La Escuela Nº 2 “José Gervasio Artigas” de Paysandú ha renovado recientemente su Museo Pedagógico, un espacio que resalta el valor de los recursos educativos y en cuyo funcionamiento los propios niños tienen un rol protagónico. Con la intención de conocer más sobre esta iniciativa, visitamos la escuela, donde fuimos recibidos primero por el maestro director, Juan González Fagúndez, y luego por los guías del museo, un entusiasta grupo de niños de 5ºC, acompañados de su maestra. Los escolares asumen su rol de guías con responsabilidad y orgullo, identificados con chalecos con el logo del museo, “para que ellos también se sientan valorados en su rol”, dice la maestra Virginia da Cunda. La participación es además para los niños una valiosa oportunidad educativa. “Ellos se preparan durante el año para estar listos en 5º y 6º. Por ejemplo, para la sala 1, preparamos el año pasado a los niños de 5º, que este año están en 6º y pueden ser guías de esa sala”, detalló la maestra.
Inaugurado en abril de 2018, el museo surgió como iniciativa de maestros y directores que vieron en el depósito de la escuela un tesoro cultural que debía ser compartido con la comunidad. Tras un proceso de trabajo e investigación, el museo se instaló en dos salas principales: la sala “Nené Echeverz”, nombrada así en honor a una ilustre directora de la escuela, y la sala “Aníbal Sampayo”, dedicada al músico y poeta sanducero, que cursó todo el ciclo escolar en esta escuela. “La mayor parte de los elementos contenidos en estas salas son recursos que estaban en el depósito y se vio que era viable mostrarlos”, explicó la maestra, mientras nos mostraba una carpeta que detalla el proceso de creación del museo.
Historia educativa
La sala “Nené Echeverz” alberga un interesante conjunto de materiales relacionados con las ciencias sociales y naturales. Y la sala “Aníbal Sampayo”, por su parte, reúne recursos educativos vinculados al arte, los deportes y el audiovisual. En esta sala se destacan piezas como el primer libro de matrícula de la escuela, fechado en 1902, y trofeos ganados en diversas disciplinas deportivas a lo largo de la historia de la institución.
Durante el recorrido, pudimos escuchar a los niños narrar la historia del pasaje de Sampayo por la escuela. No fue un alumno sobresaliente en otras áreas, pero fue allí en el patio escolar donde el maestro Alberto Carbone descubrió su talento musical y comenzó a enseñarle música. También pudimos apreciar un instrumento musical llamado “colombina” o “cítara americana”, una radio antigua, un tocadiscos, discos, organizadores de discos, una cámara de fotos de 1900, un proyector de diapositivas, diapositivas, mimeógrafos de dos tipos diferentes, y dos tipos de máquinas de escribir. En las paredes se exhiben manualidades realizadas por niños de la escuela en la década de 1970, donadas por Nené Echeverz. El circuito culmina con una cronología que muestra la evolución en el tiempo de los dispositivos (computadoras y tablets) utilizados en el marco del Plan Ceibal, desde 2006 hasta el presente, junto con algunos de esos dispositivos. Cada sección del museo cuenta con un código QR, creado por los propios niños en sus clases de informática, lo que permite una experiencia interactiva para los visitantes.
El proceso de remodelación del museo no fue tarea sencilla. La reorganización del espacio fue un desafío propuesto por el director, que implicó días de intenso trabajo, expresó Da Cunda. “Buscamos crear una narrativa que tenga una continuidad, donde cada elemento se relacione con el siguiente”, explicó. Destacó también que el museo depende de la Inspección Nacional de Bibliotecas y Museos, y se contó con la colaboración del Museo Pedagógico “José Pedro Varela” de Montevideo para su armado.

