El tracto digestivo representa una interfaz entre el medio externo y el organismo. En su interior existe una ecología polimicrobiana compleja que interactúa con el medio interno y externo y tiene una influencia importante en la salud y la enfermedad.
La superficie del tracto intestinal de los individuos sanos está libre de bacterias en todos los segmentos intestinales. Por el contrario, el lumen intestinal nunca es estéril.
Nuestro intestino contiene alrededor de 400 especies de bacterias que en conjunto se denominan microbiota o flora intestinal, con gran importancia en el correcto funcionamiento del organismo y la salud.
El desequilibrio de este ecosistema, que presenta una composición única para cada persona, no solo influye sobre el aparato digestivo, sino que también interviene en procesos inflamatorios o inmunitarios y ayuda a realizar parte de la digestión. Un 80% del sistema inmunitario se aloja en el intestino.
Se trata de una comunidad bacteriana muy rica y diversa que se extiende por todo el sistema digestivo. En el esófago y el estómago existe una concentración muy baja de bacterias. En el intestino, y a medida que vamos bajando por el sistema digestivo, la concentración es mayor, por lo que en el colon es donde existe la mayor densidad de población de bacterias.
La microbiota está determinada por los genes, el ambiente en el que se vive y la alimentación. En el tubo digestivo existen 10 a 100 billones de bacterias, que representa una masa de casi 200 grs de peso.
Permite la digestión de ciertos alimentos (como las fibras alimentarias). Cuando la microbiota intestinal descompone las fibras alimentarias, produce moléculas importantes (ácidos grasos de cadena corta, por ejemplo) cuyos beneficios van más allá del intestino. Facilita la absorción de minerales (magnesio, calcio y hierro). Sintetiza ciertas aminas esenciales (vitamina K y folate [B9]) y aminoácidos.
Pautas para una buena salud digestiva
Mantener una alimentación variada, reducir el consumo de carne procesada, consumir alimentos fermentados, consumir grasas de buena calidad, cocinar los alimentos de forma saludable, evitar el alcohol, consumir antibióticos solo con indicación médica, ingerir nutrientes que ayudan a la flora intestinal: probióticos y prebióticos
En síntesis: El intestino tiene múltiples funciones: La digestión de alimentos y la absorción de nutrientes. En el intestino se aloja la microbiota intestinal, que activa y modula el sistema inmunológico para la protección de infecciones, mantiene control de la respuesta inflamatoria, produce serotonina, que impacta de forma positiva en el cerebro y que interviene en la estabilidad emocional y el humor.

