Vejeces rurales

Como parte de los signos de estos tiempos, el envejecimiento y la urbanización de la población son dos factores globales que caracterizan las realidades de las sociedades del siglo XXI.
Con respecto al primer punto, la humanidad asiste a una revolución global que, más allá de ciertos matices locales, expresa un trayecto común hacia sociedades cada vez más longevas que van cambiando de a poco la estructura y la dinámica de sus poblaciones. Este envejecimiento poblacional sigue siendo un tema inquietante en las estadísticas mundiales y un objetivo priorizado en las agendas sociopolíticas y económicas internacionales.
El cada vez mayor flujo migratorio de los jóvenes hacia las ciudades en busca de nuevas oportunidades formativas, laborales, o de estilos de vida, es un fenómeno que ha llevado a un progresivo vaciamiento demográfico de los espacios rurales, generando comunidades con un alto porcentaje de personas mayores.
Para continuar hablando de esta temática parece pertinente saber a qué nos referimos cuando hablamos del medio rural o a la ruralidad. Se torna necesario reconocer que ésta, lejos de ser una realidad homogénea y estática, se ofrece como un espacio heterogéneo y dinámico. Por lo tanto, el concepto de ruralidad o de lo rural no es posible explicarlo meramente en oposición a lo urbano o definirlo como lo no urbano, más bien, existen diferentes formas de considerarlo a partir de la intervención de diversos actores, identidades, narrativas, espacios, geografías, servicios, condiciones y aspectos que lo constituyen y lo definen.

Puntos de contacto

Claro que, para lograr relevar criterios compartidos y generalizados a la hora de pensar acerca de las vejeces en estas zonas rurales, deberíamos fijar al menos, ciertos puntos de contacto. Para esto son muchos los autores que definen al espacio rural como un área en la que existe un modo particular de la utilización del espacio y de la vida social, especialmente caracterizado por una densidad relativamente débil de los habitantes y de las construcciones, conllevando a que predominen los paisajes vegetales, un uso económico del suelo de predominio agropastoril, un modo de vida marcado por la pertenencia a colectividades de tamaño limitado, con estrechos lazos sociales, y una especial relación con el espacio que favorece un entendimiento directo y vivencial con el medio ecológico.
El peso relativo del envejecimiento poblacional en las zonas rurales, exige la construcción de datos que posibiliten identificar y visibilizar demandas y necesidades puntuales de estos colectivos, para de este modo posibilitar la creación de dispositivos y servicios sociales accesibles para promover la autonomía personal, prevenir la dependencia y favorecer un envejecimiento activo y saludable en estas áreas.
Y es que el envejecimiento rural no solo es un proceso demográfico, sino que también es un fenómeno social que se relaciona con el acceso a recursos, la organización familiar y las redes de apoyo comunitario. En muchas áreas rurales, las personas mayores dependen en gran medida de sus familias para el cuidado y el sostenimiento cotidiano, ya que los servicios estatales son escasos o de difícil acceso.

Servicios de salud

Uno de los principales problemas que enfrentan las personas mayores en áreas rurales es la dificultad para acceder a servicios de salud. La infraestructura sanitaria en estos territorios suele ser limitada, con escasos centros de atención médica, falta de especialistas y largas distancias que dificultan el acceso a hospitales o centros de atención de mayor complejidad. Un ejemplo es la relativa falta de disponibilidad de detección de cáncer en áreas rurales en comparación con áreas más urbanas.
A esto se suma la precarización del transporte público, que muchas veces no cuenta con frecuencias adecuadas ni adaptaciones para personas con movilidad reducida.
Al respecto de este tema, la Organización Internacional del Trabajo ha exhibido cifras que dan cuenta de la desventajosa situación global: el 56% de las poblaciones rurales del mundo siguen careciendo de cobertura legal de salud, mientras que el déficit respecto de las poblaciones urbanas es del 22%.

Jubilaciones

El envejecimiento rural también está marcado por las condiciones laborales y económicas que atravesaron las personas mayores a lo largo de sus vidas. En muchos casos, quienes envejecen en el campo trabajaron en empleos informales, con bajos salarios y sin acceso a jubilaciones dignas. La agricultura familiar, el trabajo artesanal y otras actividades rurales no siempre generan derechos jubilatorios, lo que deja a muchas personas mayores en condiciones de vulnerabilidad económica.
Uno de los efectos más preocupantes del envejecimiento rural es la soledad. La emigración de familiares y la disminución de la población joven provocaron que muchas personas mayores vivan en aislamiento, con escasas interacciones sociales y una menor participación en actividades comunitarias.
En contraposición a esto, podemos mencionar que la otra cara de la moneda es que en muchas comunidades rurales persisten fuertes lazos de solidaridad intergeneracional y redes de apoyo informales que mitigan, en cierta medida, el impacto de la soledad. Las relaciones vecinales y el sentido de pertenencia a la comunidad juegan un rol crucial en el bienestar subjetivo de las personas mayores en estos contextos.

Contexto

Cuando hablamos de vejez no solemos tener en cuenta el contexto rural, tomamos como modelo el envejecimiento en el contexto urbano. Pero el envejecimiento poblacional es algo que está directamente relacionado con el territorio, y por esto es necesario diseñar políticas públicas que consideren las especificidades de estos territorios.
Dentro de los varios desafíos para asegurar el tránsito de una vejez exitosa que contemple los derechos de las personas mayores que viven en las áreas rurales podemos mencionar el ampliar la presencia de profesionales de geriatría y medicina comunitaria en los centros de salud rurales, así como facilitar el acceso a servicios de telemedicina para consultas especializadas, implementar transporte adaptado y con frecuencias adecuadas para garantizar el acceso de las personas mayores a los servicios básicos, diseñar programas de seguridad social específicos para trabajadores rurales, reconociendo el trabajo informal y generando mecanismos de protección para quienes no accedieron a jubilaciones formales, implementar programas de alfabetización digital para que las personas mayores puedan acceder a servicios en línea, comunicarse con familiares y mantenerse informadas.
Existe una necesidad clara y urgente de identificar los factores que contribuyen a las disparidades entre las zonas rurales y urbanas y otras disparidades locales entre los adultos mayores. Comprender la relación entre territorio, envejecimiento y desigualdad será el punto de partida que nos permita diseñar estrategias más justas e inclusivas para las personas mayores que viven en las áreas rurales.