El nuevo muelle de transferencia fluvial de combustibles que Ancap construye frente a su planta de Paysandú tiene un avance del 77,5%, demandará una inversión del orden de los 9 millones de dólares y sustituirá al actual amarradero, que funciona desde 1988 y se aproxima al final de su vida útil. La obra permitirá mejorar la seguridad de las descargas, levantar restricciones operativas y habilitar una operativa continua durante las 24 horas, una vez que cuente con las autorizaciones ambientales, portuarias y operativas pendientes.
La actualización del estado de obra fue presentada en la víspera en el predio de la Planta de Combustible Paysandú, durante una actividad realizada en el marco de los 92 años de su inauguración. El gerente general de Ancap, Nicolás Spinelli Ciganda, afirmó que la inversión “le da vida operativa a la planta por muchos años más” y sostuvo que el proyecto es relevante “para el departamento, para la planta y para la región”.
La nueva infraestructura se construye unos 900 metros aguas arriba del puente internacional, en una ubicación que dará mayor margen de maniobra a las embarcaciones. Actualmente, la descarga se realiza mediante un amarradero con componentes subacuáticos y manguerotes flexibles, que exige inspecciones mensuales con buzos, pruebas hidráulicas y maniobras restringidas a condiciones de luz solar.
“El proyecto que está en la última fase de su construcción logrará mayor eficiencia. Porque levanta este tipo de restricciones, dado que es una infraestructura que no es subacuática y que va a permitir operar de forma continua 24 horas”, afirmó Spinelli.
La obra registra 503 días efectivos de trabajo y genera 52 puestos directos, además de unos 40 indirectos. Demandará unas 500 toneladas de hierro y 2.800 metros cúbicos de hormigón. Ancap maneja como objetivo terminar la obra civil principal entre setiembre y diciembre de este año, aunque la entrada en operación se proyecta para los primeros meses de 2027, después de completar las habilitaciones necesarias.
Spinelli evitó fijar una fecha cerrada para la finalización física de los trabajos. “La jefa de obra estima fines de setiembre, principios de octubre, así que haría una estimación general entre septiembre y diciembre de este año”, señaló.
Antes de operar, Ancap deberá completar trámites ante el Ministerio de Ambiente, Prefectura Nacional Naval y otros organismos. Entre los requisitos pendientes figuran la autorización ambiental operativa, el manual de descarga de combustibles, los procedimientos de amarre y desamarre, el plan de contingencia ante derrames, el plan ante eventuales desamarres y la definición del polígono de maniobras en el río.
El jefe de Planta Combustibles, Jonhatan Salivvonczyk, explicó que la batería de requisitos incluye “procedimiento propio, manual de procedimientos de lo que será la operación del muelle, procedimiento de amarre, desamarre, plan de contingencia ante un desamarre, plan de contingencia ante un derrame”.
UN PUNTO CLAVE PARA EL LITORAL
La inversión tiene impacto directo sobre Paysandú porque la planta local cumple un papel estratégico en la distribución regional de combustibles. Desde allí se abastece principalmente a Artigas, Salto, Paysandú, Río Negro y Mercedes, y eventualmente también a Tacuarembó y Rivera. Además, por su cercanía con ALUR y su capacidad de almacenamiento, Paysandú funciona como centro de acopio de bioetanol producido en Paysandú y Bella Unión, que luego se envía hacia el sur del país.
El nuevo muelle forma parte de una estrategia para mejorar la logística primaria de Ancap, es decir, el sistema de distribución que parte desde la refinería y abastece a las plantas del país. En ese esquema, Paysandú recibe gasoil por barcaza, gasolina por camión y permite ordenar mejor los viajes carreteros, con camiones que pueden llegar con gasolina y regresar con bioetanol.
Spinelli comparó ese cambio con la situación anterior. “Viajes que antes eran de un cisterna que subía cargado y bajaba vacío, con la ineficiencia que eso conlleva, hoy es un viaje redondo”, afirmó.
La mejora del abastecimiento fluvial permite mayor disponibilidad de gasoil en la planta y mejor aprovechamiento del transporte terrestre. “Extendimos los horarios de despacho de las plantas, tanto de Tablada como de Paysandú. Entonces eso permitió que los camiones puedan ir y venir, cargar, viajar, descargar, cargar alcohol y volver”, explicó el gerente general.
El jerarca sostuvo que el nuevo muelle implica una definición sobre el lugar de Paysandú dentro de la cadena nacional de combustibles. “No haber avanzado con esta obra era una señal clara en el otro sentido de la apuesta al interior y la apuesta a Paysandú como ciudad clave en la distribución de combustibles, en el acopio de biocombustibles”, afirmó.
MÁS SEGURIDAD OPERATIVA Y AMBIENTAL
La nueva terminal tendrá una mesa central de operaciones, dos estructuras laterales conocidas como duques de alba, defensas para apoyo de las embarcaciones, boyas de amarre y ductos que unirán el muelle con la planta. En el primer tramo, esos ductos irán encamisados en hormigón.
La terminal no tendrá pasarela de conexión a tierra, por lo que el acceso operativo se hará mediante lancha desde el muelle peatonal de Ancap u otros puntos habilitados.
Salivvonczyk explicó que la ubicación aguas arriba del puente internacional busca dar mayor seguridad a las maniobras, porque “le provee a la embarcación poder tener más espacio para maniobrar” y ofrece “mayor tranquilidad también para los capitanes, para la CARU por el tema del puente”.
Las conexiones de la mesa central tendrán bandejas de contención ante eventuales pérdidas. “Cada una de esas conexiones tiene bandeja por si hay alguna pérdida, por lo tanto es muy segura desde el punto de vista operativo y medioambiental, que es uno de los puntos que más nos interesa”, expresó el jefe de Planta. La estructura también reducirá la exposición a daños provocados por las crecidas del río Uruguay. Durante esos períodos, el río arrastra objetos de gran porte, incluso árboles enteros, que pueden impactar sobre las instalaciones. En el sistema actual, esa amenaza recae sobre componentes subacuáticos difíciles de controlar a simple vista.
Salivvonczyk recordó que ese tipo de situaciones ya generó desperfectos. “Muchas veces soportan los golpes, pero muchas veces los ha roto también”, dijo en referencia a los manguerotes. “Luego de una creciente siempre se hace una inspección y muchas de esas inspecciones se han encontrado con desperfectos”, agregó.
Por eso, el nuevo muelle incorporará un sistema porticado de protección, pensado para contener objetos arrastrados por la corriente cuando el río sube. Spinelli sostuvo que el proyecto forma parte de “un proyecto de dar robustez y eficiencia al sistema de distribución de combustibles” y afirmó que es “clave para Ancap, es clave para Paysandú y para el litoral norte de Uruguay”.

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