Totalmente en forma: Cómo lograr que el ejercicio se sienta más fácil

Seguramente todos hemos escuchado la frase: “No se pone más fácil, te volvés más fuerte”. Y es completamente cierta. Una mancuerna de 15 kg sigue pesando lo mismo sin importar qué hagas. De igual forma, levantarse a las 6:00 am a entrenar siempre implica un cierto nivel de incomodidad, más si tenemos en cuenta los fríos del invierno.

Pero es importante señalar que incomodidad no es lo mismo que dolor, y pueden requerirse meses para que adoptes plenamente un hábito, de acuerdo con Rachael Welford, coach de TruConnect. Por ahora, lo único que necesitas es aprender a sentirte cómodo estando incómodo. Suena contradictorio por supuesto, pero es uno de los más antiguos consejos de ciertos atletas de élite o incluso entrenamientos militares, que serán muy duros, pero también muy efectivos.

Una de las claves para lograr esto es tener claro el “por qué” y el “cómo”. Cuando vamos camino al gimnasio podemos ir pensando en cualquier cosa pero conviene recordar por qué decidimos hacer eso y cómo la sesión de ese día nos acercará a nuestro objetivo. Si la meta es ponerte en forma, por ejemplo, la razón podría ser tener la capacidad de estar activo con tus hijos, o no terminar desesperado por una bocanada de aire si caminamos un poco rápido al lado de nuestra pareja.

Corto y largo plazo

“Necesitas metas tanto a corto como a largo plazo”, dice Welford. La intención de perder 10 kg no te brindará la misma motivación diaria que el objetivo de completar dos carreras de 5 kilómetros por semana. También recomienda emparejar hábitos: tomar algo que ya haces y combinarlo con lo que quieres hacer. Por ejemplo: “Si escuchas un podcast diario, combínalo con una caminata”. En un par de meses, esto debería sentirse completamente natural, aunque al principio no lo parezca. Son muchos los corredores que pueden contar lo difícil que fue su primera salida, algo que ahora hacen con la misma facilidad que respirar.

De acuerdo con Will Duru, experto en entrenamiento de fuerza y acondicionamiento, el dolor muscular de aparición tardía es uno de los principales obstáculos que enfrentan los novatos. “Puede tomar algunas semanas que tu cuerpo se acostumbre a una nueva rutina”, dice. Saltarte el calentamiento es un error común. Duru recomienda comenzar cada sesión con 500 metros de remo o 10 minutos de trote. “También necesitas realizar la técnica correcta al ejercitarte. Debes enfocarte en el tiempo bajo tensión para fortalecer el músculo sin someter tus articulaciones y tendones a demasiada presión”, explica. Si no estás seguro de cómo hacerlo, un entrenador personal puede ayudarte.

Si las cargas que estás levantando actualmente se sienten muy exigentes, podría tomar unos tres meses para que te parezcan “fáciles”. Pero recuerda: “Si es demasiado sencillo, no verás cambios”, advierte Duru. “Incrementa el peso a lo largo del tiempo o juega con las series y repeticiones para evitar estancarte”. Si haces esto, se cumplirá lo que dice aquella frase del comienzo: te volverás más fuerte. Y como consecuencia, tendrás la impresión de que el ejercicio es más fácil.

¿Cuento o realidad?

Pero veamos, por más que se repitan estos consejos a muchos les pueden parecer un cuento chino, algo que dicen los entrenadores para no perder sus trabajos, o sea, el que es un vago para el ejercicio lo será siempre y el que tiene aptitudes atléticas lo tendrá más fácil. Sin embargo, estamos rodeados de historias que contradicen esa teoría. Tal vez la más radical es la del corredor indio de 114 años que comenzó a correr recién a los 60 años, al quedar viudo, pero también hay ejemplos mucho más cercanos y menos famosos. Si nos ponemos a pensar todos conocemos gente que comenzó “tarde” a ejercitarse.

Algunos a los 40, otros a los 50. Y ahora no pueden estar un día sin moverse un poco. No son superhumanos, simplemente encontraron esa chispa que los movió a comenzar con una rutina que después se hizo parte de sus vidas. Más allá de las diferencias de edad, los beneficios que puede contar esa gente son incontables. Incluso más que aquellos que solo hicieron ejercicio durante su juventud y después lo abandonaron. Es, como casi todo en la vida, una simple cuestión de constancia. Encontrar la motivación es la llave para un mundo diferente. Y mejor.