Nuevas tecnologías: domótica al servicio de las personas mayores

“Ya desde 1934, y precisamente en la Feria Mundial de Chicago se comenzó a hablar del concepto de ‘casa del futuro’. Pero en estas últimas décadas, y principalmente con el advenimiento de Internet, los sensores, la conectividad y la inteligencia artificial, se ha empezado a manejar el concepto de ‘casa inteligente’”.

“Cuando hablamos de una casa inteligente nos referimos a la residencia que utiliza dispositivos conectados a Internet para monitorear y gestionar los sistemas y dispositivos electrodomésticos. De este modo se automatizan los servicios de gestión energética, seguridad, confort y comunicación”, recuerda Sebastián Cobas, del proyecto Soluciones Mayores.

“¿Y cómo puede ayudar esta nueva tecnología a las personas mayores? Para contestar esto debemos pensar en cuatro grandes tipos de necesidades: de seguridad, de movilidad y confort, de asistencia, salud, ocio y entretenimiento”, explica.

Ejemplos de casa inteligente

Cobas pone “algunos ejemplos prácticos de lo que esta nueva tecnología puede ofrecernos: encender luces o controlar la temperatura de la casa con un comando de voz, automatizar las persianas para que cierren y abran a horas que programemos, o que lo hagan consultando una web de predicción del clima.

Sensores especiales pueden detectar si nos olvidamos de apagar la hornalla o si hay un escape de gas, y el sistema lo cortará previniendo intoxicaciones o el peligro de un incendio y alertará de esto a las personas referentes, cuidadores o familiares”.

Asegura que “de igual manera pueden evitar inundaciones o accidentes en el baño, al cortarse el suministro de agua pasado cierto nivel. Limitar la temperatura del agua de la ducha puede evitar quemaduras. El sistema puede prender las luces de forma automática cuando nos levantamos de la cama, reduciendo así las posibilidades de accidentes o caídas por andar a oscuras. Un altímetro especializado, que puede portarse en el cuello de forma de collar o como un reloj de pulsera, puede discernir entre agacharnos y caernos, y ante esto dar aviso inmediato, reduciendo el tiempo de respuesta y ayuda, lo que a veces puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”.

Según Cobas, “para quienes no escuchan bien, al sonar el timbre pueden activarse las luces, de modo que sea más fácil darnos cuenta que alguien llama. También puede informar a un familiar si no cerramos bien la puerta al irnos. Prender la televisión, cambiar de canal, escuchar música o un audiolibro, regular el aire acondicionado, las luces, podría ahora estar al alcance de personas con movilidad reducida”.

De acuerdo al integrante del proyecto Soluciones Mayores, “mediante estas nuevas tecnologías el entorno puede adaptarse a las preferencias, necesidades, costumbres y posibilidades de la persona mayor. Todo esto que parecía hace no tanto una visión de futuro, hoy es una realidad y ya contamos con empresas en Uruguay dedicadas a esto”.

No obstante, reconoce: “Por supuesto que como toda nueva tecnología los costos son algo elevados y las remodelaciones que requieren las casas para algunas de estas acciones también lo son. Pero como suele ocurrir con toda tecnología al volverse masiva los precios bajan. Así que el futuro resulta auspicioso en este tema, siendo sin dudas una posibilidad para extender en el tiempo la autonomía de la persona mayor, evitando o postergando así la institucionalización”.