La organización Coendu (Conservación de especies nativas del Uruguay), emitió un comunicado en el Día Mundial del Medio Ambiente, de preocupación y reflexión sobre la realidad de nuestro país en materia ambiental.
“Lamentablemente, no podemos celebrar”, comienzan, y enumeran una serie de amenazas “presentes y futuras” que ponen en peligro la riqueza natural de Uruguay y que, al día de hoy, parecen quedar en segundo plano ante intereses económicos y políticos, donde no estamos viendo una real toma de decisiones respecto al cuidado de los ecosistemas y de las diferentes especies que los habitan”. Entre ellas, mencionan “el proyecto Neptuno-Arazatí, UPM, puerto espacial en La Esmeralda, Rocha y prospección sísmica para extracción de petróleo en la zona donde el propio MA (Ministerio de Ambiente) quiere avanzar con AMP (Áreas Marinas Protegidas); caza, tala y pesca ilegal, contaminación con agrotóxicos de ríos, arroyos y mares; una alta presión inmobiliaria de barrios privados en toda la franja costera del país…”
URUGUAY ANTI-NATURAL
Catalogan, además, a Uruguay como país “Anti Natural”, (parodiando aquello del “Uruguay Natural”) que promueve una cosa y en la realidad hace otra, y denuncian la ausencia del Estado y más específicamente del Ministerio de Ambiente, que es quien tiene la responsabilidad de la protección, la conservación; “la gestión real del entorno natural y no realizar negociaciones con empresas que tienen influencia significativa en las decisiones de los entes estatales”.
Así como repudian la presencia en la Expo Sostenible de cada año, de corporaciones que promueven “prácticas de responsabilidad social o ambiental” y “en realidad tienen un historial que incluye impactos negativos en el ambiente, como el consumo excesivo de recursos, la generación de residuos y contaminación siendo empresas que es bien sabido no les preocupa la salud de la humanidad cuanto menos podemos esperar que cuiden el ambiente. Mismo, la estatal Ancap con tantas multas ambientales en su haber”.
Con este comunicado piden, además, “una mirada crítica y exigir transparencia en cómo se seleccionan las empresas participantes y qué acciones concretas toman en materia de sostenibilidad” y hacen un llamado a la protección del medio ambiente que “debe ser la prioridad principal del Estado y de las personas que habitamos nuestro país”.

