Un reciente comunicado a la opinión pública emitido por Coendu (Conservación de especies nativas del Uruguay), pide a la expedición a bordo del buque Falkor (too), “que la ética predomine”.
El Falkor (too) es el barco que realiza investigaciones científicas en lo profundo de los océanos y que hasta hace unos días estaba en Mar del Plata y ahora viene a aguas uruguayas con el mismo fin: conocer qué hay después de los 200 metros de profundidad y hasta casi 4000; la biodiversidad, geología y todo lo que el ojo humano aún no ha podido conocer. A través del ROV SuBastian, un vehículo operado remotamente (ROV), se puede ver en tiempo real, recopilar datos y colectar muestras de las profundidades de las aguas que serán objeto de investigaciones científicas con el principal objetivo de conocer más sobre las especies y aprender para informar y saber cómo conservarlas. En la expedición que en Uruguay comenzará el 20 de agosto, “Uruguay SUB200 – Revelando los secretos del mar uruguayo”, se encuentra una treintena de científicos uruguayos.
Las plataformas que transmitieron esta expedición en Argentina, se encontraron con un público cada vez más numeroso y asombrado de todos los seres vivos que habitan en el fondo del mar. Sin embargo, con el pasar de los días, empezaron a surgir algunos malestares cuando el brazo del robot operado por los científicos a bordo del Falkor (too), aparentemente tomara demasiadas muestras (colecta) o perturbara la existencia de algunos individuos en el fondo del mar.
¿Qué es la colecta?
La colecta es el método utilizado para estudiar las especies que pueden ser nuevos hallazgos o cuando se encuentran en lugares que no es común verlas. Los métodos de la colecta pueden ser mediante captura directa, redes o trampas con cebo. La colecta científica es la que a menudo termina en el sacrificio de los animales para su posterior análisis y debe contar con permisos especiales.
Con este comunicado, Coendu llama justamente a los investigadores, a colectar el mínimo indispensable.
“Las expresiones contrarias se debieron a la gran colecta de especies que el robot realizó a lo largo de los días, empatizando el público con los animales capturados e invadidos. Desde una langosta que atacó al brazo del robot defendiendo a sus crías hasta los ofiuroideos que huían ante el ataque del brazo capturador, los animales supieron ganar el afecto de la gente que empezó a decir ‘déjenlos en paz’. Este proyecto, aparte de develar gran parte de la biodiversidad presente en el fondo del mar, seguramente descubra especies nuevas para ambos países y por qué no, alguna incluso para la ciencia. Celebramos que Uruguay pueda ser parte de trabajos de investigación marino, ampliando nuestro conocimiento sobre la biodiversidad presente en lugares de tan difícil acceso”, advierte parte del comunicado.
En diálogo con EL TELEGRAFO, Mauricio Álvarez, presidente de Coendu, explicó que “el comunicado surge de intercambios entre socios y miembros de la comisión directiva de Coendu, a raíz de este proyecto que se vio en Mar del Plata, que estuvo fabuloso tanto las imágenes que se mostraron como todo lo que descubrieron y seguramente se descubran para Argentina y lo mismo va a pasar aquí en Uruguay. El tema es que lamentablemente, la sensación que quedó es que quizás hubo una colecta excesiva. Desde la cantidad hasta el diálogo que se daba entre científicos y que parecía que no se trataba de seres vivos. La colecta científica debe tener una ética y a su vez, ser la mínima indispensable”.
Mirada más empática e involucrarse cuando la conservación está en peligro
Por su parte, el comunicado también expresa que “a diferencia de décadas y siglos atrás, hoy la tecnología permite obtener mucha información sin métodos invasivos, dejando estos últimos únicamente para unos escasos casos donde no hay otra forma. En materia ambiental, la gran diferencia entre conocimiento (acumulación de información) y sabiduría (puesta en práctica del conocimiento adquirido), podríamos separarla entre investigación y conservación.
Sabemos que este tipo de investigación generará trabajos científicos, y eso puede generar expectativas, pero no debería esto frenar la actuación y expresión de toda la ciencia contra el gobierno cuando haya situaciones que pongan en riesgo la conservación de la biodiversidad. ya que son ellos quienes tienen más elementos (conocimiento=investigación) para justificar toda la puesta en práctica (conservación)”.
Álvarez no se manifiesta en contra de estas investigaciones, pero sí pide en representación de Coendu, “a nuestros científicos uruguayos que van en el barco, que por favor hagan primar la ética y solo colecten lo menos posible”. También aprovecha a pedirles –sobre todo también a raíz de que hace poco fue la Audiencia Pública por la prospección del petróleo– más involucramiento en la expresión y la lucha a favor de la conservación de la biodiversidad. De nada sirve investigar y tener una posición de pensamiento, si después no la vuelco y no defiendo cuando hay que defender; en este caso ir contra la prospección de petróleo”, manifestó Álvarez, también haciendo referencia al proyecto de prospección sísmica submarina tridimensional para la búsqueda de petróleo en Uruguay. Consultado sobre otras actividades que también implican el sacrificio de fauna marina –el caso por ejemplo de las redes de pesca de arrastre que además de los peces que se pretende capturar, también se llevan muchas otras que mueren en las redes porque no les sirven–, Alvarez dijo que “sí, la pesca de arrastre es una actividad totalmente destructiva que debería estar prohibida en todo el mundo.
Sin embargo, así como nos oponemos a la pesca de arrastre, también quisimos dar este mensaje que es bien diferente, ya que quienes van en ese buque son científicos que deberían estar mucho más afines con la conservación. Por lo cual, a diferencia de la pesca de arrastre que se deberían tomar acciones legales más fuertes para prohibirla totalmente, a los investigadores simplemente les pedimos que colecten lo mínimo indispensable”.

