“El joven araña”: tejiendo fuerza entre los hilos del dolor

EL JOVEN ARAÑA, de Fernando Pozzo. Teatro DeCartón, Carmelo. Dirección: Leonardo Martínez. Con Alejo Bermúdez, Fernando Pozzo. Espacio Cultural Arteatro. XX Bienal de Teatros del Interior. Domingo 5 de octubre 2025.

En “El joven araña”, un joven estudiante de secundaria sufre acoso escolar y se encierra en sí mismo, incapaz de enfrentar las heridas invisibles que el dolor le provoca. La obra, dirigida a un público juvenil, transita entre el espíritu reflexivo de “El hombre que calculaba” y la enseñanza filosófica de Mr. Miyagi, el recordado maestro de “Karate Kid”. A través de un texto que plantea preguntas incómodas y ofrece respuestas inspiradoras, invita a reflexionar sobre la violencia, la empatía y la posibilidad de sanar.

Un profesor de Matemáticas, preocupado por las reiteradas ausencias del alumno, decide visitarlo en su casa. Allí descubre que el muchacho se ha refugiado en su habitación, desordenada y caótica, un espejo de su propio mundo interior. La cama en posición vertical, los muebles amontonados y la penumbra del espacio funcionan como metáforas de su mente, atrapada entre la confusión, el miedo y la culpa.

La puesta en escena de “El joven araña” se sostiene con solo dos intérpretes -uno de ellos también autor del texto-, lo que refuerza el carácter íntimo y emocional de la propuesta. La dinámica entre ambos genera una suerte de duelo dialéctico, un debate intelectual y afectivo en torno a la muerte, las crisis juveniles y las raíces de la violencia: ese poder que algunos ejercen para intimidar, humillar o dañar con impunidad.

Tanto Bermúdez como Pozzo ofrecen interpretaciones convincentes, pero es Bermúdez quien se destaca con una entrega profunda y honesta, convirtiéndose en una verdadera revelación escénica. Su trabajo transmite vulnerabilidad sin caer en el melodrama, logrando que el público conecte con el sufrimiento y la búsqueda de redención del personaje.

La obra combina el realismo emocional con una mirada poética sobre el dolor y la resiliencia. Su mensaje, dirigido especialmente a los jóvenes, resuena con fuerza: incluso en medio del silencio y la oscuridad, siempre es posible encontrar un camino hacia la luz. E.J.S.