En Chapicuy, localidad sanducera de unos 800 habitantes ubicada a 86 kilómetros de la capital departamental y cercana a la Meseta de Artigas, el fútbol no representa únicamente un deporte: es un tejido que une generaciones y comunidades enteras, en el que sacrificio por sacar adelante la conformación de los equipos y los recursos para la logística resulta ser una constante. Como sucede con el fútbol infantil.
Recientemente, la Escuela Baby Fútbol Chapicuy celebró el logro del campeonato en dos categorías. “El equipo de la categoría 2015-2016 salió campeón en la Liga Regional de Quebracho, y lo mismo en la 2011-2012”, contó a EL TELEGRAFO, Heber Oroña, referente y colaborador del fútbol en Chapicuy.
Sin embargo, el camino a estos triunfos no es sencillo. “Esto es fruto del trabajo de una comisión de padres, madres y abuelos que lo hacen todo honorariamente, con mucho esfuerzo”, subrayó.
El pueblo unido por el fútbol
Lo que hace especial a Chapicuy no es solo el talento en la cancha, sino el apoyo de toda la comunidad. Oroña destaca el papel de los comercios locales, empresas forestales y el municipio; también del diputado colorado Juan Carlos Moreno, del presidente del Club Remeros Andrés Klein, que contribuyeron con la localidad y su fútbol de distintas formas, y hasta de figuras reconocidas como Edinson Cavani, quien colaboró con premios para la despedida de año de los jóvenes jugadores.
“Es mucha gente la que colabora, y siempre hay alguien que se queda sin nombrar, pero todos son fundamentales”, aseguró. “Por eso, queremos agradecerles a todos por lo realizado este año”.
Entre los agradecimientos, también hay lugar para los técnicos que dedican su tiempo y energía a las distintas categorías. En la 2011-2012 están Daniel Grassi, Pablo Lombardo y Lucas Caballero, quien además está dando sus primeros pasos como preparador físico. Para las categorías 2013-2014, los responsables son Javier Pintos y Manuel Díaz, mientras que Esteban Miranda y Fernando Médici conducen las categorías 2015-2016-2017. Beatriz Ayrala lidera al prebaby. “Daniel Grassi, por ejemplo, viene de lejos a entrenar a los gurises, y lo hace por amor a la camiseta”, explicó Oroña.
Viajes, sacrificios y alegrías
Los partidos llevan a los equipos de Chapicuy a recorrer largas distancias. “Jugamos en lugares como Guarapirú, Gallinal y El Eucalipto, que quedan lejos”, comentó. Pero para Oroña, esto es parte de la aventura. “Es divertido. Se hace con alegría porque sabemos que todo esto es para los gurises”. A pesar de su modestia, Oroña también desempeña múltiples roles en el deporte local: es presidente de la Comisión de Deporte y delegado técnico del fútbol juvenil y mayor en Chapicuy. “Estoy siempre colaborando, ya sea con los más chicos o con la Primera, la Sub 20 y la Sub 17”, señaló. De todos modos, Oroña insistió en que el verdadero protagonista es el colectivo. “Si no trabajás en equipo, es difícil obtener resultados”, reflexionó. Esa unidad es la que permite a Chapicuy no sólo soñar en grande, sino también alcanzar logros que llenan de orgullo a toda la comunidad.

