Uruguay se posicionó con 3.538 puntos en el noveno lugar en el primer mapa mundial de cuidados paliativos, elaborado en 2025 según un nuevo marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero también es el único país de América en el Top 10.
El trabajo reporta entonces que de los 201 países evaluados, sólo 24 (12%) alcanzaron el nivel de desarrollo “Avanzado”, y destaca que ese grupo incluye, entre otros, a Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos, Australia, Irlanda, Tailandia y Uruguay.
Si queremos encontrar a otros países de América, en la posición 17 aparece Costa Rica, mientras que Chile y Estados Unidos empatan en la posición 22. Nuestros vecinos Argentina y Brasil están más lejos al obtener solo en nivel “Establecido”.
Por delante de Uruguay aparecen Países Bajos, Taiwán, Austria, Australia, Suiza, Noruega, Suecia y Alemania.
El informe también aclara que si bien los países occidentales de altos ingresos dominan los primeros puestos, logros regionales como los de Tailandia, Chile, Uruguay y Costa Rica demuestran que es posible lograr avances significativos a pesar de la escasez de recursos, y apuntan que ese conjunto de países, donde está el nuestro, ofrecen valiosos modelos para el aprendizaje y la adaptación regional.
A todo esto, y si bien se habla de los cuidados paliativos, no todo el mundo sabe exactamente qué son.
Se trata de un enfoque para mejorar la calidad de vida de pacientes y sus familias que enfrentan enfermedades graves.
La prevención y el alivio del sufrimiento a través de la identificación temprana, evaluación y tratamiento de problemas físicos, psicosociales y espirituales son los objetivos principales de esos cuidados.
También hay que tener en cuenta que la OMS los considera un servicio esencial y no un servicio adicional.
Se estima que 40 millones de personas en el mundo necesitan cuidados paliativos cada año, debido al envejecimiento de la población y al aumento de enfermedades crónicas y no transmisibles. Por lo tanto, existe una mayor necesidad de abordar cuidados paliativos mediante la sensibilización, la mejora de las regulaciones de salud, la capacitación de proveedores de atención médica y la integración de los cuidados paliativos en el sistema de salud.
Afrontar el sufrimiento supone ocuparse de problemas que no se limitan a los síntomas físicos. Los programas de asistencia paliativa utilizan el trabajo en equipo para brindar apoyo a los pacientes y a quienes les proporcionan cuidados.
Esa labor comprende la atención de necesidades prácticas y apoyo psicológico a la hora del duelo. La asistencia paliativa ofrece un sistema de apoyo para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible hasta la muerte.
Los cuidados paliativos están reconocidos expresamente en el contexto del derecho humano a la salud. Deben proporcionarse a través de servicios de salud integrados y centrados en la persona que presten especial atención a las necesidades y preferencias del individuo.
Una amplia gama de enfermedades requieren cuidados paliativos.
La mayoría de los adultos que los necesitan padecen enfermedades crónicas tales como enfermedades cardiovasculares (38,5%), cáncer (34%), enfermedades respiratorias crónicas (10,3%), SIDA (5,7%) y diabetes (4,6%). Muchas otras afecciones pueden requerir asistencia paliativa; por ejemplo, insuficiencia renal, enfermedades hepáticas crónicas, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, artritis reumatoide, enfermedades neurológicas, demencia, anomalías congénitas y tuberculosis resistente a los medicamentos.

