Días pasados, en el Círculo Napolitano, invitada por el Cremig, la doctora Mónica Sans dictó una conferencia sobre el tema Genética e identidad. Nos introdujo en el tema la antropóloga Eugenia Terra, quien la presentó. Sans es una docente investigadora de la Facultad de Antropología, quien investiga las poblaciones pasadas y presentes del Uruguay, desde la morfología a los estudios moleculares, del ADN, relacionando la antropología con la genética y la arqueología.
Durante unos 150 años la existencia de indígenas en el país se había invisibilizado. Recién a partir de 1986, comenzó a cambiar la visión instalada en los libros de historia y en el ámbito académico, y en las mentes (en el año 1925, centenario de la Independencia, se publicó un libro donde quien escribía se alegraba de que en este país ya no existía el “problema” de los indios).
El relato dominante de una descendencia muy blanca y europea negaba el mestizaje, revelado por la investigación del ADN. Según los estudios genéticos, la población uruguaya tiene un origen diverso, con mezclas de grupos guaraníes, charrúas y guenoas. “Es como si en el Uruguay hubieran confluido pampeanos patagónicos, chaqueños, amazónicos, de distintos lugares, y eso es lo que se ve a nivel de ADN hoy”, dice Sans. El género femenino juega un rol clave, pues la evidencia está en el ADN mitocondrial materno. Se pensaba que todos veníamos de los barcos, es decir, todos, o la gran mayoría, descendientes de inmigrantes. Pero no es así, hay muchas más personas con ancestría indígena y afro de lo que se creía. Sólo sucede que muchos no lo saben y otros no lo declaran. Porque no siempre estuvo bien visto tener ascendencia indígena. Y porque las mujeres no tenían ni voz ni voto, no figuran en los libros de historia. Y porque muchos nada saben sobre el ADN.
Actualmente existen varias asociaciones charrúas, que buscan reivindicar su existencia y sus derechos.
Un hito muy importante en nuestra historia uruguaya fue Salsipuedes. Se pensaba, a partir de ese año, que se había exterminado la etnia charrúa. Pero ahora se ha cambiado la perspectiva. No se sabe exactamente cuántos charrúas había en esa matanza, ese etnocidio o genocidio. Se sabe que eran todos hombres, porque las mujeres no participaban en esos asuntos de guerra. Algunos dicen que mataron a 40, otros, a 200. Pero no todos los caciques estaban allí en ese momento, y algunos huyeron. Senaqué, el brujo de la tribu, Vaimaca Perú y Tacuabé fueron capturados, y sobrevivieron, pero fueron llevados a Francia. Las mujeres y los niños fueron repartidos a lo largo del camino hacia Montevideo. De sus uniones obligadas con soldados blancos, se produjo el mestizaje. Es decir, que quedaron vivos muchos charrúas y sus descendientes. (Por ejemplo, hace poco tiempo murió en Tacuarembó un descendiente directo de un cacique, quien había sido entrevistado por periodistas).
Hace algunos años se publicaron estos datos, que hay que ajustar: en todo el país, en promedio, había un 14% de ancestría indígena biparental, un 9% de ancestría africana y un 77% europea.
En Paysandú: 24% ancestría indígena, 7% africana y 69, 5 % europea. Son valores calculados, no exactos, ni individuales. Entre 4% y 36%, datos individuales. En Salto se encontró hasta un 51 % individual.
Llaman la atención los datos sobre ancestría materna, ADN mitocondrial, en este departamento. Se han estudiado en hospital y mutualista. Las variantes de este ADN pasan de madres a hijos, y son cifras exactas. En este caso gana Paysandú. Un 65% tiene un ancestro indígena, al menos, un 12,5% africano y un 23% europeo.
En cuanto a la ancestría indígena por línea paterna, cromosoma Y, que el padre transmite a los varones, hay 0% en Paysandú, 13% africano y 87 % europeo. Significa que en este departamento hay muchas personas con una antecesora indígena materna, pero no ancestros indígenas varones.
Mónica dice que el cromosoma Y está ligado al apellido, y en Paysandú hay muy pocos grupos de apellidos, no hay apellidos indígenas, eso entiendo. Ella y su equipo siguen investigando este asunto de los apellidos en relación con el ADN.
Los distintos censos realizados en 2011 y 2023 proporcionan datos que no siempre coinciden, por distintas razones. Hasta hace muy poco, nadie hablaba en público de su ascendencia indígena, sí en privado. Y cuando fueron censadas, muchas personas no lo sabían y a otras no les preguntaron.
Pero queda la certeza de que en Paysandú y en todo el país, la etnia charrúa no ha desaparecido, permanece viva en sus descendientes.
La tía Nilda

