Con una concentración en plaza Constitución, se llevó a cabo la conmemoración del Día Mundial del Autismo, con el objetivo de visibilizarlo, en una actividad organizada por Centro Araí y que contó con la compañía de centros educativos de la zona.
“La idea es que la gente nos conozca, comprenda, entienda y sean empáticos con los niños, con los jóvenes y con las familias; necesitamos de una comunidad que tenga conocimientos, apoye y sea solidaria”, indicó Graciela Costa, integrante de Araí.
Araí cuenta con dos áreas, una con técnicos destinada a los más pequeños hasta los 14 años, y otra que trabaja con actividades en talleres. Actualmente concurren unas 90 personas al centro, entre los 2 y 25 años de edad.
La integración “debería ser algo natural, no tendríamos que separar cuando un niño o joven es diferente; tenemos que aceptar que todos tenemos diferentes capacidades”, señaló Costa.
Las personas que integran el espectro autista “pueden ser excelentes en algunas cosas y tener dificultades en otras, como cualquiera de nosotros”, aseguró.
El objetivo es concientizar, “no porque tengamos algunas inadaptaciones sociales, más que nada alguna diferencia en conductas y modos de adaptación por ejemplo en salidas, en cumpleaños, en lugares donde sensorialmente les cuesta un montón. En eso quisiéramos que se visualice y se comprenda, se empatice, sobre todo con las familias que llevan el día a día y se hace difícil”.
El lema del presente año es “somos infinitos”, debido a que “la diferencia que existe entre las personas es infinita, y es infinita la diversidad de apoyos que se necesitan. Todos necesitamos reforzar algunas áreas, y ellos también”.
La inclusión laboral de los jóvenes que padecen autismo depende de la capacidad de cada uno de ellos.
“Cuando el joven logra obtener la habilidad de incluirse en el trabajo vemos que es posible y llegan a ser muy buenos en lo que hacen”, señaló Costa.
Asimismo, indicó que se trabaja en un proyecto a nivel mundial 2030 con el objetivo de conseguir ayuda humanitaria, en la salud, y en el bienestar de la población del mundo. “Necesitamos que los gobiernos brinden más apoyo, sobre todo para acceder a tratamientos”.
“En los talleres se les enseñan muchas actividades para desempeñarse en la vida diaria, para ser autosuficientes, en los quehaceres del hogar como la cocina, la limpieza”, indicó Emily Buck, del Centro Araí. Asimismo, “se trabaja mucho en la conducta y en las normas de convivencia en general para que sean parte de la sociedad”, concluyó.

