Honestidad y respeto fueron los pilares con los que, el 1º de agosto de 1951, Jacobo Fremd fundó La Popular en un pequeño local de Avenida España. A lo largo de los años, nuevas generaciones tomaron las riendas del negocio, adaptándose a los cambios del mercado e innovando permanentemente para mantenerse y crecer. Sin embargo, aquellos mismos valores se conservan hasta hoy. Son, ni más ni menos, la razón que explica el vínculo estrecho de los sanduceros con esta empresa, caracterizada por “un enorme sentido de pertenencia a Paysandú”. Por eso, en este 75º aniversario, Mario y Martín Fremd, representantes de la segunda y tercera generación al frente de La Popular, repasan esta historia construida sobre el trabajo, la capacidad de adaptación y un profundo compromiso con la ciudad, y destacan un especial “agradecimiento a Paysandú, a su gente y también al equipo humano que nos acompaña”.
La historia comienza “con nuestro padre en carro vendiendo verduras puerta a puerta y en una chacra en Parada Esperanza”. Años antes, su padre, José, había llegado junto a su familia desde Polonia y se radicó en esa chacra, recordó Mario.
El contexto de aquellos años también fue determinante. Era un “Paysandú muy solidario, como lo ha sido siempre, muy receptivo con los inmigrantes”, reconoció, al referirse al respaldo que encontraron su abuelo y su padre cuando pisaron esta tierra.
Ya vinculado con la gente del medio rural, Jacobo instaló su local de ropa sobre Avenida España, entre Juncal y Guayabos, un lugar estratégico. Por Juncal funcionaban la pensión, bar y fonda de Eugenio Pandolfo, donde llegaba la mayoría de la gente del interior del departamento, tanto de visita a la ciudad como cuando debía atenderse en el hospital. Jacobo se sentaba en la puerta de su tienda, conversaba con los paisanos que pasaban por allí y aprovechaba para venderles ropa.
Con el crecimiento del comercio, resolvió comprar la esquina donde hoy funciona el emblemático local de La Popular, en Avenida España y Guayabos, y continuó expandiéndose con la incorporación de la lencería Mimí, emprendimiento de su esposa Aida.
A fines de la década del 70 se sumaron sus hijos: primero Mario y luego David. Paralelamente, el negocio comenzó a transformarse en una tienda de ramos generales, incorporando “electrodomésticos, rodados, artículos del hogar. Todo eso hoy se mantiene potenciado y tratando de adaptarnos” a nuevos contextos. En ese proceso también nació Jean’s Center, la primera jeanería de Paysandú. Y todo fue posible gracias al respaldo de “la gente”, insistió Mario.
ADAPTARSE PARA SEGUIR CRECIENDO
Durante estos 75 años hubo momentos de crecimiento, desafíos y decisiones que marcaron el camino. Mario recordó, entre otros episodios, la inauguración del Puente Internacional Paysandú-Colón, cuando muchos vecinos comenzaron a cruzar hacia la vecina orilla en busca de mejores precios. Frente a esa realidad, La Popular respondió con creatividad: lanzó promociones en las que “regalábamos pollos, refrescos y postres Chajá”.
Más allá de las coyunturas, Mario destacó siempre el valor del equipo humano detrás de la empresa. Hay personas que llevan 30, 20 o 15 años formando parte de la empresa, y han sabido adaptarse a la incorporación de nuevas tecnologías y los cambios en los hábitos de consumo.
Martín resumió esa transformación al indicar que “antes vos vendías y hoy la gente compra”. La relación con el cliente cambió, al igual que la forma de trabajar, y por eso “las empresas, nosotros en particular, estamos todo el tiempo intentando adaptarnos”.
LOS VALORES QUE NO CAMBIAN
Mario y Martín coinciden en que hay cosas que permanecen: “el sentimiento de pertenencia a Paysandú y el compromiso, que es transmitido generación tras generación”.
Ese vínculo con la comunidad se refleja en el apoyo a actividades sociales, culturales y deportivas. “Es darle a Paysandú lo que precisa y, al mismo tiempo, estar acompañado por Paysandú en todo esto”, explicó Mario, quien destacó que una parte importante de la rentabilidad vuelve a las instituciones de la ciudad.
Para Martín, se mantiene “un continuismo de valores, de honestidad, de respeto, de dar la cara”. Desde la Dirección, que hoy integran junto a Ruth Kanovich, esposa de Mario, trabajan para que ese compromiso atraviese a toda la empresa. “Todo el equipo está consustanciado con esa idea: dar la cara, darle una respuesta a la gente. Hemos resuelto un millón de problemas que ni siquiera correspondía tal vez resolverlos, pero igual lo hacemos por el respeto, la honestidad”, afirmó.
Esa forma de actuar, “creemos que la gente la ha valorado. Entonces, creo que es una mancomunión”, subrayó.
Por eso, para Martín, el mensaje central de este aniversario es que “Paysandú y La Popular, La Popular y Paysandú es uno y van creciendo juntos”. La ciudad y la empresa son “dos caminos que se van entrelazando”, donde el compromiso de una parte encuentra respuesta en la otra.
“La pertenencia, el arraigo, y a su vez la unión con el grupo de trabajo, qué lindo es”, celebró Mario, recordando que a lo largo de estos 75 años cientos de personas han trabajado en La Popular y “son familia”. Actualmente la empresa emplea a unas 30 personas en forma directa y a otras tantas de manera indirecta.
Durante agosto, en el marco del aniversario, se anunciarán novedades y promociones como una forma de “devolución” a Paysandú. “Porque estos 75 años no pertenecen únicamente a La Popular: pertenecen también a miles de familias que alguna vez cruzaron sus puertas, a quienes trabajaron en la empresa, a quienes la acompañaron desde distintos lugares y, sobre todo, a una ciudad que hizo suyo este proyecto desde el primer día”, reflexionaron.
La entrevista terminó con un recuerdo para quienes ya no están y fueron parte de este recorrido: Jacobo Fremd, Aida y David Fremd. Ellos también fueron parte de una historia que, 75 años después, sigue creciendo junto a Paysandú.

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