
Paysandú FC dio un paso importante, aunque no definitivo, hacia el tan anhelado sueño del ascenso a la “B”: ayer por la tarde empató 1 a 1 ante DFC en la final del Torneo Apertura de la Primera C, pero el equipo que orienta Ramón Silvera se impuso por penales 4 a 1, para celebrar el más que merecido título que sirve para acceder a una eventual final por el segundo ascenso, en caso de que los sanduceros no ganen la tabla anual.
Tarde espectacular en la ciudad, con sol a pleno y mucho público en las tribunas para recibir la visita del club que se autodenomina DFC pero que para la AUF sigue siendo Durazno, (motivo por el que desde estas líneas lo llamaremos “el rival” o “la visita”) aunque ya no tenga a aquella ciudad como sede. Lo cierto es que los dirigidos por Casanova avisaron primero: a los 6’ Viera probó con un remate desde la medialuna que Ferreyra mandó al córner.
Paysandú tuvo su primer acercamiento peligroso a los 12’, cuando Amaro robó la pelota en la salida del rival, encaró en diagonal hacia adentro y remató apenas desviado por encima del horizontal.
La más clara llegó a los 21’, cuando el local remató tres veces prácticamente en el área chica, pero las tres veces la defensa contuvo y terminó despejando. Paysandú parecía mejor plantado, pero la visita reaccionó a los 27’, cuando en un tiro de esquina, la pelota cayó en los pies de Abella, quien remató de derecha para que el remate pasara muy cerca del palo derecho de Ferreyra. Sin goles terminó el entretenido primer tiempo.
Las emociones llegaron en la segunda mitad. La defensa visitante venía mostrándose endeble y Paysandú supo aprovechar ese factor a los 12’, cuando un envío por el carril central puso a Cantera a luchar por la posesión con un zaguero que rápidamente se vio superado; el volante quedó solo y ante la salida del arquero apeló a un recurso magistral: un “sombrerito” bien elevado que infló la red.
Gol y tranquilidad para Paysandú, que pasó a dominar al rival jugando con mucha actitud, pero sobre todo con la templanza necesaria para manejar los tiempos del partido. Una fuerte falta de Viera le valió la roja a los 24’, y eso significaba que estaban dadas las condiciones para aumentar la ventaja y encaminar el partido, pero no fue así.


Paysandú tuvo espacios y chances como para liquidar: primero fue Leyes a los 26’ quien se perdió el segundo tras otro error defensivo, y a los 43’ Cantera no pudo con la resistencia de Cartes, que mandó al córner.
Y como si fuese ley aquello de que “goles errados son goles en contra”, en una de las últimas jugadas del partido la visita tuvo una inmejorable posibilidad con un tiro libre frontal. Rodales pateó con clase y empató, dejando atónito a todo el Estadio Artigas.
Con la decepción del empate sobre la hora, sólo quedaba aferrarse a los penales, y allí hubo efectividad absoluta del local; nadie titubeó a la hora de elegir cómo patear.
Los que sí flaquearon fueron los de rojo, que dos veces encontraron en Ferreyra a una muralla. Ahora se viene el Clausura y el objetivo de la Anual, pero Paysandú ya sabe que cuenta con esta carta y que el sueño del ascenso está un paso más cerca. M.R.


