Falta de piso por lluvias impide ingreso a las chacras para iniciar la cosecha de soja

De no parar las precipitaciones, la cosecha de soja puede complicarse en la región sudamericana.

La inestabilidad generada a partir del ingreso del otoño en el litoral norte, ha impedido el ingreso a las chacras de soja para “probar” si están prontas para el inicio de la cosecha, indicaron a EL TELEGRAFO técnicos de la zona, estimando que de acuerdo al estado de los cultivos, se estaría comenzando a fines de la próxima semana.

Reconocieron que “fue mucha” el agua caída en la pasada semana, por lo que los campos aún tienen “mucho barro”. De todas maneras, establecieron que la situación por el momento “no es complicada”, porque no hay chacras prontas, y seguramente si no hubiera llovido, “habría productores que se habrían animado a probar”.

Los pronósticos de precipitaciones están anunciados para martes y miércoles de esta semana, por lo que recién estarían probando el ingreso a las chacras sobre el fin de la tercera semana del mes de abril, arrancando de firme después de la segunda quincena del presente mes.

Argentina

En medio del avance de la cosecha gruesa, un cambio abrupto en las condiciones climáticas en Argentina volvió a complicar el escenario productivo. Las lluvias registradas en la región núcleo durante los primeros días de abril no solo frenaron las labores en los campos, sino que además comenzaron a generar preocupación por el estado de la soja de primera. Pese a estos contratiempos en la cosecha, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destacó que “la campaña de maíz en la región núcleo se encamina a un resultado histórico impulsado por la expansión del área sembrada”.

En detalle, el último informe de la BCR que reproduce La Nación, afirmó que en apenas ocho días se acumularon en promedio 90 milímetros, un volumen que equivale prácticamente a lo esperado para todo el mes. Este exceso hídrico interrumpió de manera directa el ritmo de cosecha y encendió señales de alerta sobre posibles pérdidas de calidad en los cultivos. El impacto más visible se da en la soja de primera, cuyo avance de cosecha se encuentra prácticamente paralizado. Según los datos relevados por la BCR, el progreso apenas alcanza el 2%, un nivel significativamente bajo para esta altura del calendario agrícola.

El último informe de la BCR afirmó que en apenas ocho días se acumularon en promedio 90 milímetros, un volumen que equivale prácticamente a lo esperado para todo el mes

Esta demora no solo implica un retraso operativo, sino que también abre un escenario de mayor vulnerabilidad para el cultivo. En particular, los especialistas advierten que ya hay amenaza en la calidad de la soja de primera y rebrotes de granos. Se cosechó tan solo el 2% del área, muy por debajo del 7% registrado a igual fecha del año pasado –también afectado por lluvias– y lejos del promedio del 50% de las últimas cinco campañas.

En el sur de Santa Fe, como en Bigand, se detectan rebrotes en el cultivo, especialmente en siembras tempranas, con presencia simultánea de vainas verdes y secas dentro de la planta. Hay preocupación también por pérdidas por desgrane. En San Gregorio, señalaron, el reinicio de la cosecha generará una alta concentración de lotes listos para trillar.

Cosecha de maíz

En el organismo bursátil dijeron que en maíz temprano, el impacto de las lluvias está concentrado en el 27% aún sin cosechar. Por ejemplo, en Bigand podrían registrarse pérdidas por caída de espigas, mientras que en Pergamino la falta de piso junto con vuelco y quebrado de plantas condicionan la recolección.
Pese a este panorama, en la entidad rosarina remarcaron que esta campaña maicera “se encamina a marcar la mayor producción en la historia de GEA-BCR”. Dijeron que aún con contratiempos en la cosecha, la “campaña de maíz en la región núcleo se encamina a un resultado histórico impulsado por la expansión del área sembrada”. La estimación inicial de 1,87 millones de hectáreas quedó atrás tras el ajuste realizado con imágenes satelitales, que permitió detectar 419.000 hectáreas adicionales y elevar el total a 2,29 M ha”, indicaron sobre esa región.

El dato surge del trabajo de clasificación de uso del suelo de GEA/BCR, que incluyó la georreferenciación de 2100 puntos de distintas coberturas en la región núcleo, procesados en la plataforma Google Earth

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