La noche del domingo marcó un hito cargado de emoción, ya que arribó a nuestro país el vuelo con 226 soldados que estaban desplegados en la República Democrática del Congo. Entre ese número, se encontraban los últimos ocho soldados sanduceros que formaron parte del contingente “Uruguay IV”, quienes regresaron finalmente a su tierra luego de 19 meses de misión en un territorio signado por la inestabilidad y la violencia.
El vuelo que trajo a los efectivos fue el último en arribar al país tras el despliegue internacional. Se trataba del grupo que debía volver en enero, pero cuyo retorno se retrasó debido al recrudecimiento del conflicto con los rebeldes del movimiento M23, situación que obligó a prolongar su permanencia hasta que, tras intensas negociaciones entre Naciones Unidas y las fuerzas en el terreno, pudieron emprender el regreso.
Autoridades militares recibieron en Montevideo a los 226 efectivos que completaron la misión en África, marcando así el cierre del contingente nacional desplegado en el período 2024-2025. En tanto, próximo a las 8, los soldados sanduceros pisaron nuevamente suelo local, donde los esperaba un recibimiento íntimo, solemne y cargado de sentimiento en el Batallón de Infantería Mecanizado Nº 8 “Gral. Leandro Gómez”.
Allí, el jefe de la unidad, teniente coronel Roberto Avilés, encabezó el acto de bienvenida, que no necesitó discursos prolongados para transmitir su hondura. Bastaron los abrazos, las lágrimas contenidas y las miradas entre camaradas y familiares para dar cuenta de lo que significa regresar a casa después de dos años lejos, atravesando dificultades que pocos logran dimensionar.
Con evidente alegría, pero sobre todo con la emoción a flor de piel, el sargento Kevin Quintero, el cabo primero Emanuel Ferreira, el cabo segundo Jonathan Rodríguez, y los soldados de primera José Rojas, Martín Yaque, Chayanne Ledesma, Iván Rosano y Mawell Pedrozo, se reencontraron con sus familiares, quienes guardaron durante meses la esperanza de verlos volver sanos y salvos.
El regreso fue también un recordatorio de la magnitud de la misión cumplida: más de 19 meses en un país distante y complejo, prestando servicio en el marco de la operación de paz de Naciones Unidas (Monusco), donde Uruguay mantiene una destacada tradición de compromiso internacional. Para los ocho sanduceros, la experiencia quedará grabada como una etapa de sacrificio, aprendizaje y entrega, ahora coronada con el reencuentro más esperado.

