Condiciones de calor en Uruguay son suficientes para afectar de forma importante el desempeño animal

Ingeniero agrónomo Alejandro La Manna.

Uruguay no tiene condiciones de calor severas, pero las existentes son suficientes para afectar en forma importante el desempeño animal, señaló en el marco de las recientes Jornadas Uruguayas de Buiatría el ingeniero agrónomo Alejandro La Manna, explicando que la mitigación del calor en estas condiciones mejora el desempeño y bienestar animal.

El investigador del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), indicó en su exposición que la mitigación del calor mejora entre un 14-25% la ganancia media diaria de peso de los animales, con respecto a aquellos que estuvieron expuestos al sol, aunque esto es dependiente del año.

La combinación de sombra y aspersión no presentó ventajas frente a cada una de estas estrategias utilizadas por separado. Sombra o aspersión se presentan como buenas medidas de mitigación del calor, sin embargo, es necesario prestar especial cuidado en su implementación, señaló.

El estrés calórico afecta significativamente el desempeño y bienestar de bovinos en corrales de engorde. En Uruguay, la combinación de temperatura y humedad durante el verano genera condiciones que comprometen la eficiencia productiva. El objetivo del trabajo que fue presentado en Buiatría, fue evaluar el impacto del estrés debido a las altas temperaturas y la eficacia de distintas estrategias de mitigación.
Se analizaron datos experimentales de varios veranos en sistemas comerciales y ensayos controlados, comparando el uso de sombra, aspersión y su combinación, así como ajustes en la dieta.

Se evaluaron variables productivas y fisiológicas asociadas al estrés. La provisión de sombra aumentó la ganancia diaria (~16 a 25%) y mejoró la eficiencia de conversión (~7 a 11%). Tanto la sombra como la aspersión, o su combinación, permitieron incrementos cercanos al 25% en la ganancia diaria y en el consumo de alimento. Sin embargo, no se detectaron diferencias significativas entre estas estrategias, lo que indica que cualquiera de ellas puede ser efectiva si está bien implementada. Se concluye que la mitigación del calor con el uso de estrategias físicas es clave para mejorar la productividad y el bienestar en corrales de engorde en Uruguay.

El estrés calórico representa uno de los principales desafíos para la producción bovina intensiva. En corrales, el problema se vuelve especialmente relevante por la combinación de alta carga animal con limitada capacidad del animal para modificar su microambiente y dietas que aumentan la producción de calor metabólico. En este contexto, las respuestas al calor incluyen cambios fisiológicos, conductuales y metabólicos con impacto directo sobre la ganancia diaria, la eficiencia alimenticia, el bienestar y, en eventos severos hay mortalidad de los animales.

El estrés por calor ocurre cuando el animal no puede disipar el calor corporal que produce, ya sea por las condiciones ambientales o por su propia actividad metabólica. Este problema depende de tres factores principales: el tipo de animal (raza, tamaño, estado fisiológico), el ambiente (temperatura, humedad, viento y radiación solar) y el manejo.

La temperatura interna del animal es el resultado del balance entre las ganancias y pérdidas calor propias de su organismo, además del intercambio calórico con el medio. El animal debe mantener la temperatura interna entre límites acotados, en un ambiente donde la temperatura y movimiento del aire, radiación y humedad pueden variar ampliamente.

La producción de calor interna se divide en cuatro componentes: metabolismo basal (mantenimiento celular), calor de digestión (fermentación e ingesta), calor de actividad (muscular) y metabolismo productivo (carne, leche). En rumiantes el incremento calórico debido a la fermentación ruminal del alimento es una de las principales vías de producción de calor. Las pérdidas de calor internas se producen con la eliminación de desechos (orina y heces) o a través de producto (leche).

La transferencia de calor entre el animal y el ambiente que lo rodea se da por medio de cuatro procesos:
Radiación: en un animal expuesto a la intemperie la radiación absorbida es uno de los principales elementos en determinar las ganancias de calor. Depende, entre otras cosas, del color del pelaje: los de pelaje claro absorberán menor radiación que los de pelaje oscuro.

Conducción: se produce cuando dos cuerpos (animales, superficie, tejidos) están en contacto, siendo el mecanismo que comanda la transferencia de calor desde el centro del organismo hacia la superficie interna (vía respiratoria y aparato digestivo) y externa del animal (piel), en donde el calor puede ser perdido. Si la superficie del animal está más caliente que los objetos que están en contacto con ella, como por ejemplo el piso, el animal perderá calor hacia dicha superficie por conducción. En cambio, si la superficie se encuentra con mayor temperatura que el animal, éste ganará calor.

Convección: ocurre cuando dos fluidos de diferentes temperaturas fluyen entre ellos. Este proceso ocurre cuando una masa de aire fluye alrededor de la capa de aire que rodea al animal. Si la superficie del animal se encuentra con una temperatura superior a la del aire que lo rodea, el animal perderá calor; en caso contrario, si el aire está más caliente que el animal, éste ganará calor.

Evaporación del agua en la superficie interna (vías respiratorias) y externa (piel) es un medio de pérdida de calor por el animal. Esta depende de la superficie de evaporación, sobre todo de la superficie húmeda y de la velocidad del viento. Las pérdidas evaporativas se producen principalmente por ventilación (jadeo) y sudoración.

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