Xiomara Piriz cumplió en Brasil con el plan que había preparado durante meses. La sanducera derrotó a la brasileña María Luiza en el segundo round de la pelea disputada por Thunder Fight 55, en San Bernardo do Campo, San Pablo, y cerró una noche que, además del resultado deportivo, confirmó un cambio en su preparación y en su estado mental.
“Muy feliz. Todo salió bien, era como pensábamos que iba a ser”, dijo Piriz a EL TELEGRAFO después del combate.
La luchadora había previsto que su rival intentaría llevarla al piso. Ese resultó ser uno de los principales aspectos trabajados durante el campamento y, según contó, logró neutralizarlo desde el comienzo. “Ella iba a tratar de llevarme al piso, pero no la dejé en ningún momento. No pudo mantener posición”, detalló.
La respuesta de Piriz estuvo en el movimiento permanente dentro de la jaula y en la búsqueda de golpes que le permitieran evitar que Luiza pudiera imponer ese planteo.
“Salí rápido, entrando y saliendo, moviéndome en la jaula, lastimando con golpes en la cara”, señaló.
El primer round transcurrió con mayor cautela, mientras ambas buscaban establecer el desarrollo del combate. “Fue un poco más de estudio”, resumió la sanducera. En el segundo encontró la definición. Piriz comenzó a trabajar con las patadas al cuerpo y ubicó un golpe preciso en el plexo de su rival. “Encontré con la punta del pie darle en la boca del estómago”, contó. La acción terminó resolviendo la pelea cuando habían transcurrido casi dos minutos del segundo asalto.
El resultado también tuvo un aspecto que para Piriz era importante después de su anterior presentación. Esta vez terminó sin lesiones y con el rostro prácticamente intacto. “No tengo ninguna lesión, terminé con la cara limpita”, dijo.
Pero el cambio que más destaca la luchadora no se encuentra en su estado físico, sino en su cabeza. La derrota anterior había coincidido con un período personal complicado. Para esta pelea, asegura haber llegado de otra manera. “A diferencia de la pelea anterior, no estaba mentalmente bien. Ahora estoy más enfocada en mí, con los problemas personales de lado”, aseveró.
La victoria llegó después de un campamento con dificultades económicas y laborales. Piriz había contado antes del combate que había conseguido trabajo en Brasil, pero también atravesó un período en el que se quedó sin empleo y tuvo que sostener la preparación en condiciones difíciles.
“Pasé por momentos duros en este campamento. La parte económica incidió, me había quedado sin trabajo”, dijo ahora. A eso se sumó una situación familiar que estuvo cerca de modificar sus planes de viaje. Su padre sufrió un infarto durante los días previos al combate y Piriz evaluó incluso regresar a Uruguay. “Casi me vuelvo porque mi padre había sufrido un infarto”, mencionó. Finalmente, su padre evolucionó favorablemente. “Ahora está bien. Salió del peligro”, agregó. Por eso, la victoria tuvo un destinatario definido: “Le dediqué la victoria a mis padres”.
Después del combate, Piriz se tomará esta semana de descanso. Luego retomará los entrenamientos con la intención de competir nuevamente antes de terminar el año. El objetivo no se limita a sumar una victoria aislada porque pretende construir una racha que le permita acceder a una oportunidad de mayor dimensión.
“Quiero pelear una vez más acá. Seguir sumando triunfos, al menos tener tres o cuatro victorias seguidas para tener buena oportunidad para un evento grande”, planteó.
La sanducera seguirá trabajando en Brasil y también buscará respaldo económico para sostener su carrera. “Estoy buscando conseguir sponsor y auspiciante”, subrayó. “Ahora empieza lo bueno para mí. Mi mente ya es otra”, concluyó la sanducera.
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