Hipertensión arterial, uno de los factores de riesgo para Alzheimer

La reducción de la sal en la dieta es una de las medidas recomendadas en el Plan de Acción mundial para la prevención y control de las enfermedades no transmisibles (ENT). La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la guía técnica “Shake”, concebida para ayudar a los estados miembros a elaborar, implementar y monitorear diversas estrategias encaminadas a reducir el consumo de sal en la población.
El Dr. Marcelo Luaces, integrante del equipo técnico de Atención de Alzheimer Paysandú (ADAP), que lidera el Dr. Gustavo Curbelo, explicó que la guía insta a “medir y monitorear el consumo de sal, promover la reformulación de alimentos y comidas con menos contenido de sal, establecer normas eficaces y exactas para el etiquetado y promoción de los productos alimenticios, educar y comunicar para que la población entienda que es importante consumir menos sal. Y, finalmente, lograr entornos que favorezcan la alimentación saludable”.

Exceso de sal y sus consecuencias

El exceso de sal en la dieta incrementa la presión arterial y causa aproximadamente el 30% de la prevalencia de hipertensión. Asimismo, se vincula con el cáncer de estómago, empeoramiento de asma, osteoporosis o huesos debilitados, cálculos renales, insuficiencia renal, y con la obesidad. “Los alimentos salados causan sed, la que se quita consumiendo bebidas con un alto contenido de azúcar”, agregó Luaces.
Según las estimaciones de la OMS, el consumo de sodio a nivel mundial es de 4.310 miligramos (10,78 gramos de sal), muy por encima de la recomendación de no consumir más de 2.000 miligramos de sodio (5 gramos de sal) al día. Explicó que la población afrodescendiente es “especialmente susceptible a los efectos adversos de la presión arterial debido al excesivo consumo de sal. La presión arterial alta contribuye en al menos el 40% de todas las enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares, que representan a su vez el 45% de las enfermedades no transmisibles”.

La hipertensión es un riesgo de salud importante en las Américas. “Se estima que entre el 20,7% y el 56,4% de la población adulta de 30 a 79 años en los estados miembros de la OPS tiene hipertensión. La reducción del consumo de sal en la población es la medida de salud pública más costo-eficaz para bajar la presión arterial y la mortalidad”, dijo a Pasividades.

Datos claves

El mayor número de muertes relacionadas con la alimentación, de unas 1,89 millones de muertes por año, está asociado con el consumo de sodio. Es una causa bien establecida de la hipertensión arterial y responsable de unos 10,8 millones de muertes en el 2019.
La OMS recomienda consumir menos de 5 gramos de sal o 2.000 miligramos de sodio al día. En las Américas, las personas consumen hasta el triple de esta cantidad y todos los grupos de edad, incluso los niños, están afectados.
“Se calcula que los costos directos e indirectos de la presión arterial aumentada representan del 5% al 15% del PBI en los países de ingresos altos, y del 2,5% al 8% en América Latina y el Caribe”, señaló.
En muchos países, tres cuartas partes del sodio en la alimentación proviene de alimentos procesados, como pan, cereales y granos procesados y ultraprocesados, carnes procesadas, quesos, snacks salados, salsas y aderezos y embutidos. Una forma efectiva de reducir el consumo poblacional de sodio es reducir el contenido de sodio en alimentos de consumo frecuente.