El guitarrista y compositor uruguayo Telémaco Morales (Tala, 1890 – Las Piedras, 1955) es una figura sumamente original y a la vez muy poco difundida de la música nacional. En los últimos años, sin embargo, su vida y obra han venido despertando un renovado interés. A la biografía publicada en 2021 por Schubert Flores Vassella se suma ahora “Telémaco Morales. Música Criolla para Guitarra 1”, un volumen preparado por el guitarrista, docente e investigador duraznense Óscar Redón Cabrera. Oriundo de Sarandí del Yí, Redón desarrolla desde hace casi dos décadas una sostenida tarea de rescate, edición y difusión del patrimonio guitarrístico uruguayo, con publicaciones dedicadas a Osiris Rodríguez Castillos y Eduardo Barca, entre otros autores. Su nuevo trabajo pone nuevamente en circulación una selección de las partituras originales de Morales.
El rescate de una obra olvidada
Contemporáneo de referentes del nacionalismo musical uruguayo como Eduardo Fabini, Cluzeau Mortet o Alfonso Broqua, Telémaco Morales desarrolló una intensa actividad artística como guitarrista, compositor, poeta y promotor cultural durante la primera mitad del siglo XX. Autodidacta, escribió más de 200 obras para guitarra inspiradas en formas tradicionales como el estilo, la milonga, el pericón y la rapsodia, además de cultivar la poesía y el ensayo. En vida fue un músico respetado y mantuvo vínculos con figuras de su tiempo, entre ellas el célebre guitarrista español Miguel Llobet, quien incorporó obras suyas a su repertorio, o el argentino Atahualpa Yupanqui, que lo evocó en su libro “El canto del viento”.
Redón Cabrera, licenciado en Interpretación Musical por la Universidad de la República, comenzó a investigar la figura de Morales en 2019, cuando acababa de publicar el primero de tres volúmenes dedicados a la obra de Osiris Rodríguez Castillos. “Me encontré con un artículo en internet con la figura de Telémaco donde decía que había publicado cierto volumen importante de obras. Y me empecé a cuestionar: bueno, ¿y dónde están esas piezas?, ¿quién es este hombre?” La respuesta estaba en un archivo familiar. Gracias a que un sobrino del compositor, Euclides Morales, conservó cuidadosamente manuscritos y documentos, fue posible iniciar un intenso trabajo de clasificación y selección. “Por suerte la familia atesoró todos los materiales. Entonces eso fue de suma importancia porque estaba todo a disposición para poder abordar y seleccionar. Y después llegar a publicar, como en este caso”, explicó.
Una cuidadosa selección
El libro reúne 26 composiciones para guitarra, seleccionadas de un catálogo que supera las doscientas obras e incluye piezas basadas en especies musicales como el estilo, la milonga, el pericón, la rapsodia y la polca. “Había de todo”, continuó Redón. “Naturalmente tuve que tocar muchísimas de las obras. No las 200, pero toqué muchísimas”. Uno de los aspectos que más llamó su atención fue la abundancia de pericones escritos para guitarra solista. “No es muy común que hubiese composiciones para guitarra de pericones. Entonces quise seleccionar la mayor cantidad. Los estilos también, porque creo que es una forma musical bellísima. Y que haya un repertorio solista con esa forma musical me parece notable. Lo mismo con las milongas”, señaló.
El investigador decidió además respetar íntegramente los manuscritos originales. “Telémaco era muy prolijo en su caligrafía. Entonces, para guardar ese testimonio histórico, decidí que fuese una edición facsimilar”. El volumen incorpora asimismo programas de conciertos y otros documentos que permiten reconstruir la intensa actividad que el músico desarrolló en todo el país, e incluso en el exterior. “Me resultó interesante ver la cronología de ese repertorio y cómo se fue modificando. Porque él tocaba obras propias y también obras de la guitarra universal, pero después incorporó solo obras de su puño y letra”.
Un repertorio que vuelve a sonar
Para Redón, una de las razones que explican el prolongado olvido del compositor fue que sus obras casi nunca llegaron a editarse.
“Creo que las obras las tocaba solo él. No encontré referencias de otros guitarristas. Las obras no se publicaban, entonces se limitaban solamente a sus conciertos. Falleció el intérprete que tocaba sus obras y, si no hay algo escrito, si no hay gente que lo toca, eso pronto, como es este caso, casi que desaparece”.
El libro busca también acercar esta música tanto a concertistas como a estudiantes y docentes. “Yo siempre pienso estos libros para la docencia. Son obras muy accesibles. No son obras de grandes dificultades. Un estudiante del conservatorio o un universitario las puede tocar sin problemas. También se pueden adaptar y extraer arreglos para ensambles de guitarras”, afirmó.
El título del volumen deja abierta la puerta a nuevas publicaciones. El abundante material conservado permite proyectar para el futuro otros libros dedicados a Telémaco Morales, cuyo legado, siete décadas después de su muerte, comienza finalmente a recuperar el lugar que merece dentro del patrimonio guitarrístico uruguayo.


Sé el primero en comentar