finanzas, liderazgo tecnológico y de proyectos, áreas comerciales, desarrollo de negocios, comunicación y relaciones institucionales.

Según el relevamiento, el acceso a estos roles y el desarrollo profesional se sostienen en una combinación de apoyos personales, redes de contacto y condiciones institucionales que acompañan las trayectorias laborales. En el ejercicio de estos cargos se combinan competencias técnicas con habilidades humanas, la capacidad de articular entre distintos actores y cualidades como la adaptabilidad y la resiliencia.

El informe concluye que avanzar hacia un mayor liderazgo femenino en la industria tecnológica requiere, por un lado, fortalecer herramientas concretas de desarrollo profesional y, por otro, consolidar entornos organizacionales que favorezcan la participación de las mujeres en los espacios de decisión.

En ese marco, subraya la necesidad de sostener compromisos institucionales a largo plazo y promover políticas que superen las iniciativas aisladas, integrándose de forma estable a la gestión y a la cultura de las organizaciones.