El músculo contra la edad

Si echamos un vistazo a cualquier gimnasio ¿qué veremos? Pues un montón de gente joven entrenando duro, levantando pesas o haciendo ejercicios con su propio peso corporal para tratar de tener los músculos lo más grandes y verse lo más atractivos posibles.

Cuestión de apariencias podrá decir quien lee, y tendrá razón. Tal vez a la mayoría de esas personas le interese mucho más estar en forma para atraer al sexo opuesto –o al propio– que la salud en sí misma. Pero eso es algo típico de la juventud. Ahora bien, cuando se llega a cierta edad, eso pasa a un plano secundario, de ahí que es muy difícil ver gente mayor de, digamos, cuarenta o cincuenta años trabajando sus músculos. Tal vez los vemos más caminando, algo que todo médico recomienda y con razón. Pero ojo, es justamente a cierta edad de la madurez y ni que decir de la tercera edad cuando no hay que descuidar la musculatura y por razones exclusivamente de la salud.

Las ventajas de una buena musculatura

Porque más allá de que sirva para verse bien, la musculatura tiene que estar en buenas condiciones para las simples actividades cotidianas. Más que nada cuando pasamos los cincuenta, edad en la que se puede perder hasta 2% de masa muscular al año.

Si simplemente dejamos que el tiempo pase y nuestros músculos se conviertan en grasa, lo que ocurrirá es que tendremos una vejez complicada. Los beneficios de tener los músculos activos y sanos son muchos.

Por ejemplo, pueden ayudar con ciertas enfermedades que no son menores como la diabetes tipo 2, que hace que el cuerpo no utilice adecuadamente la insulina, una sustancia producida por el páncreas que ayuda a regular el azúcar en sangre, así que justamente provoca que los niveles de azúcar suban.
Un cuerpo con más músculos necesita más energía para mantenerlos funcionando y, por lo tanto, utiliza más azúcar para transformarla en energía.

Así, la masa muscular ayuda a regular de manera más eficiente el azúcar en la sangre, ayudando tanto a prevenir la diabetes tipo 2 como a regular la condición de quienes padecen la enfermedad.

Pero los ejercicios de fuerza también hacen que el corazón necesite trabajar más para bombear sangre a los músculos. El esfuerzo adicional ayuda a fortalecer el órgano, lo que reduce el riesgo de enfermedades cardíacas.

Y por supuesto, combaten la osteoporosis, ya que durante ejercicios como levantar pesas, los músculos se contraen y ejercen fuerza sobre los huesos a través de los tendones.
Este movimiento estimula la remodelación ósea, lo que hace que los huesos sean más densos, algo que ayuda a prevenir la osteoporosis, una afección en la que se vuelven quebradizos y propensos a fracturas.

Cuándo y cómo empezar

Claro que, si no hemos tenido una vida en la que el ejercicio físico haya sido una parte importante de nuestro tiempo, se puede llegar a pensar que, si ya pasamos los 50, es demasiado tarde para ponernos a trabajar los músculos.

Pero eso, por supuesto, es totalmente falso. Obviamente que si hicimos algún deporte en la juventud, el volver a ponernos activos será más fácil, ya que los músculos también tienen memoria y se adaptarán más fácil a regresar a que se los ejercite, pero incluso si no se ha hecho ninguna actividad física también se recomienda a quienes están a las puertas de la tercera edad, que lo hagan.

Los beneficios aparecerán rápidamente, así como también pueden desaparecer en poco tiempo si uno deja de prestar atención a tan importante aspecto para la salud.
Así que a no temerle al ridículo y pensar que levantar peso es una actividad solo para jóvenes.
Al contrario, una persona madura o mayor necesita de ese tipo de actividad mucho más aún.