El próximo jueves 24, la Federación de Cooperativas por Ahorro Previo (Fecovi) cumplirá 40 años de su fundación y “hay varias luchas que sigue pendientes”, aseguró el secretario general de la institución, Luis Llorca.
La federación nuclea a 49 cooperativas en todo el país, mayoritariamente ubicadas en Montevideo. En Paysandú, Coviappay –en Luis Batlle Berres entre avenida Salto y Horacio Meriggi–, fue la primera edificación en inaugurar en diciembre de 2022, dentro del núcleo de construcción en altura planificado para el terreno de la antigua fábrica Paylana.
Razones documentadas
La eliminación paulatina de la burocracia y la creación de un Fondo Nacional de Viviendas, son algunas de ellas. “Se han ido acumulando normas y decretos que, en muchos casos, enlentecen los trámites. Y mientras tanto, cambia la realidad de las familias. Por ejemplo, es un problema para el sistema cooperativo asignarle un dormitorio para dos niños que tengan hasta diez años de diferencia”. Un documento que contiene propuestas programáticas, elaborado por técnicos de la federación señala en este sentido que bajo esta realidad, “en ocasiones se termina expulsando a esas familias de sus viviendas no por temas económicos, sino de desarrollo familiar. Esto ocurre por dos vías: familias jóvenes que no logran que su vivienda se adapte a las necesidades de nuevos integrantes familiares, y por otro, personas mayores que terminan expulsadas por barreras edilicias”. Explica el análisis que “la rigidez cada vez mayor en relación a la cantidad de dormitorios, y por tanto de metraje total de la vivienda, no acompaña en absoluto estas flexibilidades necesarias para que las viviendas puedan responder a las necesidades de sus habitantes. Las sucesivas resoluciones y decisiones administrativas terminan por consolidar una visión de familia contraria al espíritu de la propia Ley de vivienda”. Y cita la Ley 13.728, que en su artículo 7 define al “núcleo familiar que ha de convivir establemente bajo un mismo techo, esté o no vinculado por razones de parentesco”. Según Fecovi, el modo actual “cada vez más restrictivo ignora, y por tanto violenta, las reconfiguraciones familiares de los tiempos que nos tocan, donde hay mayor presencia de familias ensambladas y de familias no conformadas por lazos sanguíneos. Reconocer la diversidad de los modos de habitar es avanzar en la comprensión de la vivienda como espacio para el cuidado y desarrollo de la vida”.
Fondo para la vivienda
El Fondo Nacional de Vivienda es un reclamo del sistema cooperativo en general, en tanto “es una proyección para tener certezas. Porque en la actualidad, dependemos del presupuesto quinquenal y la consecuencia es el déficit habitacional que sigue siendo de más de 50.000 viviendas”, aseguró Llorca.
Fecovi recibió a las distintas fórmulas presidenciales, a quienes “entregamos el diagnóstico realizado por nuestro equipo, porque consideramos que el sistema cooperativo de viviendas debe ser una política de Estado”. El directivo se explayó sobre una problemática desatada hace unos 40 años y que padecen las “cooperativas históricas distribuidas en todo el país –también en Paysandú– que seguimos con el problema sin solución, cuando en 1985 se disparó la Unidad Reajustable (UR) del Banco Hipotecario del Uruguay (BHU)”.
Recordó que entonces, “el directorio del banco creó una UR ficticia porque la cuota normal se elevaba un 180%. Pero la ley del subsidio estaba vigente y se podía haber aplicado, sin generar esta bola de nieve. Fue creando los famosos colgamentos que transitaron por todos los partidos políticos y llegamos a la actualidad, donde nos encontramos con cooperativas que han pagado todo su crédito hipotecario pero le aparecen deudas millonarias, donde viven cooperativistas que hoy tienen más de 70 u 80 años de edad”.
Colgamentos
En este marco, la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) “ha comenzado a mandar avisos pero en Fecovi no reconocemos los colgamentos porque fueron resueltos en forma inconsulta. Cuando el BHU pasa el fideicomiso a la ANV, no comunicó a los deudores sobre su situación y se fueron generando sucesivos colgamentos que ahora son como 7 u 8. Nuestra federación pidió una reunión en la ANV para llegar a un acuerdo político. Pusimos nuestros números y la agencia puso los suyos, pero no coincidían en absoluto. Solicitaron una semana de plazo pero no volvieron a convocarnos”.
Llorca enfatizó que “cuando empezaron las intimaciones el año pasado, fuimos a la ANV porque el organismo faltó al compromiso y no hubo una nueva reunión”. El presidente de la ANV, Klaus Mill, “solicitó la documentación, pero sin noticias. Ahora, una cooperativa de Maldonado recibió una intimación y nosotros pusimos el grito en el cielo. Volvimos a reunirnos con el presidente y sus asesores para explicar nuestra posición”.
El directivo relató que “Mill nos dijo que no se van a ejecutar a los habitantes de las cooperativas. Bueno, nosotros dijimos que la ANV debía sacar comunicados de prensa aclarando que esos cedulones no tienen validez. Al final, lanzaron comunicados donde reconocen que fue un error enviar las intimaciones. Pero conformamos una comisión para tratar el tema”. Llorca ejemplificó que “hay cooperativas que pagaron mensualmente y aparecen deudas por unos 8 millones de dólares. Fucvam tuvo una solución política así como administrativa para los deudores de UR del BHU, que también son de esa época y nosotros seguimos excluidos”.

