Los que esperan y desesperan en Argentina

(Por Horacio R. Brum), Buenos Aires.- La mujer llegó gritando a la puerta del edificio donde este corresponsal conversaba con el electricista que había terminado de trabajar en su departamento: “¡Me robaron en el supermercado, me robaron!” Se veía angustiada, pero al preguntarle si había sido un robo con violencia, sólo respondió: “¡Cinco mil pesos el kilo de berenjenas!” Y la señora tenía razón, porque según las cifras entregadas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en mayo el precio de las verduras subió en promedio 24%.
Gianni, un peluquero italiano que vino como inmigrante después de la Segunda Guerra Mundial, recibió una cuenta del agua de más de 54.000 pesos y está buscando otro local, debido a que cada día se le hace más difícil pagar el alquiler. Con él trabaja Norma, una podóloga y manicura que sigue prestando esos servicios, para complementar sus haberes jubilatorios, en la feria vecinal cercana a su casa Norma tuvo una experiencia similar a la de la señora de las berenjenas: “¡Compré cuatro cositas y me querían cobrar 24.000 pesos! ¡Devolví la mitad!” Estas son historias que se oyen por todas partes en la capital argentina, a pesar de que el optimismo oficial, en palabras del ministro de Economía Luis Caputo, sostiene que “lo peor ya pasó”.
Es cierto que la inflación bajó el mes pasado a menos del 5%, pero incluso en el ámbito oficial no se espera que la cifra anual sea inferior al 140%. Con una falta de empatía que ya parece característica, el presidente Javier Milei se jacta de estar haciendo el mayor ajuste económico en la historia de la Humanidad y habla de seguir despidiendo funcionarios estatales por decenas de miles. Esos despidos tienen impacto en miles de familias y se agregan a los 53.000 puestos perdidos en la construcción desde que Milei llegó al gobierno y 58.000 en otras actividades. Además, la asociación de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) industriales ha advertido que si se sigue en el rumbo económico actual, habrá 300.000 trabajos en riesgo. A otra escala, la Unión Industrial Argentina dijo que ya comenzaron los despidos en las fábricas y el desempleo subirá a dos dígitos.
Los jubilados son otro sector bajo el fuego de la política económica del gobierno, porque los aumentos quedaron al arbitrio del Poder Ejecutivo, con lo cual las jubilaciones perdieron en un año entre 29 y 44 por ciento de poder adquisitivo. Unos días atrás, los diputados aprobaron un proyecto de ley para que los haberes aumenten en consonancia con la inflación, pero esto provocó una catarata de insultos a los legisladores de parte del mandatario, quien amenazó con vetar la ley.
El descenso notorio del consumo de carne vacuna (44 kilos por persona por año, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario), es un indicador de lo que afirman varios estudios: las consecuencias del ajuste de Milei están afectando duramente a las clases media y baja, que modifican sus dietas para adaptarse a la pérdida de poder adquisitivo. En los barrios populares, por ejemplo, se usan patas de cerdo para saborizar las comidas y el hígado -antes reservado para los gatos-, sirve de base para muchos platos. Las hamburguesas vegetarianas son comunes, no por la moda de la vida saludable, sino porque sale más barato hacerlas con soja, la cual también se mezcla con un puñadito de carne picada, para “inflar” las empanadas.
Para mantener la costumbre de tomar un café o comer fuera de casa, la clase media opta por las “promociones”, que cada vez más restaurantes, confiterías y cafés están ofreciendo, como un modo de frenar la reducción de la clientela que, de acuerdo con las estadísticas de las organizaciones gastronómicas, está entre el 30 y el 40 por ciento. Pocos lugares ofrecen todavía un menú con entrada, plato principal y postre; en general, la “promo” consiste solamente de un plato y bebida o café.
Aún así, hay establecimientos que cierran. El Bar del Carmen, en la esquina de las calles Paraguay y Paraná, a pocas cuadras de la turística Corrientes, se identificó durante muchos años como La Esquina de Aníbal Troilo, porque allí desayunaba o recalaba después de sus conciertos el eximio bandoneonista “Pichuco” Troilo. Dos semanas atrás, los clientes habituales encontraron las puertas cerradas y el local a oscuras. Ahora hay un letrero de: Se Alquila, que pone fin a otro lugar tradicional de la ciudad.
El estudio Humor Social, publicado regularmente por la empresa consultora de estrategias comerciales Moiguer, indica que las clases media y alta han reducido todos los gastos en rubros no imprescindibles, como salidas, compra de ropa y de tecnología y electrodomésticos, o el uso de servicios de entregas a domicilio (delivery). Para más de la mitad de los encuestados, la capacidad de consumo de su hogar es peor o mucho peor que la del año pasado; muchos desean que el gobierno tome medidas para aliviar la presión sobre sus presupuestos, como establecer una canasta básica de productos con precios regulados y accesibles; mantener los subsidios a la luz, el gas y el transporte o aumentar la jubilación mínima.
Paradojalmente, lo que piden los ciudadanos consultados por la empresa Moiguer es lo que tenían bajo los gobiernos kirchneristas, que, al costo del descalabro económico, mantenían unos precios totalmente desconectados de la realidad. Por otra parte, tanto esta como otras encuestas dan cuenta de que los argentinos todavía mantienen la fe en que las cosas cambien para mejor y es entre los más pobres donde el presidente tiene más respaldo.
La iglesia de San Nicolás, en Santa Fe 1352, es un resumen de la historia nacional. Originalmente estaba en las cercanías de donde hoy se encuentra el Obelisco y en su torre se izó por primera vez en la ciudad el pabellón argentino; fue demolida en 1931, por el ensanche de Corrientes y 9 de Julio. Se la reconstruyó en su lugar actual, a imitación del templo italiano de San Nicolás de Bari y en junio de 1955 fue incendiada por una turba de seguidores de Perón, después de un intento de golpe de Estado contra el entonces presidente, quien estaba enfrentado con la Iglesia. En estos tiempos, San Nicolás ha sufrido otro tipo de ataque, porque le robaron las barandas de bronce de sus escaleras de acceso. En el barrio casi no quedan zaguanes con adornos de ese metal, quitados en lo que un funcionario del gobierno anterior definió como “robos de subsistencia”, cometidos por gente que vende el material para capear la miseria. Los domingos, cuando hay misa en el templo de la avenida Santa Fe, la cuadra se llena de indigentes que piden limosna, como pudo haber pasado en los tiempos de la Colonia en la vieja San Nicolás.
Hacia 1990, el 75% de los habitantes de Argentina podía considerarse de clase media; en la encuesta de Moiguer, ese sector comprende sólo al 39%. en tanto que la clase baja abarca al 56% de la población. Iguales cifras de pobreza entregaron recientemente la organización católica de beneficencia Caritas y la Universidad Católica. El dato indica un aumento de alrededor del 12% en lo que va del gobierno de Javier Milei.