La depresión es un problema común en las personas con demencia y a menudo reciben el diagnóstico en las primeras etapas de la enfermedad. Sin embargo, puede manifestarse en cualquier momento. Si bien es difícil su tratamiento con medicamentos cuando el paciente tiene demencia, no significa que no se pueda hacer nada al respecto.
El Dr. Marcelo Luaces, integrante del equipo técnico de Atención de Alzheimer Paysandú (ADAP), recordó que la mayoría se siente triste o desanimado de vez en cuando, pero esto no es lo mismo que estar deprimido. La depresión persiste en el tiempo y trae dificultades para realizar las tareas y actividades cotidianas.
Causas
Luaces señaló que es “difícil determinar la causa de la depresión en la demencia. Para muchas personas, el desafío de vivir con la enfermedad puede generar sentimientos de profunda tristeza. Además, pueden dañar partes del cerebro involucradas en las emociones y el comportamiento”.
Existen factores que contribuyen a la depresión, como “un historial de eventos traumáticos o perturbadores, otras afecciones de salud o discapacidades, en particular problemas cardíacos, dificultades respiratorias, dolor crónico o problemas hormonales”.
A esto se suman los efectos secundarios de los medicamentos, incluidas ciertas pastillas para dormir, esteroides, betabloqueantes y medicamentos utilizados para tratar el Parkinson. Asimismo, “no tener suficientes cosas significativas que hacer, aislamiento social o falta de apoyo. No dormir lo suficiente y con buena calidad de sueño.
El duelo puede hacer que una persona sea más vulnerable a la depresión, aunque el duelo en sí normalmente no se considera un tipo de depresión”, agregó a Pasividades.
Resumió que “una persona con demencia tiene muchas más probabilidades de deprimirse si ha tenido depresión en el pasado, especialmente si la tuvo varias veces durante su vida”.
Síntomas
Los síntomas más comunes se manifiestan con la pérdida de interés en actividades que solían ser agradables. “Sentirse inútil, culpable o tener poca confianza en uno mismo, dificultades para concentrarse o pensar con claridad. Sentirse propenso a arrebatos de ira, autodescuido como no comer ni lavarse, cansancio, dolores y molestias” e incluso problemas de sueño.
Los síntomas en los adultos mayores son “ligeramente diferentes a las personas más jóvenes”, en tanto son propensas a sentirse agitadas y tener ansiedad por la salud.
En las personas que se encuentran con una etapa avanzada de la demencia, “los síntomas de depresión suelen incluir llanto y falta de apetito”.
Tratamiento
Los tratamientos varían según el tiempo de padecimiento. “Si la depresión es leve, se puede ofrecer un grupo de apoyo o autoayuda. Si la depresión es más grave o persistente, su médico o un profesional de salud mental puede recetar un medicamento antidepresivo y derivarlo a terapia de conversación”.
Los problemas de memoria y razonamiento pueden dificultar el tratamiento de la depresión. “Para obtener el máximo beneficio, las terapias de conversación pueden requerir que la persona tenga la mayoría de sus capacidades mentales en correcto funcionamiento. Aún así, pueden ser eficaces y vale la pena probarlas”, recalcó.
Los antidepresivos se utilizan ampliamente para tratar la depresión, pero “no parecen ser tan eficaces en personas con demencia”.
Cambios necesarios
Los cambios pueden mejorar el estado de ánimo, con una mayor atención y el abordaje de cualquier problema que pueda contribuir a la depresión, como la soledad o el tratamiento del dolor.
El adulto mayor deberá estar involucrado en todas las decisiones y recibir ayuda para hablar sobre sus pensamientos y sentimientos. El cuidador o familiar tiene que ser paciente y comprensivo porque “tal vez necesiten más un oído atento que sugerencias prácticas”.
La cercanía con otras personas puede ayudarles a sentirse menos aislados, además es importante mantenerse activo físicamente.
“Ya sea suave o vigorosa, la actividad física regular puede reducir los sentimientos de depresión de una persona, además de ayudar con los problemas de sueño y la apatía. Si es posible, que salga regularmente al aire libre y camine o realice otra actividad que disfrute”.
Alimentación y tratamiento
La alimentación debe ser saludable y variada. “Tener una dieta poco saludable y tomar demasiado alcohol o cafeína puede empeorar la depresión”. Además, continuará “tomando los antidepresivos recetados por el médico. Algunos pueden causar efectos secundarios desagradables o cambios en el comportamiento si se omiten dosis o se interrumpen demasiado rápido. Si cree que un medicamento no está funcionando, consulte primero con el médico”.
Es necesario que estos pacientes tengan “un horario regular de actividades y eventos agradables, así como ser incluidos en el cuidado de una mascota o ayudar en las tareas del hogar”. En el hogar, puede realizar cambios y siempre tener en cuenta los niveles de energía limitados.
“Es poco probable que alguien que se siente muy deprimido tenga la energía para realizar muchas actividades e intentar hacer demasiado a la vez puede resultar abrumador. Para la mayoría de las personas, lo mejor es empezar despacio, simplemente haciendo un poco más de lo que hacían antes”, concluyó.

