
Navegar por internet se ha vuelto algo común en todos los ámbitos, y ya no es una actividad exclusiva de los más jóvenes. Cada vez más personas de todas las edades la utilizan a diario, incluso, por supuesto, las personas mayores.
En diversos contextos, ya ni siquiera se trata de una elección: muchos trámites, la solicitud de turnos médicos, ciertas compras, e incluso la comunicación con seres queridos que viven lejos, dependen hoy de la red. A través de sitios web o aplicaciones, ya sea en una computadora, tableta o celular, compartimos datos relevantes y, muchas veces, sensibles.
Internet es un espacio de comunicación, acercamiento, información y en general, una herramienta que puede facilitarnos la vida. Pero para que esta experiencia sea segura, debemos tener en cuenta algunas recomendaciones importantes.
Para ello, conversamos con Adrián Suárez, director de Decode, una empresa de desarrollo de software con sede en Montevideo, quien nos dejó una serie de consejos al respecto.
Contraseñas seguras
Existen algunas reglas de oro que debemos seguir, y cuanto más nos acerquemos a ellas, más protegida estará nuestra información en línea.
Nunca deberíamos usar la misma contraseña para diferentes cuentas. Esto es fundamental, ya que si una persona malintencionada obtiene una de nuestras contraseñas, podría probarla en otros servicios y acceder a ellos en nuestro nombre.
Sabemos que recordar varias contraseñas puede ser difícil —especialmente para personas mayores—, por eso podemos: Compartirlas con alguien de total confianza, como un hijo o nieto. Guardarlas escritas en un lugar seguro y conocido solo por nosotros (y en todo caso, esa persona de confianza). Este lugar nunca debe estar cerca de la computadora ni anotado al reverso del celular o tableta.
Además, la contraseña debe ser fuerte: cuanto más larga y menos predecible, mejor. Es recomendable combinar letras, números y símbolos. También se puede utilizar una frase que sea fácil de recordar, añadiendo caracteres al inicio o al final que no tengan sentido aparente.
Excepto en casos donde realmente sea necesario y solo con una persona de plena confianza, las contraseñas no deben compartirse.
Correos, mensajes o llamadas pidiendo datos personales
Vivimos en un mundo digital donde los delincuentes están siempre al acecho, y cada vez son más ingeniosos. Adrián Suárez aconseja sospechar siempre de correos, mensajes o llamadas que pidan datos personales.
También debemos desconfiar de “buenas noticias repentinas” comunicadas por mensaje o correo electrónico, y ser cautelosos frente a llamados de supuestos familiares pidiendo dinero o datos de manera urgente.
La mayoría de los fraudes no se realizan vulnerando directamente los sistemas, sino manipulando a las personas: eso se llama ingeniería social. A quien “hackean” es a nosotros, no a nuestro banco.
En caso de duda, comuníquese directamente con la institución o persona por otro medio distinto al del primer contacto. Por ejemplo, si lo llaman desde un número desconocido diciendo ser su hijo pidiendo dinero, no devuelva la llamada a ese número. Llámelo a su número habitual, o contacte a otro familiar.
Recuerde: los bancos y otras instituciones en general no solicitan datos personales por teléfono, correo o mensaje. Aunque hay excepciones, es mejor confirmar antes de responder.
En los correos electrónicos, es muy fácil falsificar la identidad del remitente. Siempre verifique cuidadosamente la dirección desde la cual se le escribe. Además, evite hacer clic en enlaces incluidos en correos: es mejor escribir directamente la dirección del sitio en el navegador y asegurarse de que el dominio es correcto.
Si tiene dudas, consulte a alguien de confianza antes de seguir cualquier instrucción. ¡Y recuerde: es mejor desconfiar que lamentar!
Uso seguro de redes sociales
Las redes sociales son una vitrina donde muchas personas comparten su vida. Adrián nos comenta:
“Piénselo así: ¿de verdad quiere anunciarle al mundo entero que está de vacaciones y que su casa está vacía?”
Lo más seguro es compartir información únicamente con nuestro círculo de confianza. Si decidimos hacer publicaciones públicas, debemos ser muy cuidadosos con lo que revelamos.
Los estafadores también usan redes sociales para recopilar información que luego pueden usar en nuestra contra.
No difundir información personal innecesaria
Así como existen técnicas de manipulación como la “lectura en frío” utilizadas por mentalistas o videntes, también existe su versión digital.
A partir de la información pública que compartimos, los delincuentes pueden realizar ataques de ingeniería social. Por ejemplo, si publicamos que tenemos un sobrino llamado Andrés que vive en Madrid, podrían escribirnos algo como:
“¡Tío! Soy yo, Andrés, desde Madrid. Estoy viajando a Uruguay y me tienen retenido en la aduana. ¿Podrías ayudarme a pagar para liberar mis maletas?”
Ellos no adivinan: investigan lo que usted publica.
Medidas de protección del celular
El celular contiene gran parte de nuestra vida digital, así que protegerlo es fundamental. Algunas recomendaciones básicas: Use siempre bloqueo de pantalla (patrón, PIN o huella digital), elija el método que le resulte más cómodo. El PIN debe tener al menos 4 dígitos y evitar combinaciones débiles como 1234, 0000 o 1111. Descargue aplicaciones solo desde tiendas oficiales (Google Play, App Store). Lea los permisos que solicita cada app, y actívelos solo cuando esté usando la aplicación. Evite descargar apps desde enlaces en correos, mensajes o páginas web.
Al usar redes Wi-Fi públicas (plazas, aeropuertos, buses), evite operaciones sensibles como acceder al banco o hacer transferencias. Estas redes pueden ser fácilmente interceptadas.
Si pierde su celular o se lo roban: Comuníquese de inmediato con su proveedor de telefonía. Use los servicios de localización de Google (Find My Device) o Apple (Find My iPhone) para rastrear o bloquear el dispositivo. Active siempre el PIN del chip (SIM), que se solicita al reiniciar el teléfono. Su proveedor puede ayudarle a configurarlo.
Publicidad engañosa
En la web y en aplicaciones, suele aparecer publicidad que puede confundirnos.
Instalar una app desde un anuncio puede llevarnos a tiendas no oficiales y poner en riesgo nuestra seguridad.
A veces, al descargar juegos o apps poco confiables, el celular puede llenarse de publicidad molesta. Incluso, algunos anuncios llevan a sitios falsos (phishing) que imitan páginas reales, como las de los bancos, con el objetivo de robar nuestros datos.
Evite hacer clic en anuncios dudosos. Ante la duda, no lo haga.
Uso de la tarjeta de crédito en internet
Siempre que use su tarjeta en internet, tenga en cuenta lo siguiente: Use preferentemente un proveedor de pago confiable (Paypal, Stripe, MercadoPago, etc.), ya que no requerirá ingresar los datos directamente en el sitio de compra. Si el sitio no ofrece un proveedor, asegúrese de que sea conocido y tenga buena reputación (Amazon, eBay, MercadoLibre). No seleccione la opción “recordar mi tarjeta” en sitios poco conocidos. Nunca envíe fotos ni datos de su tarjeta por correo, mensaje de texto, WhatsApp ni páginas web no seguras. Si su banco ofrece notificaciones por cada uso de la tarjeta, actívelas. Así sabrá al instante si fue usada sin su autorización.
No se trata de tenerle miedo a internet, sino de usarlo con conciencia y precaución.
Conocer las reglas del juego, identificar los riesgos y actuar con responsabilidad es la mejor manera de aprovechar todo lo que el mundo digital tiene para ofrecer sin ponernos en peligro.
