La osteoporosis disminuye la densidad de los huesos provocado por la pérdida del tejido óseo normal. En la población en general, particularmente en los adultos mayores, determina una disminución de la resistencia del hueso frente a los traumatismos o la carga, con la consiguiente aparición de fracturas.
Los especialistas definen al hueso como “un tejido vivo”, en continua renovación. Por un lado forma hueso nuevo y, simultáneamente, destruye hueso envejecido.
La osteoporosis aparece cuando se rompe el equilibrio entre ambas etapas y vuelve a los huesos más porosos, con un incremento del número y amplitud de las celdillas que existen en su interior. Están más delgados y frágiles y resisten peor a los traumatismos, fracturándose con facilidad. Las localizaciones más frecuentes de fracturas osteoporóticas son: muñeca, cadera y vértebras.
En general, no produce síntomas, no duele ni causa ninguna alteración en sí misma. Sin embargo, al producirse gran fragilidad en los huesos, aparecen con mayor frecuencia las fracturas óseas, que son las que condicionan los síntomas en los pacientes.
En las mujeres que atraviesan la etapa menopáusica, se vuelven frecuentes las fracturas vertebrales, con dolores muy agudos en la espalda y condicionan la aparición progresiva de deformidades. Fundamentalmente, disminución progresiva de la talla por aplastamientos vertebrales y dolores que, muchas veces, son los síntomas que llevan a la consulta y posteriormente, al diagnóstico.
La osteoporosis en los adultos mayores produce típicamente fracturas en los huesos largos, sobre todo en la muñeca, y más aún en el fémur, siendo la responsable de las típicas fracturas de cadera en esta población específica.
Existen también numerosos factores que aumentan la pérdida de masa ósea que acompaña la edad, y por tanto, multiplican el riesgo de padecer osteoporosis y sus consecuencias. Entre ellos cabe destacar la inmovilización o el sedentarismo, el tabaco y el alcohol.
Osteoporosis y Alzheimer
Ambas enfermedades están estrechamente asociadas con el envejecimiento. A medida que las personas tienen una mayor expectativa de vida, crece el número de casos de estas patologías. Además de los trastornos cognitivos típicos del Alzheimer, el envejecimiento también puede llevar a la pérdida de densidad y calidad ósea. Atención de Alzheimer Paysandú (ADAP) lleva adelante una campaña contra el sedentarismo, como uno de los factores de riesgo para el deterioro cognitivo y de otras patologías, como la oesteoporosis. “Teniendo en cuenta los factores de riesgo cardiovasculares que clasificamos en ‘modificables’, como el sedentarismo y tabaquismo, junto a los ‘no modificables’ que son genéticos, podemos vincularlo a la actividad que realizará ADAP el 27 de setiembre”, dijo el Dr. Marcelo Luaces, integrante del equipo técnico de la institución. En el marco del séptimo aniversario de La Milla Dorada, ADAP expondrá nuevamente los beneficios del ejercicio físico “no solo a nivel del cerebro sino como pilar común del tratamiento no farmacológico de enfermedades cardiovasculares y sus factores de riesgo, sino también en el beneficio para la salud de nuestro esqueleto”, señaló a Pasividades.
Multifactorial
Explicó que “la osteoporosis es una enfermedad multifactorial asociada a factores genéticos, nutricionales, de ejercicio y médicos. Se caracteriza por el deterioro de la microestructura del tejido óseo y la reducción de la densidad ósea, lo que aumenta el riesgo de fracturas esqueléticas con consecuencias de discapacidad y costos económicos”. De acuerdo a Luaces, “la densidad mineral ósea disminuye debido a cambios multifacéticos y complejos en las hormonas sexuales, la nutrición y la carga ósea. Los comportamientos modificables, como fumar, la ingesta dietética y el ejercicio pueden contribuir al desarrollo de osteoporosis en la vejez. Como resultado de la inactividad y la reducción de las cargas de soporte de peso, como el reposo en cama y el tiempo en gravedad reducida, o estar de pie, se altera el recambio óseo y la homeostasis mineral”.
En este marco, recordó que “la Milla Dorada surgió en la Universidad de Edimburgo basada en investigaciones científicas. A partir de estimular a recorrer una milla, que para nosotros mide exactamente eso la ciclovía en el ingreso a Paysandú o 1,6 kilómetros, no solo estamos contribuyendo a oxigenar nuestro cerebro y quemar grasas sino también a prevenir otras enfermedades como la depresión. Por otro lado, se crean redes de apoyo que evitan la soledad”. Luaces enfatizó que “el esqueleto humano siempre está en un equilibrio de formación-reabsorción ósea, y la carga mecánica del ejercicio o el soporte de peso promueve la salud ósea, mientras que la actividad sedentaria excesiva altera este equilibrio y, por lo tanto, afecta negativamente a la salud ósea. Es, en ese sentido, que se recomienda la actividad física para el tratamiento de la osteoporosis”.
