En el Día del Ingeniero Alimentario, la profesional sanducera Antonella Goyeneche reflexionó sobre el papel de esta disciplina en los desafíos globales vinculados al hambre, la sostenibilidad y la educación alimentaria.
Goyeneche destacó la relevancia de la ingeniería alimentaria frente a los grandes retos del siglo XXI. “Es clave porque la ingeniería alimentaria es la que desarrolla tecnología, biotecnología y procesos que tienen que ver con la productividad y los sistemas resilientes frente al cambio climático”, explicó.
Desde la resistencia a plagas y sequías hasta la creación de alimentos con mayor vida útil, estabilidad y valor nutricional, la profesional considera que la disciplina “concentra no solamente el valor y el aporte del alimento, sino su durabilidad y su seguridad”.
REDUCIR LAS PÉRDIDAS, DESPERDICIOS Y REEDUCAR AL CONSUMO
Goyeneche destacó que el ingeniero alimentario interviene en cada etapa de la cadena para evitar pérdidas. “En la cosecha, en los procesos industriales, en los controles de calidad o en los ajustes productivos, se busca que no haya lotes a rechazar. Todo eso va desde el diseño de equipos hasta el tratamiento del producto original, manejo de cámaras de temperatura”, detalló.
Según explicó, los desperdicios de alimentos se producen en el consumo doméstico y en el sector gastronómico. “Se tira mucho alimento porque se manejan mal los stocks, las compras o las porciones”, observó. A veces se descartan partes comestibles, como las hojas o tallos del brócoli, por desconocimiento o costumbre, citó. Para atender este problema se requiere “rediseño, pensamiento y educación del consumidor y de los comercios”, sostuvo.
La ingeniera valoró además la reciente incorporación del Manual de Prevención de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, documento que será obligatorio a partir del próximo año. Ahora las bromatologías exigen que cada establecimiento tenga un plan para prevenir que se tiren alimentos, achicar porciones y evitar el descarte por estética, indicó. “Tenemos que reeducar a la población de que el producto no pierde la calidad porque tenga otra estética: un tomate con forma rara tiene el mismo sabor –a veces más rico– que uno perfecto, y debe aprovecharse todo”, subrayó.
MICROBIOTA Y SALUD: UN DESAFÍO PENDIENTE
Consultada sobre los temas urgentes en materia alimentaria, Goyeneche consideró fundamental atender la salud intestinal. “Hay que mejorar mucho la protección y el consumo en torno a la microbiota y el microbioma, que son los grandes reguladores (del organismo) y cada vez está más demostrado” su papel en la salud de la población, señaló.
Insistió en la necesidad de volver a hábitos más naturales y variados: “Hay que comer de todo, comer colorido, mucha fibra y alimentos fermentados. En Uruguay tenemos un alto índice de cáncer colorrectal y colon irritable, y eso –al igual que otras enfermedades– es debido al tipo de alimentación que no está cuidando la microbiota intestinal”.
UNA RELACIÓN CONSCIENTE CON LOS ALIMENTOS
Finalmente, Goyeneche dejó una reflexión en el marco del Día Mundial de la Alimentación: “La alimentación ha sido responsable del desarrollo humano y del crecimiento de los países, pero también de sus caídas. Es lo que nos puede dar salud, larga vida y felicidad, así que tenemos que tratar de tener una buena relación y respetar nuestro cuerpo a través de la alimentación”.
