
El Parlamento Nacional rindió homenaje al teatro Florencio Sánchez en el año que cumplirá su 150º aniversario, con la presencia de autoridades municipales encabezadas por el intendente Nicolás Olivera y de la fundación Amigos del Florencio, el Arq. Walter Belvisi y el Dr. Carlos Leoni.
La propuesta fue presentada por el diputado del Partido Nacional, Fermín Farinha, quien destacó el valor histórico y cultural del teatro para la comunidad sanducera y señaló que esta celebración no conmemora únicamente un edificio, sino también el legado artístico y la identidad colectiva construida en torno a ese teatro a lo largo de generaciones.
Seguidamente hicieron uso de la palabra los legisladores Walter Verri, Federico Casaretto y Juan Gorosterrazú. Verri destacó que es “un emblema de la cultura y evoca una parte entrañable del alma sanducera”.
Resumió las diferentes etapas desde su construcción por el jefe político Basilio Pinilla, quien conformó “una comisión de vecinos para emprender la obra y el primer elemento fue el nombre ‘Progreso’”, en tanto “levantar una sala en el siglo XIX era una declaración de confianza en el futuro”.
La sala, inaugurada el 4 de octubre de 1876, atravesó por diversos hitos a lo largo de su historia. Las obras de construcción fueron suspendidas durante la toma de Paysandú y “18 años después de su fundación fue rematado” ante la imposibilidad de la comisión de vecinos de afrontar sus gastos.
El edifico fue adquirido por un grupo de vecinos vinculados al teatro, pero ya no era público. “Este detalle no es menor porque se consolidará definitivamente en la década de 1970 como un patrimonio fundamental”, dijo Verri.
Entre los momentos más destacados de su trayectoria, rescató que allí “se presentó por primera vez en el país la partitura completa del Himno Nacional, dirigido por el hijo de José Debali” o la presentación de galas líricas para sucesivas comitivas presidenciales.
“También hubo una época en que no se lo cuidó, se deterioró y tuvo usos más rentables pero menos amigables para un teatro. Comenzó un lento e inexorable deterioro. Allí comenzó al gran segunda etapa del teatro que lo lleva a nuestros días”, señaló el legislador.
En la década de 1970, la intendencia de la época no contaba con recursos para su compra. El intendente de entonces, “comenzó a pelear por salvar al teatro” y “pensó que había una forma al declararlo patrimonio histórico nacional”. Con profusa documentación “dio varias batallas, convenció al gobierno nacional y el 1 de agosto de 1975 fue declarado monumento histórico nacional”. El 1 de agosto de 1980, EL TLEGRAFO informaba la autorización de dicha compra con vistas a su restauración como sala y conservación como patrimonio.
“Quiero reconocer a esa persona que hoy está y es el Arq. Walter Belvisi, que fue el intendente en esos años. Si no hubiera estado en ese momento, quién sabe qué suerte hubiera tenido el teatro y capaz que no estaríamos celebrando 150 años”, resaltó.

