Muchas veces, desde este espacio, hemos sido críticos con distintos organismos públicos cuando entendimos que las cosas no se hacían de la mejor manera. Y lo seguiremos siendo, porque la crítica responsable también es una forma de contribuir.
Pero la honestidad intelectual obliga a actuar con la misma firmeza cuando corresponde reconocer el buen trabajo.
Hace pocos días me enteré, a través de una amiga, de que su hijo sufrió un importante infarto. Una situación angustiante para cualquier familia, donde cada minuto cuenta y donde la atención médica puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Desde el primer momento, según me relató, la respuesta del Hospital Escuela del Litoral fue ejemplar. No solo por la rapidez con que actuó el personal, realizando los estudios necesarios, sino también por la calidad humana demostrada por médicos, enfermeros y todo el equipo de salud.
Posteriormente, el paciente fue trasladado a una mutualista de Paysandú para completar otros estudios y luego derivado a Salto, donde permaneció dos días continuando con las evaluaciones médicas. Hoy nuevamente se encuentra en el Hospital Escuela del Litoral y, si todo evoluciona como está previsto, dentro de pocos días será trasladado a Montevideo para ser intervenido quirúrgicamente.
Cuando estas cosas suceden, es de justicia decirlas. Porque detrás de cada guardia, de cada diagnóstico y de cada gesto de contención, hay profesionales que trabajan con enorme responsabilidad y vocación de servicio.
Muchas veces las buenas noticias no ocupan titulares. Sin embargo, también merecen ser contadas. Porque reconocer el esfuerzo de quienes cumplen con su deber no debilita la crítica cuando es necesaria; por el contrario, la hace más creíble. Por eso, mi reconocimiento al cuerpo médico, al personal de enfermería y a todos los funcionarios que participaron en la atención de este paciente. Ojalá este ejemplo sea una constante en todo nuestro sistema de salud.
Criticar cuando corresponde es una obligación. Pero agradecer cuando las cosas se hacen bien, también.
Un reconocimiento sincero suele tener un enorme valor para quienes trabajan todos los días bajo presión. Ojalá este mensaje llegue a ellos y sirva como un merecido agradecimiento.
David Doti
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