Colegio Médico del Uruguay: ¿Qué producen las nuevas tecnologías?

El peligro de la deshumanización tecnológica en medicina radica en que las herramientas, como la inteligencia artificial y las historias clínicas digitales, prioricen la atención en las pantallas sobre la atención presencial del paciente. Esto reduce la empatía y la confianza, transformando la relación terapéutica en una interacción fría y puramente transaccional, que lleva paulatinamente a la deshumanización de la atención clínica.

El principal peligro de la deshumanización tecnológica en medicina es la reducción del paciente a un simple conjunto de datos clínicos y algoritmos, lo que anula la empatía y la conexión emocional. La excesiva tecnificación médica amenaza con erosionar la confianza y el cuidado integral, elementos irremplazables para una sanidad verdaderamente curativa.

-La dependencia tecnológica excesiva y mal gestionada conlleva los siguientes riesgos críticos:
Pérdida de la relación médico-paciente: El auge de herramientas automatizadas y sistemas de Inteligencia Artificial (IA) --si no son correctamente supervisados por los profesionales de la salud-- puede disminuir el tiempo de conversación directa y la escucha activa, factores esenciales en el diagnóstico clínico.
-Cuando la atención se centra en pantallas y algoritmos, se reduce el contacto visual, la escucha activa y la comprensión del entorno emocional y social del paciente. Esto ocurre muy frecuentemente en los consultorios y es notado por los pacientes. Los y las usuarias de los sistemas de salud lo expresan diciendo “no me miró a la cara, se pasó todo el tiempo mirando a la pantalla”. Todo es cierto y esto contribuye a lo que llamamos deshumanización de la asistencia.

La tecnología también puede ser aliada de la atención médica

La tecnología en sí misma no deshumaniza; el problema radica en cómo se utiliza. Las herramientas modernas, como la Inteligencia Artificial (IA) y la salud digital, ofrecen soluciones si se integran correctamente:
-Optimización del tiempo: El uso de asistentes de voz impulsados por IA puede reducir el tiempo de tipeo y transcripción, permitiendo al profesional mirar y escuchar al paciente. Este hecho que parece poco importante es fundamental en estas épocas en que los tiempos de consulta son acotados por las necesidades del sistema.
-Acceso y continuidad: Los portales de salud permiten a los pacientes revisar sus resultados de manera segura y tener una comunicación fluida con su centro de salud. Esto contribuye a que el paciente concurra a la consulta con información previa de su patología y aclarar dudas con su médico, si bien la otra mirada es que muchas personas usan la información en internet como única fuente y no concurren a las consultas con el profesional.
-Telemedicina: Acerca la atención a personas con dificultades de movilidad o que viven en zonas alejadas. Ya hemos escrito sobre este tema y es muy importante para consultas que no requieren la presencialidad y para quienes presentan dificultades de traslado personales o por la distancia a los centros de salud.
-Reducción del razonamiento clínico: Existe el peligro de que los profesionales confíen ciegamente en los diagnósticos automatizados, lo que podría atrofiar la capacidad de análisis y juicio crítico del médico. La reducción o atrofia del razonamiento clínico por el uso de Inteligencia Artificial (IA) es un riesgo inminente en la medicina moderna. Depender excesivamente de algoritmos para el diagnóstico o la toma de decisiones terapéuticas puede provocar la pérdida progresiva del “ojo clínico”, habilidades de síntesis y juicio crítico.

¿Qué ocurre en la educación médica?

El dilema impacta de lleno en los programas de formación, ya que los residentes y estudiantes se enfrentan a la tentación de usar la IA para resolver casos en lugar de desarrollar sus propios procesos deductivos. Las facultades de medicina se enfocan actualmente en enseñar alfabetización en IA, buscando que los futuros médicos aprendan a cuestionar los algoritmos, reconocer sus sesgos y dominar la incertidumbre clínica.

-Sesgos algorítmicos y desigualdad: La tecnología entrenada con datos sesgados puede perpetuar o agravar las disparidades en el acceso a la salud y en la calidad de los tratamientos.

-Sobrecarga burocrática: Lejos de facilitar el trabajo, la mala integración de los sistemas digitales suele aumentar la carga administrativa del personal médico, generando agotamiento (burnout) y menos tiempo real de dedicación al enfermo. Para evitar estos efectos, expertos y organizaciones coinciden en que el humanismo médico debe evolucionar de la mano con la tecnología.

La tecnología debe entenderse como un medio de apoyo clínico que libere tiempo para la interacción humana manteniendo la empatía y la ética como eje central del cuidado de la salud.

Dr. Víctor Recchi

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