Preñez del 92% registra Taller de Gestación Ovina en Minas

Archivo Una eventual recuperación de la majada nacional no será inmediata.

Organizada por la Sociedad Agropecuaria de Lavalleja, junto al grupo de veterinarios del Taller de Gestación Ovina, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y el Instituto Nacional de Investigación Ovina (INIA), se realizó en el local Campanero de Minas, Lavalleja, el Taller de Gestación Ovina, que mostró un porcentaje de preñez del 92%, un resultado que se ubica dentro de los niveles considerados buenos. Si bien está algo por debajo de los registros excepcionales de los últimos años, continúa por encima de los promedios históricos. El porcentaje de gestaciones melliceras alcanzó el 21%, también dentro de niveles destacados desde una perspectiva histórica. Uno de los principales elementos que surgió del análisis fue la diferencia entre las majadas ubicadas al norte y al sur del río Negro. Este año hubo una participación especialmente importante de establecimientos del norte, donde predominan majadas más grandes y razas orientadas hacia la producción de lanas finas, genéticamente menos prolíficas.
A esto se sumaron condiciones climáticas muy diferentes. En el norte, las abundantes precipitaciones durante el verano generaron mayores dificultades sanitarias, principalmente problemas podales y gastrointestinales. En el sur, en cambio, luego de un período seco se produjo una importante disponibilidad de pasturas durante marzo y abril, generando una suerte de “flushing natural” que favoreció la reproducción.

Además, en el sur existe una mayor presencia de razas doble propósito y carniceras, con mayor prolificidad, así como sistemas productivos más intensivos. Estas diferencias se reflejaron en el potencial de señalada: mientras al norte del río Negro se ubicó en 104%, en el sur alcanzó 117%.

“Es una diferencia muy grande”, sostuvo el doctor Santiago Bordaberry a El País, quien explicó que responde a una combinación entre composición racial de las majadas, condiciones climáticas y sistemas de producción.
Otro dato que llamó la atención fue el crecimiento del tamaño promedio de las majadas relevadas. Después de varios años de descenso, el promedio alcanzó las 608 ovejas. Para Bordaberry, el dato podría comenzar a mostrar un cambio de comportamiento de los productores frente al mejor escenario del negocio ovino. “Probablemente sea una señal de que hay gente reteniendo vientres, producto de la situación general del mercado”, indicó.

El veterinario destacó que, tras varios años de reducción del stock, muchos establecimientos realizaron una fuerte selección y conservaron sus mejores animales. Esa situación permite contar actualmente con una base genética de calidad sobre la cual comenzar una eventual recuperación. Más allá de los buenos resultados reproductivos, el taller volvió a poner el foco sobre uno de los principales desafíos del rubro: transformar las gestaciones, especialmente las múltiples, en corderos efectivamente señalados.
Las encuestas realizadas entre los productores mostraron que quienes utilizan flushing obtienen resultados reproductivos particularmente buenos, aunque la práctica todavía no está extendida.

Otro dato fue especialmente significativo: el 55% de los productores que realizan ecografías no adopta un manejo diferencial con las ovejas melliceras. “Preñarlas es muy fácil y obtener una tasa alta de melliceras es relativamente fácil. Hay herramientas genéticas, de manejo y nutricionales para lograrlo. Lo más difícil es la conservación de ese cordero”, explicó.
Remarcó que la ecografía debe estar acompañada por decisiones posteriores. Identificar las ovejas con mellizos permite separarlas, mejorar su alimentación, reservar potreros, utilizar suplementación cuando sea necesario y aplicar las herramientas sanitarias y de manejo disponibles para reducir las pérdidas. “Si tenemos identificado cuál es el problema, hay que aplicar la receta completa. Tenemos que conservar esos corderos”, afirmó. Respecto a la evolución de la majada nacional, Bordaberry consideró que una eventual recuperación no será inmediata, pese al ciclo reproductivo relativamente corto de la especie ovina.
Según explicó, varios productores que este año decidieron realizar ecografías habían vendido anteriormente tanto corderos machos como hembras, por lo que el efecto del mejor escenario de precios posiblemente no se refleje plenamente en el stock durante este ejercicio. Sin embargo, entiende que la situación puede cambiar hacia adelante. “El año que viene seguramente la gente va a retener más vientres y va a haber un stock un poco más alto”, proyectó.

Ingresa o suscríbete para leer la noticia completa y todo el contenido del diario.

IngresarPara quienes tienen una suscripción activa o quieren renovarla.SuscribirmePara quienes se suscriben por primera vez.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*