Los economistas frenteamplistas y la ética de la responsabilidad

Max Weber (1864-1920), fue un sociólogo y economista político alemán, autor de varios libros entre los que se encuentra su obra más famosa y controvertida: “La ética protestante y el ‘espíritu’ del capitalismo” publicada en el año 1904. Una de las ideas más difundidas de Weber es la distinción entre la llamada “ética de las convicciones” y la llamada “ética de la responsabilidad”. Como ha señalado la académica española Clara Ramas San Miguel “es conocida la distinción que hizo Max Weber entre ética de la convicción y ética de la responsabilidad: la primera orientaría la acción desde el único criterio del cumplimiento de férreos principios morales, mientras que la segunda obligaría a tener en cuenta las consecuencias, el contexto y las propias repercusiones sobre el que actúa”.
De acuerdo con lo informado por el semanario Búsqueda, un grupo de 111 economistas y profesionales de carreras similares del Frente Amplio, muchos de los cuales tuvieron cargos en los gobiernos de izquierda, lanzaron el pasado jueves un portal llamado “Frenteamplistas por el No” que se opone a los cambios propuestos por el Pit Cnt y el Frente Amplio de la reforma de la seguridad social recientemente aprobada. De acuerdo con las informaciones públicas difundidas en los últimos días, el grupo estaría integrado por Gabriel Oddone (posible ministro de Economía de Yamandú Orsi), Mario Bergara, Álvaro García, Fernando Lorenzo, Pablo Ferreri y Fernando Calloia. A contramano de una fórmula presidencial frenteamplista que elude las declaraciones públicas sobre este tema y un Fernando Pereira que defiende a sus excompañeros sindicalistas en detrimento de su calidad de presidente del Frente amplio, los profesionales antes mencionados han asumido una actitud valiente y necesaria, que les ha ganado varias críticas de los sectores radicales dominantes de la coalición de izquierdas. Es que el triunfo de la iniciativa impulsada por el Pit Cnt y el Frente Amplio afectaría gravemente al país, a sus finanzas y a quienes más protección necesitan en áreas vitales (salud, educación, seguridad, etcétera). Todo vale para volver al poder.

Uno de los legisladores que apoya el plebiscito por la reforma de la seguridad social, el senador socialista José Nunes ha reconocido en forma clara y sin vueltas que el plebiscito tiene una finalidad únicamente electoral. Según Nunes “no hay que desviarse de la meta principal que es ganarle el gobierno a la derecha”. En la misma línea se encuentra el secretario general del Partido Comunista del Uruguay, senador Juan Castillo, quien discrepó con la iniciativa de algunos economistas del Frente Amplio de crear un grupo contra el plebiscito de la seguridad social, asegurando que esa iniciativa “no colabora con el objetivo principal, que es recuperar el gobierno en las elecciones”. Como dice el viejo dicho “a confesión de parte, relevo de prueba”: el motivo real para derogar la reforma de la seguridad social vigente es tan sólo una excusa para atacar al gobierno, sin importar que las consecuencias de esa conducta duren décadas y hasta generaciones, porque no les importa hipotecar el futuro del país y confiscar los ahorros que los trabajadores tienen en las AFAP con tal de volver al poder. Aunque también es posible que la jugada sea interna más que externa, una suerte de pulseada donde aún si el plebiscito sale negativo, quedará expuesta la fortaleza de los radicales dentro del Frente Amplio, una forma de marcar los votos, y la cancha política, torciéndole el brazo a los sectores más moderados o bienpensantes.
En realidad, no hay nada nuevo bajo el Sol: se trata de los mismos que le pidieron el “default” al presidente Jorge Batlle durante la crisis del año 2002 y los que pidieron un confinamiento total durante la pandemia causada por el coronavirus COVID-19. En este último caso la irresponsabilidad frenteamplista incluyó un pedido expreso de la hija de Astori al expresidente argentino Alberto Fernández (“Adóptanos Alberto”) en la red social X (ex Twitter) que demuestra que a veces el fruto puede caer muy pero muy lejos del árbol.

Tal como expresara el Dr. Rodolfo Saldain, redactor de la reforma de seguridad vigente en su comparecencia ante la Junta Departamental de Paysandú, el 29 de julio, en sesión extraordinaria de dicho cuerpo, “No hay un solo técnico de quienes integraron los equipos del Frente Amplio en materia económica y laboral que apoye esta iniciativa –el contenido de la reforma que promueve el Pit Cnt–, no hay uno, y entre quienes se han incorporado más recientemente a ese plantel, tampoco. Una orfandad total de apoyo político” (…) Esa unanimidad en contra algo quiere decir, ¿Verdad?, acá hay algo que no está funcionando bien con esta idea”. “Si ya teníamos un problema, lo duplica, y lo duplica de una manera absolutamente ligera, donde advertidos ahora de las consecuencias del texto, se está planteando: ‘bueno, no, en verdad, donde la Constitución que proponemos va a decir tal cosa, queremos que diga tal otra’”, evaluó. Sobre todo, subrayó que “eso no se arregla con una ley interpretativa, un cambio en la Constitución debe ser meditado, debe ser discutido, no se resuelve en una reunión de cinco horas, ni de 10 ni de 15” (…) “Cada vez menos trabajadores activos tienen que financiar un número más grande de jubilados, retirados, pensionistas, pasivos en general. En 1950, prácticamente, había seis personas en edad de trabajar por cada persona de 65 años y más. Hoy tenemos aproximadamente tres, de esas tres trabajan dos si la economía va bien, porque la gente sale a buscar trabajo. Pero en lo estándar es en el orden de que aproximadamente dos de cada tres trabajan. Vamos en camino –muy cortito adelante– a que sean dos. Entonces, la pregunta es ¿cuál es el peso, la carga que los uruguayos entendemos –porque esto es una decisión colectiva– que es razonable que se le pueda poner a esos grupos contingentes de personas en edad laboral cada vez más chicos?”

Toda esta situación refleja la relación cada vez más dependiente del Frente Amplio con el Pit Cnt, su fuerza de choque a la que nada le importan los trabajadores sino dar un paso hacia su proyecto político final de extrema izquierda, y que así le marca la agenda a la fuerza política. Es importante tener en cuenta que en el programa de gobierno frenteamplista presentado el 12 de abril de este año se asegura que en un gobierno frenteamplista impulsarían un sistema de ahorro “no lucrativo” lo que significa la derogación de las AFAP y la apropiación compulsiva de los ahorros de miles de trabajadores. En otras palabras: si el Pit Cnt y el Frente Amplio pierden el plebiscito de octubre, pero esa fuerza política gana las elecciones presidenciales el resultado será el mismo: harán entrar por la ventana lo que no pudo entrar por la puerta y tendremos un escenario extremadamente complejo para las finanzas del país y su reputación internacional.
Ante este panorama, la actitud adoptada por los 111 profesionales frenteamplistas de la economía es una muestra de que, afortunadamente, todavía quedan personas que adoptan la “ética de la responsabilidad” a la que se refería Max Weber. Que por cierto no es el caso de los candidatos presidenciales Yamandú Orsi ni mucho menos, Carolina Cosse, que prefieren “mantener la unidad” antes que enfrentar a quienes quieren llevar al país al abismo por un tema netamente ideológico.