Chacho Ramos: “los bailes tienen que empezar más temprano”

En su conferencia de prensa, Chacho Ramos dejó varias definiciones que explican por qué sigue siendo una de las figuras más convocantes de la música popular uruguaya. Habló de su reciente participación en el casamiento de Cecilia Comunales en Colombia, del vínculo que su repertorio mantiene con varias generaciones y también de una idea que repite desde hace tiempo, la necesidad de que los espectáculos bailables comiencen más temprano.
Sobre su actuación en la boda de la exboxeadora sanducera, el artista dijo que fue “una distinción” para él y sus músicos, en una celebración que definió como “prácticamente la unión de dos países en torno al amor”. Agregó que recibieron “un trato extraordinario” y subrayó que encararon esa presentación “con mucha responsabilidad”, como hacen con cada compromiso artístico.

Consultado acerca de cómo sus canciones han atravesado décadas sin perder vigencia, Ramos descartó cualquier cálculo previo. “Nunca fue una estrategia de parte nuestra”, afirmó, y remarcó que “nunca fue un plan haber logrado eso”, sino “una cosa que se dio naturalmente”. Atribuyó esa permanencia al contenido de sus temas, ligados “a la familia, a los hijos, al río, al pescador, a la piragua, a nuestras calles, a nuestros árboles, a nuestra idiosincrasia”, y al modo en que ese repertorio fue pasando “de los abuelos a los nietos y a los hijos”, “más que nada” por “el boca a boca”.

En esa misma línea, sostuvo que el sostén de su carrera ha sido “el trabajo en silencio de tantos años”, además de “seguir adelante cuando de repente las cosas no salían”, con “sacrificio” y “perseverancia”. Si sus “canciones bonitas” fueran un paisaje uruguayo, imaginó “un paisaje de paz, de tranquilidad, de armonía, de familia”, con el campo verde, el río y la figura del pescador como estampas centrales.
Ramos también dejó una mirada sobre el oficio y el paso del tiempo. Aseguró que disfruta cada actuación “como si fuera la última” y que, lejos de cansarse de subir al escenario, lo hace “mucho más” que cuando tenía 20 años. “No sabemos cuánto tiempo vamos a tocar”, reflexionó, pero dejó claro que tanto él como sus compañeros siguen viviendo cada show con intensidad plena.

Uno de los momentos más contundentes de la charla llegó cuando cuestionó la costumbre de comenzar demasiado tarde los bailes y espectáculos nocturnos. “Hay como una costumbre, que no se sabe por qué, de ir tarde a los espectáculos bailables”, señaló. Comparó esa realidad con otros países, donde “las fiestas empiezan a las 9, las 10 de la noche”, y advirtió que acá eso “es perjudicial para todo el mundo”, porque el público termina pagando “una entrada para bailar dos horas”. Para él, la conclusión es sencilla y directa: “Los bailes tienen que empezar más temprano”. A la vez, defendió el cumplimiento de las grillas, aunque con “elasticidad”, y sostuvo que el verdadero problema aparece “cuando los horarios se corren dos o tres horas”. Lejos de la pose de estrella, el cantante se mostró enfocado en lo esencial. Dijo que no tiene redes sociales, que no lee comentarios y que prefiere concentrarse en “grabar canciones, subir en las mejores condiciones al escenario, llegar en hora, que la orquesta suene bien, que la orquesta suene afinada, trabajar con responsabilidad”. También remarcó que lo que más disfruta fuera del escenario es estar con sus músicos, con quienes mantiene un “vínculo familiar” forjado a lo largo de los años. “A mí me importa más lo humano que otras cosas”, resumió, como una definición que acaso explique buena parte de su lugar en la música popular.