Escribe Danilo Arbilla: La fuerza del relato

Allí estaban: 430.023 firmas. Merde; vivitas y coleando. Un Marcelo Abdala exuberante avanzaba hacia la Corte y la gente le abría el paso; por miedo a que los chocara, seguramente. El dirigente comunista y presidente del Pit Cnt lo había logrado. Me dicen que será el futuro canciller si gana el Frente, sea con Orsi o con Cosse. Un reconocimiento a su esfuerzo y para aprovechar sus “contactos” en el exterior: está viajando a Venezuela como observador de las llamadas “elecciones democráticas”, invitado especialmente por Nicolás Maduro, quien será el encargado de contar los votos. Los comunistas se aseguran, desde ya, la vicepresidencia –por lo menos– y la cancillería.
Dos días más y juntaban el doble; otra hazaña de los trabajadores organizados. En realidad, hay que ser justos, fue “el partido”: tembló el MPP; Cosse ensayó una sonrisita suficiente y Orsi levantó los hombros, intentó decir algo pero no pudo. Viva la unidad.
Y así se construye el relato, tal como lo indica el manual del Foro de San Pablo. Aquí, en Argentina y en todo el continente.
Más de 430 mil firmas y tan solo se necesitaban 276.151. Sin embargo, la cosa no es tan así: hay que verificarlas y en esto va surgiendo que una de cada cuatro no vale. El 25% falsas o algo similar; ¡qué traspié! En casos anteriores jamás se había llegado a tanto.
Pero es seguro, casi, que estarán las firmas necesarias para arrasar con las jubilaciones, los jubilados y con la ilusión de jubilarse algún día.
Arañando, sí, pero cuando se llegue a la cifra se acaba la verificación.
Serán las 271.151 que se precisan, más chauchas y palitos, pero en el imaginario popular fueron 430 mil y andá que te cure Lola. Lo repetirán los militantes una y mil veces y algún “historiador” lo plasmará en un libro. El relato queda estampado.
Pasó con lo de los desaparecidos en Argentina: fueron unos ocho mil, se asegura, pero la cifra del relato, la histórica y oficial, que negarla pasó a ser delito, es de 30 mil. Treinta años después apareció quien “puso” esa cifra –el exmontonero Luis Labraña– quien confesó que para conseguir el apoyo internacional era preciso presentar una cifra mucho mayor que la de 4 mil que manejaban en un principio. Entonces él propuso la cifra de 30 mil, algo decoroso pero no exagerado, que alcanzaba para satisfacer las exigencias europeas.
La gente va a recordar las 430 mil firmas de Abdala y su campaña. El papelón de estos días pasa rápido y además se tapa con algo que surja: por ejemplo lo de la “pesquisa”. Como pasó en Argentina con el “atentado” contra Cristina “condenada”, llevado a cabo por el sicario más nabo de la Tierra: llegó a medio metro del objetivo y resulta que la pistola no tenía balas. El manual funciona.
Las “barras bravas” se trasplantan, se adecuan: allá piedras, acá filtraciones, con lo que por ahora alcanza.
Es lo que Sebastian Grundberger llama “La galaxia rosa”, en su libro recientemente editado por la Konrad Adenauer: “La Galaxia Rosa” – “Cómo el Foro de Sao Paulo, el Grupo de Puebla y sus aliados internacionales socavan la democracia en América Latina”, desde la tapa lo dice todo. Y algún datito más: son miembros del Foro 19 partidos comunistas además de una ponchada de grupos socialistas, revolucionarios, violentistas y del estilo. Entre los integrantes del Grupo de Puebla, por Uruguay aparecen a la cabeza Carolina Cosse, Fernando Pereira, Yamandú Orsi.
No es para tomárselo en chiste.