El tren de HIF también pasará una sola vez

El 9 de agosto del año 2006 el entonces presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, pronunció una de las frases que han quedado grabadas en la memoria colectiva de todos los uruguayos. Durante una conferencia organizada por el Consejo de las Américas, al referirse a la oportunidad histórica y única de negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, Vázquez sostuvo que “el tren, algunas veces, pasa una sola vez”. Para Vázquez, el comercio debía verse con un “criterio patriótico” y no puramente ideológico, instando a avanzar tan lejos como fuera posible. El saludable pragmatismo del presidente en esta materia quedó de manifiesto al expresar que “se equivocan quienes en nombre de los principios creen que el comercio es un asunto de ideología”, una frase claramente dirigida al entonces canciller del Frente Amplio, Reynaldo Gargano, cuya oposición cerrada a cualquier apertura comercial con el mundo parecía sacada de un manual soviético de la Guerra Fría.

Tabaré Vázquez fue mucho más allá en su discurso, expresando que “no estoy dispuesto a cerrar puertas ni a descartar a priori explorar caminos que conduzcan a que los uruguayos y uruguayas todos tengan la posibilidad de ejercer el libre derecho a edificar sus propias vidas (…) Los acuerdos comerciales son una herramienta para acceder a mercados dinámicos y exigentes”. De acuerdo con la crónica del evento realizada por la radio El Espectador, “la globalización, para el presidente, es un proceso irreversible y hay avances que no tienen marcha atrás, como no la tuvo la rueda, la máquina a vapor o la penicilina”. La valiente actitud de Vázquez en 2006 contrasta fuertemente con la actitud dubitativa, timorata y poco ejecutiva del presidente Orsi, más preocupado por su camioneta de 80.000 dólares que por radicar la inversión de HIF en nuestro país.

Lamentablemente, el presidente Tabaré Vázquez no logró convencer al núcleo duro del Frente Amplio ni al Pit Cnt sobre las ventajas del TLC que impulsaba y Uruguay quedó, una vez más, al costado del camino y de la historia, soñando con un futuro que no pudo ser. Resulta casi imposible no pensar cuántas situaciones dolorosas del empleo en nuestro departamento podrían haberse evitado en los últimos años si Tabaré Vázquez hubiera sido escuchado por sus colegas frenteamplistas. Tal vez seguirían abiertas y trabajando industrias como Paylana o Pili y sin duda podría ser mucho más clara la situación de Fricasa, por nombrar tan solo algunas de las que han visto mermada su actividad en los últimos años. ¿De qué le sirvió a los sanduceros “torcerle el brazo” al presidente Vázquez? ¿Quién, entre los que se oponían al TLC, se va a hacer responsable por esos puestos de trabajo que se perdieron y que ya no volverán al departamento? Parafraseando al conocido dicho: “aquellos polvos anti TLC trajeron estos lodos de desempleo y emergencia social que vive el departamento”, pero los artífices de ese fracaso departamental no dieron, ni dan, ni darán la cara porque prefieren mantenerse aferrados a sus prejuicios ideológicos y continúan apostando a una lógica perversa pero que siempre les ha rendido dividendos: “cuando peor le vaya al país, peor será la situación económica y social, y mejor nos irá a nosotros electoralmente y en el juego de poder”.

Hoy, los que alimentan y dirigen “la máquina de impedir” para que HIF no se instale en Paysandú tienen el mismo discurso y los mismos métodos que los que dejaron solo al presidente Vázquez y su apoyo al TLC. Es mentira que no se oponen a las inversiones extranjeras: sienten un rechazo casi genético por las mismas sin importar de qué tipo sean ni el país del cual provengan, y poco les interesa si para ello tienen que abrazarse con los pseudo ambientalistas argentinos —en realidad “punteros políticos” que supieron ser la fuerza de choque del kirchnerismo y que ahora se venden al mejor postor para “hacer caja” y mantener sus cuotas de poder—. Esos uruguayos y sanduceros que ponen sus intereses ideológicos por encima del empleo y el bienestar de sus coterráneos y se abrazan a los que no quieren más fuentes de trabajo para Paysandú son de la misma calaña de los que José Gervasio Artigas calificó como “peores americanos” en su Reglamento de Tierras de 1815. Fariseos de un templo ideológico que se encuentra en ruinas y continúa su deterioro en forma inexorable, estos fieles y consecuentes herederos de la “Maldición de Malinche” prefieren abrazarse a sus pares ideológicos de Argentina antes que defender nuestros intereses nacionales y departamentales.

Por su parte, el compromiso que el intendente sanducero, Nicolás Olivera, ha demostrado con el impulso y la concreción de la inversión es claro. “Para Uruguay es un enorme tema y para Paysandú es la batalla”, ha sostenido Olivera, reclamando una actuación más decidida del gobierno nacional para concretar los acuerdos necesarios con la empresa y evitar que quede por el camino la inversión proyectada para Paysandú. En efecto, Olivera ha manifestado preocupación por la proximidad de los plazos previstos para cerrar las negociaciones entre el Estado y la empresa. “Lo veo con preocupación por los reflejos que el gobierno, el Ministerio de Industria, UTE y Ancap están teniendo con el tema (…) La verdad no me explico cómo, frente a una inversión que aspira a ser la más grande de la historia del Uruguay, hay niveles del gobierno en los que parece que existen otros temas más importantes”, reclamó. Según el intendente, “llega un momento en el que las certezas ya no son solamente que el gobierno le diga a la empresa: ‘Mirá que vas a tener esto’. Hay que firmarlo, hay que cerrarlo, hay que abrochar el tema”. (…) “Lo que recomiendo es que Ancap se ponga a trabajar en el tema de la relocalización. Que el Ministerio de Industria deje de tanto tuit, deje de tanta cosita y se meta a laburar fuerte para cerrar esto” (…) “Nosotros tenemos que pelear para que esto se firme en junio, para que el Estado y el gobierno den las señales claras y las certezas que tienen que dar”, indicó Olivera. El intendente también recordó que HIF dispone hasta diciembre de 2026 para adoptar su decisión final de inversión.

A pesar del apoyo de autoridades departamentales, hay que tener en cuenta que el grupo Paysandú Soberano-UPM 2 afirma haber reunido 17.000 firmas contra la instalación de HIF Global en el departamento. La iniciativa cuenta con el apoyo –¡obviamente!– de Fucvam, el Pit Cnt y la Intersocial Paysandú, entre otras organizaciones que, si bien se autodenominan “sociales”, responden a intereses políticos partidarios de la izquierda.

Así las cosas, si los grupos que se oponen a la instalación de HIF lograran su propósito y se perdiera por su culpa esta oportunidad única para el departamento, ¿cuál de estos grupos y qué dirigentes de los mismos se harán responsables por haber dejado pasar el tren al cual Paysandú debería haberse subido? ¿Alguno de ellos dará la cara o seguirán tirando piedras al progreso desde su vereda ideologizada y pseudoindependiente? Si HIF opta por instalarse en otro país en lugar de hacerlo en Uruguay y concretamente en Paysandú, estos “colectivos” serán los responsables de esa decisión y de sus lamentables consecuencias. ¡A no olvidarlo!

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