Se habla en estos tiempos de evangelizar la cultura, una expresión bastante difícil de entender. Comenzaré tratando de explicar qué es la cultura. Hay muchas definiciones, pero para hacerlo más comprensible, diré que es el conjunto de conocimientos, artes, costumbres, tradiciones, lenguaje, creencias, actividades y leyes de una sociedad.
En el mundo existen diferentes culturas, de acuerdo a la raza, el lugar geográfico, el país de que se trate. En un tiempo se pensaba que una persona culta es la que es muy preparada intelectualmente, con buenos modales, que respeta las reglas de convivencia. Se oponía a los “salvajes”, como los indígenas o las personas sin ninguna instrucción, “brutas”. Actualmente se reconoce que todos tienen su cultura, con características propias, y distintas. Por ejemplo, los descendientes de los mayas y los árabes, los hindúes, tienen culturas muy antiguas y con una gran riqueza. Son culturas que se basan todas en los mismos principios morales, en los mismos valores que la cultura occidental, que es la nuestra. Porque todas las sociedades humanas, cada una a su manera, buscan el bienestar y el progreso, con aciertos y errores. Coinciden en la búsqueda de los valores humanos.
Pero también existe la anticultura, la de aquellos que propagan ideas destructoras, que propagan los antivalores, el mal en el mundo. Porque en este mundo coexisten el trigo y la cizaña.
Evangelizar la cultura es un concepto que se refiere a la cultura occidental, la nuestra. Significa vivir los valores del Evangelio, manifestándolos a través de la cultura: del lenguaje, de las acciones, del arte, de la escritura, del trabajo, del respeto por las ideas de los demás, de la solidaridad con los más necesitados, de la práctica religiosa, de la colaboración para el bien común.
Significa estar al servicio de los demás, hacer viva la cultura enraizada en los valores del Evangelio. Manifestar la adhesión a los principios cristianos a través de la cultura. Provocar una reflexión en los demás, sobre su propia conducta, para que sean mejores personas. No significa tratar de imponer creencias o actitudes, sino ser tolerantes con quienes piensan distinto, y poner el principio del amor por encima de todo. Porque sean cristianos o no, crean en el Evangelio o no, todos son, somos hermanos y como tales debemos vivir, sirviendo a los demás.
La prensa, la radio, la TV, Internet, todos son medios a través de los cuales se puede evangelizar la cultura, y existen muchas personas que así lo hacen. Pero se necesitan más personas comprometidas en esta tarea, “la mies es mucha y los trabajadores son pocos”. Existen también personas de buena voluntad, que no tienen creencias religiosas, pero viven y actúan como si las tuvieran, porque siguen los mismos principios morales humanos, que siempre existieron, en todas las razas y culturas y que son, finalmente, los valores del Evangelio.
Nuestra cultura expresa los valores que transmite el Evangelio, que son aplicables a todos los seres humanos. Evangelizar la cultura, significa transmitir esos valores, cada uno desde la posición en que se encuentra, adaptándose a las circunstancias. Sin olvidar que la cultura debe ser transmitida a las nuevas generaciones, para que pueda perpetuarse, aunque siempre mejorando.
Este mundo en el que vivimos necesita paz, pero sin amor, no puede haber paz. Necesitamos amarnos a nosotros mismos para poder amar a los demás, y así poder vivir en paz. Testimoniar el amor con nuestra conducta, eso significa evangelizar la cultura.
La tía Nilda

