En verano, la dieta debe ser variada y el agua aliada principal

Licenciada en Nutrición María Rotti.

En cada época del año seguimos una alimentación diferente; por ejemplo, en invierno podemos preparar platos de cuchara calientes, estofados o sopas que sin dudas en el verano no queremos. Y esto tiene sus razones. El verano trae consigo altas temperaturas que nos invitan a adaptar nuestra alimentación para asegurar un adecuado aporte de agua y nutrientes esenciales. Además, durante esta estación, es común cambiar los horarios para comer, el peso de cada comida en nuestra dieta y el tipo de elaboraciones.

En tal sentido, la licenciada en Nutrición María Rotti indicó a EL TELEGRAFO que son importantes algunos consejos, como el hecho de aumentar el consumo de frutas y verduras. “Aprovechando que empieza a hacer más calor, también apetece comer platos más frescos, con frutas y verduras de estación, que se caracterizan por ser muy bajas en calorías y ricas en agua, ayudando a estar más hidratados. Sobre todo, es importante consumir con frecuencia las verduras crudas (ensaladas) y frutas con piel, ya que de esta manera incrementamos la ingesta de fibra, que entre otros beneficios nos va ayudar a mejorar nuestro tránsito intestinal y tienen un efecto saciante. Además de ser ricas en antioxidantes, sustancias que ayudan a proteger la piel en esta época del año”.

Además, procurar que la dieta “sea lo más variada posible, ya que la monotonía produce que nos cansemos rápido”, así como extremar la higiene en la cocina y lavar bien las verduras y frutas “para evitar las intoxicaciones alimentarias”. En verano, es posible alimentarse de otra manera, adaptándose al ritmo y las condiciones climáticas de las vacaciones sin renunciar a la salud y el paladar.

“Consumir más cantidad de pescado que carnes rojas. El pescado, a diferencia de la carne, se digiere mucho mejor, es perfecto para no sentirse tan lleno en las comidas y cenas veraniegas. Tiene proteínas, como la carne, rico en vitaminas y minerales y ácidos grasos beneficiosos para la salud cardiovascular”, dijo la profesional.

Es importante “evitar las comidas copiosas y distribuir los alimentos en cuatro comidas principales. Comer más veces y menos cantidad nos ayuda a sentirnos más saciados y consumir los nutrientes que necesitamos a lo largo del día. También evitar el consumo de alcohol, porque son la principal fuente de calorías vacías. Es mejor prepararse bebidas caseras como jugos de frutas o aguas saborizadas”

Sin dudas que el agua es “lo mejor para apagar la sed. La oferta de bebidas carbonatadas se multiplican en verano. Sin embargo, son bebidas que aportan muchos azúcares y calorías y tienen un bajo valor nutricional. Es bueno recordar que el agua es la mejor bebida para mantenerse hidratado sin acumular calorías y es importante que se consuma al menos dos litros por día”, dijo.

Asimismo, la profesional comentó que si la persona es de consumir postres “otra manera divertida y saludable de incorporar fruta es un sabroso y refrescante helado casero. Solo hay que lavar, pelar y cortar los trozos de fruta que más gusten, agregar agua, jugo o yogur, colocar todos los ingredientes en la batidora y luego verter la mezcla en los moldes para helados. Solo resta refrigerar hasta que estén sólidos. De esta forma tendrás un helado muy natural, sin aditivos ni colorantes añadidos”.

Por su parte, destacó que un capítulo necesario para el verano es poder “activarse y moverse”, más aún “aprovechando el buen tiempo para hacer deporte al aire libre. Esto ayudará a conectar con su entorno y motivarse, pero es igual de importante hacerlo dentro del horario de protección solar”, dijo María Rotti.