Suplementación con grano de arroz con cáscara permite mejorar significativamente ganancia de peso en terneros

La suplementación con Grano de Arroz Con Cáscara (GACC) permitió mejorar significativamente la ganancia de peso de terneros manejados sobre raigrás con asignación de forraje restringida, confirmando su utilidad como herramienta tecnológica para incrementar la producción de sistemas pastoriles, señaló durante su exposición en la reciente jornada de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), la ingeniera agrónoma Victoria Burjel Bide.
El suministro a voluntad de GACC seco y quebrado, mediante comederos de autoconsumo, permitió maximizar la respuesta animal, alcanzando ganancias de 1,251 kg/cab/d y una eficiencia de conversión del suplemento de 5,57 kg MS/kg PV, superando la respuesta obtenida con suplementación diaria al 1% del peso vivo (0,917 kg/cab/d y 8,20 kg MS/kg PV).

La profesional sanducera explicó que el grano de arroz con cáscara constituye un recurso disponible en importantes volúmenes en las principales regiones arroceras del país que, en el contexto actual de precios bajos del arroz y valores históricamente favorables para la ganadería, emerge como una alternativa con creciente interés para la alimentación animal. Su utilización en sistemas ganaderos permitiría no solo incrementar el valor agregado de este grano, sino también diversificar las fuentes de energía disponibles para la alimentación de ganado de carne en regiones donde el cultivo de arroz constituye la principal y, en muchos casos, la única actividad agrícola.

Desde el punto de vista técnico, Burjel Bide indicó que la información disponible sobre el uso del GACC en la alimentación animal es aún limitada, especialmente en condiciones de pastoreo, para las cuales no existe información sobre su utilización como suplemento. En este sentido, resulta necesario generar conocimiento que permita evaluar y validar su potencial como insumo estratégico dentro de sistemas integrados arroz–ganadería.

En este contexto, la incorporación de este grano mediante la utilización de comederos de autoconsumo representaría una alternativa de particular interés para los sistemas ganaderos, ya que permitiría reducir los requerimientos de mano de obra, disminuir la frecuencia de suministro del suplemento y facilitar su implementación en establecimientos de mayor escala o con limitaciones operativas.

Una pregunta planteada, combinando el interés por GACC como suplemento y una tecnología emblemática de la UPIC, como es el uso de comederos de autoconsumo: ¿podría suministrarse el GACC, como suplemento ad libitum, en comederos de autoconsumo y mantener un desempeño animal satisfactorio?

En este sentido, las propias características del GACC podrían conferirle ventajas para su utilización en comederos de autoconsumo, ya que, si bien la presencia de la cáscara reduce el valor nutritivo del grano debido a su menor digestibilidad, su alto contenido de fibra podría contribuir a disminuir el riesgo de trastornos digestivos asociados a consumos elevados de concentrados energéticos.

Con el propósito de responder estas interrogantes, en el marco del convenio entre el equipo técnico de la UPIC y la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) se decidió evaluar el uso del GACC como suplemento energético durante la recría en condiciones de pastoreo y mediante la utilización de comederos de autoconsumo con el objetivo de generar información sobre la respuesta animal y la viabilidad operativa de esta alternativa.

IMPORTANTE ALTERNATIVA

Juan Miguel Silva, integrante de la Asociación de Cultivadores de Arroz, señaló que la propuesta de utilizar el arroz quebrado en la alimentación animal, busca abrirle al sector un negocio alternativo en un contexto de precios ajustados, al tiempo que ofrece a la ganadería intensiva una nueva fuente de alimentación con un potencial que, según el propio productor, recién empieza a comprobarse.Silva explicó que el trabajo conjunto con la UPIC no es nuevo, sino que se sostiene desde hace varias zafras. “Ya vamos como por el año 4 o 5 de prueba. Y este año volvimos a retomar los trabajos… sabíamos que el mercado del arroz, el precio del arroz venía en baja, se estaba complicando, buscamos generar un negocio nuevo.

Creo que lo logramos, lo estamos logrando”, señaló a Tardáguila Agromercados.La primera etapa de ese proceso consistió en simplificar al máximo la logística: embolsar y quebrar el grano directamente en el establecimiento, sin necesidad de trasladarlo ni secarlo fuera del predio. “En algunas chacras ya hay arroz embolsado y quebrado en la misma chacra, con poco flete, con poco gasto, que era la idea: que el productor no incurriera en más costos, que no hubiera flete, que no hubiera secado, que se embolsara en el mismo establecimiento”, detalló, agregando que parte de esa producción ya se negoció directamente entre productores.Este año, el volumen de arroz utilizado en los ensayos de la UPIC creció, y con él se sumaron nuevas líneas de investigación. Silva mencionó específicamente pruebas de “suplementación en autoconsumo sin restricciones a campo” y experiencias de invernada con novillos de engorde, con resultados que calificó como alentadores: “Tenemos muy buenos datos, con muy buenos resultados, y creo que es un trabajo que va a llevar tiempo”.Consultado sobre los números concretos del negocio, Silva explicó que la clave está en diferenciar entre el arroz destinado a consumo humano y el que podría orientarse a la alimentación animal.

El mercado tradicional exige un piso de calidad bien definido: “El arroz se comercializa, la base es 58% entero. Hay arroces que no servirían, porque se premian cuando tienen más de 58% entero, para un negocio de grano para alimentación humana y de calidad”.“Hay variedades que rinden hasta 15.000 kilos que no tienen tan buena calidad molinera, pero para la alimentación animal no tendríamos problema, porque para la alimentación animal hay que quebrarlo. Entonces podríamos ir a un grano que cueste lo mismo producir pero que produzca tal vez un 20% más. Y eso, o la misma producción con menos costos”, explicó Silva, describiendo lo que a su juicio constituye “otra alternativa viable” para el productor arrocero.Más allá del potencial productivo, Silva fue claro en señalar que el mayor desafío para desarrollar este negocio no es agronómico sino contractual.

Buena parte de la cosecha nacional está financiada de antemano por la industria molinera, lo que condiciona su destino final: “Hay un negocio ya armado que hay que tratar de buscarle la vuelta. La industria financia un porcentaje superior al 60% del arroz que se produce en Uruguay. Entonces ese arroz está comprometido con la industria. Nosotros tenemos que crear un negocio nuevo para que el productor pueda disponer de ese arroz para dedicarlo a la alimentación animal, que no sea un arroz que fuera desviado de la industria”.Sobre los valores actuales del cereal, Silva ofreció un panorama de recuperación moderada, aunque insistió en no generar expectativas desmedidas sobre el potencial del arroz como alimento animal.“Hoy el arroz vale 9 dólares en el precio provisorio, viene repechando el precio, viene recuperándose, capaz que hablamos de 11, 220 dólares la tonelada.

Puede llegar hasta 540 y sería el equilibrio, pero no va a llegar a 540 porque el maíz vale 250”, comparó, dejando en claro que la competitividad del arroz como sustituto del maíz dependerá siempre de esa relación de precios entre ambos granos.“Capaz que el arroz puede valer 11 dólares la bolsa hoy. Es cuestión de número, no digo que sea la panacea, pero es una alternativa más que podemos tener los productores arroceros”, resumió.