“El uso de la perspectiva de género no puede pasar por encima de los principios del derecho penal”, afirmó la abogada penalista Daiana Abracinskas en una entrevista con Montevideo Portal. Recientemente, Abracinskas fue objeto de críticas por parte de grupos feministas tras asumir la defensa de uno de los acusados en el caso Penadés, el profesor Sebastián Mauzevin.
Su participación en este caso, junto con sus claras críticas a la Ley de Perspectiva de Género, una normativa aprobada durante la administración del Frente Amplio, han generado la reacción de colectivos feministas radicales. Estos grupos la han acusado de ser una “defensora de violadores” y de promover una “patria patriarcal”, presentando su postura desde una visión cerrada e intolerante que no admite más opiniones que las consignas y dogmas que profesan.
En su diálogo con Montevideo Portal, Abracinskas comentó el impacto que estas posturas están teniendo en el sistema judicial, afirmando que estos colectivos están “copando” la justicia. La abogada ha llevado casos de gran repercusión pública, como la denuncia de abuso sexual contra tres jóvenes en un camping de Valizas en enero de 2019. Los jóvenes fueron absueltos en julio de 2020 y, nuevamente, en febrero de 2021. A raíz de esto, grupos feministas comenzaron a señalarla como “defensora de violadores”.
Al respecto, la abogada explicó: “En realidad, tengo en mi haber decenas de absoluciones y una sola condena. Cuando condena creemos en la Justicia, pero cuando no condena y absuelve en primera y segunda instancia, ahí la Justicia es ‘machista, patriarcal y se equivoca’. Acá basta una denuncia para que ya seas culpable, para la sociedad y la Justicia, porque el problema es dónde vos usás la perspectiva de género”.
Abracinskas subrayó la importancia de la protección de las víctimas, destacando que “es innegable”. Sin embargo, hizo énfasis en que “el derecho penal es de última ratio, el último recurso al que el Estado debe apelar porque lo que está en juego es la vida y la libertad del individuo”. También reflexionó: “No debería nadie ser acusado sin plena prueba –o semiplena prueba en caso de prisión preventiva– que le permita al juez estar seguro de que está encarcelando a alguien que no es inocente”. La abogada considera que este principio básico del derecho universal se ve distorsionado por la Ley de Perspectiva de Género, que, según ella, genera una precondena al denunciado. Explicó que, “en aquellos delitos donde se aplica la perspectiva de género, se invierte la carga de la prueba. Basta una denuncia para que ya seas culpable, tanto para la sociedad como para la Justicia”. Abracinskas aclaró que la perspectiva de género debería utilizarse para valorar la prueba y proteger a la víctima, pero también para permitir que el denunciado presente pruebas para demostrar su inocencia.
También criticó el funcionamiento de los tribunales de familia especializados, donde, según ella, “todo eso está vulnerado”. Consideró que ha habido pequeños cambios tras el proyecto de ley de Lacalle Pou que modificaba la Ley de Género, aunque lamentó que no se haya concretado.
Además, expuso la problemática de las falsas denuncias en el marco de la Ley de Violencia de Género, mencionando un caso en el que una madre presentó una denuncia contra el padre justo cuando comenzaban las visitas con sus hijos. Según Abracinskas, esta situación refleja un “negocio” en torno a las denuncias falsas, donde ciertos organismos internacionales financian a aquellos que promueven un aumento en el número de denuncias.
La abogada relató que ha llevado muchos casos en los que hombres fueron denunciados “con mala intención” para cortar el vínculo con sus hijos o quedarse con bienes, aunque también reconoció la existencia de mujeres que son verdaderas víctimas de violencia doméstica.
Finalmente, criticó la falta de objetividad de la normativa, la cual calificó como “un adefesio” creado bajo la presión de lobbies feministas. Señaló que, aunque es fundamental proteger a las víctimas, no se puede partir de la premisa de que “las mujeres siempre dicen la verdad” y que “todos los hombres son violentos”. Añadió que la ley debe reformarse para garantizar la justicia, sin pasar por encima de principios fundamentales del derecho.
El punto es que la norma está muy lejos de ser objetiva y racional, sino que es un adefesio concebido a partir de la presión de lobbies feministas y cretinos útiles de mirada ideológica, porque como bien lo expresa Abracinskas, “gente enferma hay en todos lados. Creer que las mujeres siempre vamos a decir la verdad me parece de un nivel de precariedad intelectual… Parece que no somos mentirosas, no somos despechadas, y que todos los hombres son violentos”.
Pero, paradojalmente, de esta premisa parte esta ley ominosa, que pasa por encima de principios básicos del derecho, y que sin embargo sigue vigente, como si fuera un tema intocable y no pudiera –debiera, mejor dicho– ser reformada para poner las cosas en sus justos términos.
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