En un acto celebrado en dos instancias debido a la gran cantidad de personas, el Instituto de Formación Docente (IFD) realizó el acto de colación de grado en el Teatro Florencio Sánchez, en donde 164 personas recibieron su título profesional de la educación.
En esta instancia fueron: 44 maestras en primera infancia; 16 asistentes técnicos en primera infancia; 6 educadores sociales; 52 maestros en educación primaria; y 46 profesores de educación media.
En dos emotivas ceremonias, los nuevos profesionales estuvieron acompañados por familiares y amigos que, con orgullo celebraron la obtención del título luego de varios años de dedicación, esfuerzo, compromiso y sacrificio.
Con este acto de colación de grado se dio uno de los momentos más significativo en la vida académica de más de un centenar de personas que vieron culminado años de estudio. Aunque, como toda profesión, deberán continuar estudiando para seguir siendo grandes profesionales.
Estuvieron presentes, además de las autoridades del IFD encabezados por su directora Luján Mayans, y docentes de la institución; la consejera del CFE, Martina Bailón; la secretaria general de la Intendencia Departamental, Gabriela Gómez; el inspector Departamental de Primaria, Carlos Casaretto; inspectores, directores y docentes de escuelas y liceos; el director de la sede Paysandú del Cenur Litoral Norte, Líber Acosta; la directora del Centro de Lenguas Extranjeras, Sandra Baccaro; la directora departamental del INAU, Andrea Polischuk; ediles, diputados, entre otras autoridades.
“PROFUNDO ORGULLO”
La directora del IFD, Luján Mayans, destacó la labor llevada adelante por la comunidad educativa que puso como corolario el título de 164 nuevos profesionales de la educación, pero también por el acompañamiento brindado durante todos estos años.
“Es un profundo orgullo verlos alcanzar esta meta”, indicó Mayans. “A muchos de ustedes los conozco desde el liceo y me emociona haberlos acompañados en este camino”, señaló visiblemente emocionada la directora.
“Cada título que hoy reciben es mucho más que un papel, es un símbolo de la perseverancia, del compromiso y de la pasión que le pusieron en su formación”. “Es también fruto del apoyo de sus familias y de trabajo dedicado de los docentes que los guiaron”, añadió.
“Actualmente, estudiar formación docente en el Interior, siendo padre, madre, trabajador o viviendo en localidades vecinas o rurales es posible gracias a las diversas modalidades de cursado”, destacó.
“En una ciudad que se proyecta como universitaria, nuestro instituto no puede quedar relegado. Históricamente hemos sido referentes en la educación terciaria como formadores de formadores”.
“Este año ha sido especialmente desafiante, reflejo de las transformaciones sociales y culturales de un mundo en constante cambio. Desafíos que solo podemos afrontar tejiendo redes y trabajando interinstitucionalmente, como lo venimos haciendo”, resaltó la directora.
“Estos desafíos no se resuelven únicamente desde la dirección, sino desde la fuerza de una verdadera comunidad educativa; que es mucho más que un grupo de personas reunidas en torno a una institución de enseñanza. Es un tejido vivo de vínculos donde cada voz y cada mirada se entrelazan con las de los demás”.
“Es el espacio donde la transmisión del saber se convierte e un encuentro donde la memora del pasado dialoga con la promesa del futuro, y donde la formación no se limita a contenidos, sino que transforma vidas”, reflexionó Mayans.

