En el mes de setiembre se estará cumpliendo un año desde que el Hogar Israelita de Montevideo inauguró el primer Centro de Estimulación Cognitiva para personas mayores en un Elepem (Establecimiento de larga estadía) de Uruguay. Dada las trascendencia de acontecimiento, asistieron representantes tanto del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) como del Ministerio de Salud Pública.
Este lugar surge como fruto del sentimiento de responsabilidad que la comunidad judía tiene hacia sus mayores, aquellos que llegaron desde distintas regiones de Europa escapando de la guerra y que fueron los que crearon en nuestro país escuelas, sinagogas, teatros, centros, etcétera.
El Centro de Estimulación Cognitiva es también el reflejo de un entendimiento profundo sobre el hecho de que existen diferentes tipos de vejez, así como que el proceso de envejecimiento no es en absoluto homogéneo.
Esto conlleva que las necesidades de la población mayor residente sean variadas y que se requieran diferentes niveles de atención.
Con esto en mente y buscando estar a la vanguardia en cuanto al cuidado de las personas que transcurren su vejez con un deterioro cognitivo moderado o severo, es que se tomaron como referencias diferentes experiencias de este tipo realizadas en otros países, se buscó la colaboración de especialistas en España y se realizaron capacitaciones en Argentina. A su vez hace cuatro años se lanzó una campaña para lograr la construcción del nuevo edificio, por lo que gran parte de la comunidad judía es responsable de que hoy esa idea se haya convertido en una realidad.
En cuanto a lo edilicio, el edificio fue diseñado cuidando los criterios de arquitectura terapéutica, evitando barreras arquitectónicas, de manera de promover y potenciar la autonomía de sus residentes.

Las habitaciones son cómodas y espaciosas, contando con iluminación indirecta para evitar alteraciones en la vista y con baños privados adaptados a distintos deterioros físicos. Se facilita el reconocimiento de estas habitaciones mediante vitrinas con objetos personales significativos dispuestas a un lado de la puerta de ingreso.
El centro cuenta con un jardín circular, pensado para evitar la confusión durante el deambular del residente. Con atención a los detalles, y buscando favorecer la adaptación al nuevo entorno, estos caminos cuentan con baldosas que se pueden encontrar en distintos barrios de Montevideo.
En cuanto al personal, el centro está formado por un importante equipo multidisciplinario que acompaña tanto al residente como a la familia.
Talleristas, técnicos y voluntarios llevan adelante actividades durante todos los días de la semana poniendo a trabajar los diferentes procesos cognitivos que realiza el cerebro, los cuales se ven afectados durante el avance de una enfermedad neurodegenerativa, como puede ser la enfermedad de Alzheimer, por citar un ejemplo.
En estas actividades, además de estimular las capacidades remanentes de la persona afectada y funciones tales como la memoria, la atención o el lenguaje, se busca también la interacción social y el trabajo en equipo, lo cual promueve de gran manera el sentimiento de pertenencia necesario para sobrellevar el hecho de haber dejado atrás la casa de toda una vida.
Geriatras, psiquiatras, neurólogos y un supervisor de guardia las 24 horas, son, así como los facilitadores especialmente capacitados, parte de este proyecto que busca llevar adelante un abordaje integral y especializado, con respuestas acordes tanto a las necesidades actuales como futuras de esta población, siempre con la mirada puesta en propiciarles la mayor autonomía posible, y haciéndolos sentir a la vez seguros y contenidos.

