Se realizó conversatorio por el Día Nacional de Prevención del Suicidio

El 17 de julio es el Día Nacional de Prevención del Suicidio y, en ese marco, se realizó en Casa de Cultura un conversatorio coordinado por la magíster Daiana Torres, con una mesa integrada por los licenciados Federico Chaine, Mercedes Sánchez, Gustavo Karpuchenko y Daniela Obrusnik. Desde antes de empezar, el auditorio Miguel A. Pías se vio colmado de público al punto de que mucha gente quedó de pie e incluso hubo quienes se sentaron en el piso, lo que daba la pauta del interés de la sociedad por el tema, algo que más adelante quedó evidenciado por la dinámica de preguntas y testimonios de los presentes. La heterogeneidad de los asistentes responde a que la actividad organizada por la Dirección Departamental de Salud dentro del plan de Salud Mental fue abierta con foco intergeneracional: adolescencias, juventudes, adultos y adultos mayores.

Datos numéricos brindados por el MSP

Como cada año en esa fecha, el Ministerio de Salud Pública da a conocer las cifras del país: en 2025 se suicidaron 668 personas en Uruguay, lo que resulta en una tasa de 19,16 muertes por esta causa cada 100.000 habitantes; para encontrar una tasa menor a la actual, deberíamos remontarnos a una década atrás. “Estos últimos números reflejan un descenso iniciado desde que se llegó al pico en 2022, cuando la tasa de suicidios en Uruguay fue de 23,20 cada 100.000 habitantes, lo que indicó que 823 personas se quitaron la vida ese año. Esos números también reflejan que otra parte de la realidad no cambia. El fenómeno del suicidio en Uruguay sigue casi duplicando la media global y regional. Mientras la tasa mundial promedia los nueve casos cada 100.000 habitantes, en las Américas aumenta a 9,8. En Uruguay, según la estandarización internacional, ese indicador es de 17,15”. El suicidio sigue siendo masculino y envejecido. La tasa de mortalidad masculina en 2025 fue de 31,2 y la femenina de 7,9. El 79% de las personas que se quitan la vida en Uruguay son hombres. Desagregado por edades, los grupos más afectados son los de entre 85 y 89 años (37,65), entre 30 y 34 (31,20) y de 80 a 84 (30,77). Particular preocupación generó en las autoridades que en 2025 se suicidaran siete niños de entre 10 y 14 años. “En los intentos de autoeliminación (6.140 realizados por 5.144 personas) se da a la inversa; es un fenómeno femenino y juvenil: el 72% de los casos son efectuados por mujeres. Y es mucho más frecuente que esto ocurra a edades tempranas: la mayor tasa de intentos se da en las adolescentes de entre 15 y 19 años (562,92 cada 100.000)”.

Llegar antes

El concepto de “llegar antes” de que se pierda una vida fue remarcado con especial énfasis, ya que debería ser del interés de todas las personas saber cómo comprometerse con la vida de alguien más. Una interesante dinámica se estableció con el público: con sus celulares escanearon un código QR fijado en la pantalla y enviaban a los profesionales sus aportes: escuchar, acompañar, no juzgar, dar apoyo, generar redes de contención, empatía y muchos otros conceptos similares, definidos en la presentación como muy importantes para reducir la posibilidad de desarrollar conductas suicidas.

Factores protectores

En primer lugar se mencionó la necesidad de la existencia de una red de apoyo —familia, amigos, integrar un club o cualquier sitio de pertenencia; también la integración a través del trabajo—; el tener una autoimagen positiva; el sentimiento de pertenencia social; las habilidades de manejar conflictos y establecer vínculos; reconocer la necesidad y poder pedir ayuda; tener una clara percepción de saber que se cuenta con otros, y creencias personales (como la religión, por ejemplo) que alientan a cuidar la vida.

Factores de riesgo

Fueron planteados también indicadores que no permiten predecir un suicidio, sino que deben ser tenidos en cuenta ya que aumentan la probabilidad de que ocurra. Ellos son: intentos de autoeliminación previos o comportamientos autolesivos; que la persona sufra cualquier tipo de violencia y no logre ver la salida a otra realidad posible; la existencia de trastornos mentales como la depresión; tener que convivir con enfermedades físicas (crónicas, incapacitantes, incurables, con pérdida de autonomía); escasas habilidades para solucionar problemas y baja tolerancia a la frustración; la facilidad de acceso a elementos letales; dificultades económicas y dificultad de acceso a la atención en salud, entre otros.

Recomendaciones y sugerencias

Así como las personas llegan a la autoeliminación por causas múltiples, las sugerencias para evitar el suceso deben ser llevadas a cabo por toda la comunidad. Estas son algunas de las expuestas en el conversatorio: validar las emociones del otro (empatizar), lo que no significa estar de acuerdo sino comprender; facilitar el desahogo (estar disponible para escuchar); desde nuestro lugar, entender que los momentos difíciles son transitorios, por eso es menester plantear cuestionamientos para aplazar la decisión; desmitificar que hablar de suicidio lo promueve; prestar atención a señales (abandono del cuidado personal e higiene, cambios de ánimo, regalar objetos preciados, etc.); y fundamentalmente recurrir a la emergencia y a otras personas, involucrando a nuestra propia red de apoyo.Líneas de escucha profesional y contención en momentos de crisis, las 24 horas, todos los días del año: *0767 (Línea Vida – Prevención del Suicidio), *1920 (Línea de Apoyo Emocional).

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