El pasado fin de semana, la sede de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Paysandú (Ajupe), ubicada en Uruguay 775, fue blanco de la delincuencia en dos ocasiones consecutivas. Los hechos no solo causaron importantes pérdidas materiales, sino también una profunda tristeza entre los responsables y usuarios de esta institución, que día a día brinda contención y servicios a decenas de adultos mayores.
Según informaron a EL TELEGRAFO desde la directiva, el sábado en la mañana fueron alertados sobre la irrupción de desconocidos durante la madrugada. Las cámaras de vigilancia ubicadas frente al local registraron el ingreso de un joven por los techos de una vivienda lindera. Tras romper una banderola, accedió al edificio, provocó desorden y se llevó un televisor.
Inmediatamente se resolvió reforzar la seguridad con la instalación de rejas y la reparación de los daños. No obstante, al tratarse de un fin de semana, las tareas de reacondicionamiento debían realizarse el domingo, por lo que la institución se vio obligada a contratar un servicio de vigilancia para la noche del sábado.
Pese a estas precauciones, el lunes a primera hora se constató un nuevo episodio delictivo. Esta vez, además del robo de otro televisor –perteneciente al Centro de Día que funciona en el lugar– y un tercero propiedad de Ajupe, los intrusos se llevaron dos teléfonos celulares y una jarra eléctrica. También causaron múltiples destrozos: arrancaron focos de luz, forzaron una ventana con rejas correspondiente al área de atención médica, desprendieron el caño de desagüe del techo, dejaron heladeras abiertas y el local completamente revuelto.
“Es muy doloroso. No solo se llevaron cosas que son importantes para el funcionamiento de la institución, sino que además provocaron daños innecesarios. Duele mucho”, expresaron con pesar desde la directiva, al tiempo que reconocieron sentirse desbordados ante lo sucedido. Ajupe cumple una función social fundamental, como así también el Centro de Día que funciona ahí y que asiste a personas mayores con diversas necesidades. El impacto de estos hechos va más allá de lo material: afecta a una comunidad que ha hecho del lugar un espacio de encuentro, compañía y cuidados.
Por eso, desde la institución se apela a la solidaridad de los sanduceros para poder reponer parte de lo hurtado. Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al 4723 3989 (secretaría).


