Hoy concluye la Semana del Cine y el Audiovisual Uruguayo con la proyección de “Whisky”, dirigida por Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella. La trama sigue a un dueño de fábrica de medias en Montevideo (Andrés Pazos), a su empleada (Mirella Pascual), quien acepta hacerse pasar por su esposa, y al próspero hermano de él (Jorge Bolani), quien vive en Brasil y regresa de visita. Entre estos tres personajes se desarrolla un juego de acercamientos, reticencias, revelaciones y engaños.
Para Stoll y Rebella, quienes ya habían demostrado su talento en “25 watts”, esta película fue un desafío mayor. En “Whisky”, los directores se alejaron del universo juvenil que retrataron en aquella obra autobiográfica para adentrarse en las frustraciones y soledades de una generación distinta: la de sus padres. La precisión y sutileza con las que abordaron este nuevo enfoque consolidaron su lugar como cineastas excepcionales.
A pesar de la diferencia generacional entre los personajes, hay rasgos de estilo y perspectiva que conectan a “Whisky” con “25 watts”. Ambas son “historias mínimas” en las que aparentemente ocurre poco, desarrolladas a través de la reiteración de situaciones y rituales que los personajes parecen realizar casi de forma mecánica. En ambos casos, un humor melancólico subyace en la narrativa.
Los diálogos triviales, los largos silencios y los pequeños gestos reveladores constituyen la sutil trama de “Whisky”. Cada día, el personaje de Pazos sale de su apartamento, desayuna en el bar de la esquina, intercambia unas palabras con el quiosquero y abre el candado de la fábrica, donde lo espera la leal capataza.
Una de las decisiones estéticas más deliberadas es la inmovilidad de la cámara, que no sigue a los personajes, sino que parece observarlos sin intervenir.
Otra es el uso constante de la elipsis, que deja en la ambigüedad ciertos comportamientos.
“Whisky” se exhibe esta noche a las 20 en la sala “1º de Julio” de EL TELEGRAFO, con entrada gratuita. La sala abrirá a las 19.30 con la proyección de cortos y tráilers.

